Impulsado por mejoras en salud, sostenibilidad y diversificación exportadora, el Valle del Cauca escaló al tercer lugar del Índice Departamental de Competitividad 2024, aunque aún enfrenta desafíos en educación e infraestructura.
El Valle del Cauca se ha consolidado como una potencia colombiana. Según el Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2024, elaborado por la Universidad del Rosario y el Consejo Privado de Competitividad, el departamento ascendió en 2024 dos posiciones con respecto a 2023, ubicándose en el tercer lugar a nivel nacional, solo detrás de Bogotá y Antioquia.
“En nuestro Índice Departamental de Competitividad, el Valle del Cauca subió dos posiciones entre 2023 y 2024 y encontramos que la mayor palanca la tuvo en el pilar de salud”, explicó a Forbes Ana Maiguashca, presidenta del Consejo Privado de Competitividad. “En este tuvo mejoras en sus procesos de vacunación y en sus resultados de mortalidad infantil y materna. Vemos también algún avance en el pilar de educación superior y en el de entorno de negocios”.
El departamento, cuya capital es Cali, se ha mantenido como líder en sostenibilidad ambiental y sofisticación y diversidad de su canasta exportadora. Además, ha registrado avances en la diversificación de mercados, una estrategia clave para reducir la dependencia de un solo destino comercial.
“El Valle del Cauca mantiene su liderazgo en los pilares de sostenibilidad ambiental y sofisticación y diversidad de su canasta exportadora”, expresa Ana María Castillo, directora de Competitividad e Internacionalización de la Cámara de Comercio de Cali. “Además, presenta un avance significativo en el pilar de diversificación de mercados, lo cual hace mucho sentido en una estrategia de diversificación para disminuir los riesgos asociados a un solo mercado”.
A pesar de estos avances, persisten desafíos que requieren atención. La educación básica y media sigue siendo un punto crítico, con el departamento en la posición 24 del ranking, reflejando rezagos en cobertura y calidad educativa.
“El Valle sigue siendo un departamento con grandes potenciales de insertarse más en las cadenas globales de valor, y su gran reto es probablemente la educación, en particular la educación básica y primaria”, advierte Maiguashca.
Otro desafío clave es la infraestructura, donde el departamento cayó del puesto 6 en 2023 al 20 en 2024. Este deterioro en la conectividad y la logística afecta la competitividad y la atracción de inversión extranjera.
“En términos de infraestructura, el Valle del Cauca también tiene que continuar avanzando, sobre todo para disminuir los costos logísticos de transporte y habilitar la llegada de inversión extranjera”, comenta Castillo.
El índice de innovación muestra una posición relativamente fuerte, ocupando el octavo lugar a nivel nacional, pero con espacio para mejorar en la relación entre la academia y la industria. “Es fundamental fortalecer la interrelación con las universidades, que permitan registrar nuevas patentes, hacer innovación de base científica y tecnológica, que al final tengan un potencial de ser exportados”, agregó Castillo.
Con una economía que representa el 9,59% del PIB nacional y un mercado laboral en la décima posición en competitividad, el Valle del Cauca tiene el potencial de consolidarse como un hub de crecimiento en el país. No obstante, los esfuerzos deben centrarse en cerrar las brechas en educación e infraestructura para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo.
La combinación de liderazgo en sostenibilidad, diversificación productiva y avances en salud posicionan al departamento como un referente de competitividad en el país.
