Colombia se hizo sentir a través de una de las muestras de arte latinoamericano más ambiciosas presentadas en el Medio Oriente, revelando los matices de diversidad que se entretejen en las costuras de lo cotidiano.
Un impresionante edificio inspirado en la rosa del desierto se posa ante la mirada de los visitantes, quienes al introducirse en el National Museum of Qatar (NMoQ) descubren entre sus paredes la pintura de El Viudo, a través de la cual Fernando Botero realizó una incisiva crítica al rol maternal que la sociedad le ha otorgado, casi de manera exclusiva, a la mujer.
La obra es parte de la introspectiva exposición titulada Latinoamericano, en Doha. La muestra, que permanecerá hasta el 19 de julio del 2025, es la más extensa que se haya realizado en el Medio Oriente sobre el arte de la región, y es el resultado de una ambiciosa colaboración entre NMoQ, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y la colección de Eduardo Costantini.




Ahí, la visión nacional tiene presencia no solamente a través de, quizá su figura más representativa, sino también de artistas como el recién fallecido, Mogaje Guihu (Abel Rodríguez), cuya obra El árbol de la vida y la abundancia (2016) forma parte de la exposición, al igual que la pintura: Sin título, de la serie Los aparatos mágicos, de Edgar Negrete (1957).
Con ella, el arte colombiano se presenta como parte de la esmerada curaduría de 170 obras, provenientes de países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Paraguay, México, Venezuela y Uruguay. En un cruce de miradas marcadas por pintura, fotografía, video, escultura, instalación y archivos documentales, de renombrados artistas como Remedios Varo, Joaquín Torres-García, Roberto Matta, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros o Diego Rivera, entre más de 100 figuras de la plástica en la región.
VISIONES ENCONTRADAS
Cada pieza de arte revela la diversidad de una región que se resiste a permanecer oculta y se muestra con magnificencia en un territorio de naturaleza contrastante. Es probable que los visitantes descubran, a través de esas obras, un rostro distinto de eso que llaman “Latinoamérica”: su complejidad geográfica, paisajes, cuestionamientos y cómo su genio creativo ha tenido un impacto global al cambiar las narrativas, redefinir tradiciones e influir en diversos movimientos artísticos.
Al enfretar las visiones modernas y contemporáneas, la muestra también persigue hacer énfasis en las preocupaciones actuales y las aproximaciones críticas a temas como la representación de la identidad afro-latino o las ideas perpetuadas en la Colonia y el racismo científico.

La exposición también incluye piezas de artistas que recurren a la abstracción geométrica para plantear un análisis gráfico del papel que desempeñanan de las ciudades en la región, no solo como espacios en donde es posible imaginar formas utópicas, sino como escenarios en los cuales el arte puede influir en cada área de la vida urbana.
Curada por Issa Al Shirawi, director de Exhibiciones Internacionales de Qatar Museums y Amalia García, directora de curaduría del Malba, Latinoamericano busca adentrarse así en las raíces profundas de este hemisferio; al mismo tiempo que promueve el respeto y entendimiento entre culturas de diferentes continentes.
“La exhibición enlaza la idea de superar esta división entre ambas regiones, la cual no existe, porque han ocurrido largas olas de inmigración entre el mundo árabe y Latinoamérica”, comenta Shirawi, quien considera que la exposición es una magnífica oportunidad de acercar al público local al arte, la cultura y las tradiciones de una región geográficamente distante, pero culturalmente entrelazada.
Más que una simple muestra, Latinoamericano es un auténtico despliegue artístico excepcional que revela las preocupaciones de ser y pertenecer a ese amplio territorio que va de Tijuana hasta la Patagonia. Una región llena de similitudes, sí, pero también de marcadas diferencias que definen su complejidad y abren interrogantes esenciales sobre cómo repensar su porvenir.
