La representante a la Cámara Saray Robayo, autora de la nueva ley de donación de alimentos, explicó a Forbes los alcances y el impacto esperado de la nueva regulación que aumenta los beneficios tributarios para las empresas que donen alimentos.

Superar el hambre suena como una utopía, de esas que se repiten una y otra vez en medio de avances lentos o incluso, retrocesos. Para Saray Robayo, representante a la Cámara por Córdoba (Partido de la U), incrementar la donación de alimentos en Colombia, puede ser un paso de los grandes.

“Una persona que no está bien alimentada, no se desarrolla”, expresó Robayo, en una entrevista con Forbes.

La semana pasada, el presidente de Colombia Gustavo Petro sancionó la Ley 2380 de 2024, de autoría de Robayo, que aumenta los beneficios tributarios significativos para las empresas que donen alimentos.

El Diagnóstico de Seguridad Alimentaria en la Población Colombiana, que hizo el Dane a finales del año pasado, reveló que la mitad de los hogares colombianos se encuentran en una situación de seguridad alimentaria marginal y están en riesgo de caer en una situación más severa como resultado de factores externos.

“Esto empezó cuando fui ponente del Plan Nacional de Desarrollo”, recuerda Robayo, quien identificó que “más de 15 millones de colombianos no comen las tres comidas al día y no tienen los nutrientes para una vida sana, mientras tanto en Colombia se desperdician 9,7 millones de toneladas de alimentos al año. Si se rescata al menos el 10%, se pueden alimentar 13 millones de colombianos”.

Estas cifras motivaron a la congresista a buscar una solución legislativa que promoviera la donación en lugar del desperdicio.

Robayo relata que, aunque esperaba apoyo unánime, “los congresistas del Pacto Histórico fueron opositores del proyecto en la Cámara de Representantes”. No obstante, el proyecto avanzó al Senado, donde fue aprobado por unanimidad.

El enfoque principal de la ley es dirigir las donaciones hacia los bancos de alimentos, que son entidades capacitadas para distribuir y transportar alimentos a las comunidades más vulnerables.

Una de las innovaciones más importantes de la ley es el aumento de los beneficios tributarios del 25% al 37% en el impuesto de renta para las empresas que donen alimentos”.

Antes, era más beneficioso destruir el alimento que donarlo”, señala Robayo, refiriéndose a las políticas anteriores que incentivaban la destrucción de alimentos con mayores beneficios fiscales. Ahora, el transporte de los alimentos donados también está incluido en los beneficios tributarios, lo que facilita aún más el proceso de donación.

La ley no solo busca aliviar el hambre, sino también contribuir al segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU: hambre cero para 2030.

“Si el Estado colombiano quisiera solucionar el tema del hambre en Colombia, esto le costaría 7.3 billones de pesos anuales”, apunta Robayo. “Esta es la inversión social que con esta ley le estoy haciendo al país. Es una ayuda al Estado”.

El trabajo de Saray Robayo no termina aquí. Ella ve esta ley como el primer paso en una serie de iniciativas para educar al país sobre la importancia de la donación de alimentos.

“No se pueden seguir desperdiciando tantos alimentos en Colombia; esto es una cuestión de dignidad humana”, afirma Robayo.

La congresista señala que seguirá trabajando en este tema, buscando que más empresas y ciudadanos se unan a la causa.

“El trabajo no termina aquí esta legislatura seguiré con la ley de donación de alimentos, con la necesidad de darle pedagogía al país entero, para que el país entienda las repercusiones y el efecto positivo de donar”, recalcó Robayo.

Robayo fue elegida como representante a la Cámara por primera vez en en 2022, con más de 120.000 votos y planea liderar otra iniciativa legislativa, relacionada con la erosión costera.