Munir Falah, presidente de Cine Colombia, la mayor cadena de cines en el país, contó a Forbes cómo se ha venido transformando en los últimos años la compañía, que ahora inaugura Lumina, un complejo cultural y gastronómico en Bogotá con una inversión de US$35 millones.

Durante los 15 meses en que Cine Colombia tuvo que cerrar por completo sus operaciones hace cinco años, Munir Falah no descansó.

“Fueron los meses que más he trabajado en mi vida”, dice el presidente de la mayor cadena de cines del país, que ha dirigido por más de tres décadas, en una entrevista con Forbes.

La pandemia no solo paralizó la industria: también empujó a Falah a sacudir el negocio desde sus cimientos. Hoy, esa reinvención se materializa en Lumina, un complejo cultural, gastronómico y tecnológico de cuatro pisos en el norte de Bogotá, con una inversión de US$35 millones. Y, más allá de una apuesta arquitectónica, es el gran debut de la compañía en una nueva etapa que busca trascender la taquilla.

“Cuando regresamos [de la pandemia], ya más o menos tenía una visión muy distinta a lo que quería implementar y a lo que quería convertir a Cine Colombia, preparándonos para los primeros 100 años en 2027”, asegura Falah.

Con su liderazgo, la compañía ha crecido hasta contar con 48 múltiplex, 340 pantallas, más de 64.500 sillas y una participación de mercado de más del 40%, según Cadbox. En 2024, sus ingresos operacionales fueron de $526.684 millones, con utilidades por $60.458 millones. Además, se ha consolidado como una de las mayores compañías de comercio electrónico del país: el canal digital representa el 25% de sus ventas de entradas.

Cine Colombia es controlada por Grupo Valorem, el principal vehículo de inversión de la familia Santo Domingo en el país, que posee el 96% de la compañía, de forma directa e indirecta.

Pero el plan ya no es solo exhibir películas. “Hoy en día estamos trabajando en un Cine Colombia que no depende de la asistencia a cine ni de los cines”, afirma.

Lumina es el nuevo complejo de entretenimiento y cultura en el norte de Bogotá, en el que Cine Colombia invirtió US$35 millones. Foto: Diana Rey Melo/ Forbes.

Junto a su equipo, Falah ha estructurado cuatro divisiones independientes del negocio principal, con potencial de igualar o superar el tamaño actual de la compañía. Lumina hace parte de una división de proyectos especiales.

Ubicado en la esquina de la carrera séptima con calle 114, el complejo se levantó desde cero sobre terrenos arrendados al centro comercial Hacienda Santa Bárbara.

“Esto lo construimos totalmente, desde los sótanos hacia arriba”, cuenta Falah.

Lumina tiene siete salas de cine de alta tecnología, una confitería moderna y espacios para la exhibición de contenido alternativo como óperas, teatro británico y ballet ruso. Pero la experiencia trasciende la pantalla.

En sus 14.000 metros cuadrados hay un elegante restaurante italiano con piano bar, una barra de sushi, una pâtisserie, un Juan Valdez moderno y una terraza de 1.800 metros cuadrados con vista 360 grados sobre Bogotá. Además, incluye espacios de co-working tipo “steps”, salones de arte itinerante, jardines zen, y un sistema de energía solar que proveerá el 15% del consumo.

“Pensamos en todos esos aspectos, no solamente en energía, sino en el tema de aguas, en el tema verde”, dice Falah.

La segunda división es la de restaurantes independientes. “Ya abrimos el primer flagship, que es el del parque de la 93, Cinepolitana 93”, dice Falah. “Y como ese, pensamos abrir en el futuro cercano otros restaurantes, no solamente de pizzas.”

La tercera está enfocada en productos de consumo masivo. Cine Colombia acaba de instalar una nueva planta para la producción de snacks que serán comercializados en supermercados. “Nada que ver con los alimentos que tenemos en los cines. Estamos en este momento en una negociación con la cadena más grande de Colombia para codificar los primeros dos productos”, comenta el ejecutivo, quien también evalúa representar marcas internacionales que no están en el país.

La cuarta línea es “Antojos”, un formato de isla de 3×3 metros pensado para operar en centros comerciales, universidades, hospitales y colegios. “Estamos vendiendo la crispeta, que es tan conocida, la de Cine Colombia, perro y gaseosa”, dice Falah. “Ya hemos abierto seis en lo transcurrido del año y esperamos poder abrir 100 burbujas en los próximos dos años.”

Con estos movimientos, Falah busca blindar el futuro de la compañía ante los cambios que vive la industria. “La industria cinematográfica es una de las que más se han afectado en el mundo a raíz de la pandemia”, dice.

Aunque plataformas de streaming como Netflix, Amazon y HBO Max han ganado terreno, también han aprendido que sin estrenos en cine, sus películas pierden tracción.

“Hoy, todos los estudios se están dando cuenta, con excepción de Netflix, que si no se estrena en cine primero, la película no tiene forma de conocerse”, recalca.

¿Y qué hay del futuro? Falah lo ve con optimismo. “El otro negocio, espero que en 10 años sea tan grande que supere el negocio actual de Cine Colombia. Es decir, que se duplique el tamaño de Cine Colombia en los próximos 10 años”, anota.

Para lograrlo, está apostando por un equipo joven, formado y con visión global. “Hoy ratifico más lo que siempre he pensado: uno debe tener menos gente, pero gente mucho más preparada, mucho más profesional y mejor paga.”

Y mientras Lumina abre sus puertas este mes de junio, Falah sigue dirigiendo todo desde una mesa en medio del complejo. “Aquí trasladé mi oficina hace un mes y aquí me pienso quedar”, dice. Es desde allí, al borde del cambio, donde planea el futuro de una de las marcas más queridas por los colombianos.

Munir Falah, presidente de Cine Colombia. foto Diana Rey Melo/ Forbes