Netflix revolucionó la industria del entretenimiento, pero ahora se enfrenta a una feroz competencia. Su directora global de contenidos, Bela Bajaria y su vicepresidente para Latinoamérica Francisco Ramos, contaron a Forbes cómo prosperan globalmente con producciones que pueden venir de cualquier país y en cualquier idioma.
Para grabar la serie Cien años de soledad, que llevó a la pantalla la icónica obra de Gabriel García Márquez, Netflix construyó 40.000 metros cuadrados en un terreno de 52 hectáreas para recrear el mítico pueblo de Macondo.
Cuando la primera parte se estrenó en diciembre, rápidamente escaló al puesto tres del top 10 mundial de las series de habla no inglesa de la plataforma de streaming, alcanzando más de 10 millones de visualizaciones pocas semanas después de su lanzamiento.
“Nos tomó muchos, muchos años lograrlo”, dice en una entrevista exclusiva con Forbes Bela Bajaria, la directora global de contenidos de Netflix, quien forma parte de la compañía desde 2016 tras haber trabajado en Universal Television y CBS. “Es una novela querida y especial con la que las personas se sienten profundamente conectadas. Explora temas hermosos y universales, como grandes historias familiares épicas, dramas y relaciones complejas. Es un libro muy amado, y quieres hacerlo bien. Quieres asegurarte de darle vida y de llevarlo a la pantalla de manera adecuada”.
Bela tiene la tarea de mantener al mundo entretenido. Está al frente de un presupuesto que, en 2024, fue de 17.000 millones de dólares, el cual gestiona con una especie de constelación de estrellas: directivos distribuidos en oficinas de 27 países que deciden sobre series y películas en 50 idiomas.
“Tenemos equipos locales en diferentes países que, junto con escritores, creadores, directores y cineastas, analizan cuál es la próxima gran historia por contar. Es un proceso muy dinámico y flexible en términos de presupuesto”, explica Bajaria. “Sabemos que hay una gran variedad de contenidos que producimos: desde series y películas con guion, documentales, contenido sin guion y hasta programación en vivo. Realmente se trata de encontrar esa próxima gran historia. Nuestro enfoque principal está en los ejecutivos locales que trabajan dentro del ecosistema creativo de cada país. Ellos colaboran estrechamente con el talento local y son quienes realmente deciden cuáles son las grandes apuestas”.

En un mercado con la competencia feroz de plataformas como Prime Video de Amazon, Max de WarnerMedia, Disney+, Apple TV+, Paramount+ y Vix (que en el mundo hispano ha ganado terreno), salir de la burbuja de Hollywood ha sido para Netflix una jugada maestra.
Entre sus producciones más vistas de todos los tiempos se encuentran El juego del calamar, grabada en coreano en Corea del Sur, con más de 417 millones de visualizaciones en dos temporadas; La casa de papel, producida en español en España, con más de 300 millones de visualizaciones en cuatro temporadas; y Lupin, producida en francés en Francia, con más de 170 millones de visualizaciones en dos temporadas.
“Esa ha sido nuestra estrategia: historias locales y culturalmente específicas que logran resonar con una audiencia global”, enfatiza Bajaria. “Nos aseguramos de que las historias se sientan realmente auténticas en todos los países e idiomas donde las producimos. Lo interesante es que ninguna otra compañía ha intentado programar contenido con esta ambición, abarcando tantos idiomas, gustos y culturas. Ese realmente es nuestro enfoque: queremos crear películas y programas de televisión increíbles que sean amados por audiencias de todo el mundo”.

Además de producir una amplia variedad de contenidos, que abarcan desde documentales hasta películas y series de televisión, Netflix se permite la flexibilidad de adaptar cada proyecto a sus necesidades específicas. Esto incluye decidir si una historia debe contarse como una miniserie, determinar la duración ideal de cada capítulo y elegir la mejor manera de narrarla, sin las restricciones propias de un canal de televisión lineal.
En América Latina, la apuesta es gigante. En México acaban de anunciar una inversión de US$1.000 millones para los próximos cuatro años en 20 producciones. Sobresalen éxitos recientes como Senna de Brasil y Pedro Páramo de México, mientras crece la expectativa por el próximo estreno de El Eternauta de Argentina. Por su parte, Cien años de soledad, considerado el proyecto más ambicioso de la región, ya ha cautivado audiencias y, según la compañía, ha generado en Colombia un impacto económico superior a 225.000 millones de pesos colombianos (aproximadamente US$53 millones).
Esto incluye las inversiones en la producción y en la cadena de suministro, que involucró a más de 900 personas y el rodaje en 22 municipios del país. En Alvarado (Tolima), 150 artesanos y 850 proveedores locales recrearon Macondo. Además, se reservaron más de 100.000 noches de hotel en Ibagué y se confeccionaron 40.000 prendas, el 97% con textiles colombianos.
De los 280 millones de suscriptores que Netflix tiene en el mundo, más de 50 millones están en América Latina.
“Creo que lo que está pasando es que cada vez entendemos mejor a los miembros de cada país y sofisticamos nuestra propuesta para que sientan que los escuchamos, que estamos atentos a lo que quieren y esperan de nosotros”, expresa a Forbes Francisco Ramos, vicepresidente de contenidos de Netflix para Latinoamérica. “Eso principalmente se ha dado con el contenido local, que, con el tiempo, va encontrando más el camino para convertirse en algo especial y único que complementa la oferta total”.

Fue Ramos quien tuvo en sus manos llevar a la pantalla Cien años de soledad, algo que otros intentaron sin éxito durante años. En la negociación supo aprovechar una fortaleza de Netflix: su capacidad de ser simultáneamente global y local. Convenció a los herederos de García Márquez, Rodrigo y Gonzalo, al proponer una producción en español, realizada en Colombia y estructurada como una serie episódica para ser fiel al espíritu de la obra.
“Construimos varios Macondo porque el pueblo tenía condiciones que debían reflejar los 100 años que transcurren en la novela”, anota Ramos. “La escritura fue un reto; ahí hubo un trabajo de los guionistas para dar sentido a cada capítulo. Cada uno debía tener su tema y su razón de ser. Encontrar dónde íbamos a construir Macondo fue una combinación de muchos sitios y lugares. Una de las cosas más fascinantes fue encontrar los rostros que darían vida a los personajes. Ahí trabajamos muchos meses para seleccionar a los protagonistas y a cientos de actores y actrices que transitan por Macondo”.
Seis años después, la serie finalmente está al aire bajo la dirección de Alex García López y Laura More, con un guion escrito por José Rivera, Natalia Santa, Camila Brugés y Albatros González.
“Queremos entender qué ama la gente y qué quiere ver, pero también buscamos sorprender a la audiencia. Y la mejor manera de lograrlo es trabajando con los mejores creadores y cineastas de todo el mundo”, concluye Bela Bajaria. “Ellos son quienes llegan con una gran historia, una idea genial, un guion, y nuestro trabajo es reconocer esa voz o ese talento y apoyarlo. Creo que los creadores y cineastas tienen una gran intuición sobre lo que quiere la audiencia. Siempre se trata de entender que las personas tienen gustos y estados de ánimo muy variados”.
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