Visa quiere ser más que una red de pagos. En entrevista con Forbes, Antony Cahill, presidente global de su unidad de Servicios de Valor Agregado, expuso cómo la compañía construye infraestructura para el futuro financiero.
Antony Cahill pasa la mayor parte de su tiempo en aviones recorriendo el mundo, para contarles a sus clientes que Visa ya no es solo una compañía de pagos, sino también un socio tecnológico construye infraestructura para el ecosistema financiero del futuro.
“Probablemente paso entre dos semanas y media y tres semanas al mes fuera de Londres”, explica Cahill, en una entrevista exclusiva con Forbes, durante una reciente visita a Bogotá. “Pero es increíblemente importante pasar tiempo en los mercados con los clientes, entender su dinámica. Ahí es donde nuestros productos y soluciones cobran vida”.
Como presidente de la unidad de Servicios de Valor Agregado (VAS, por sus siglas en inglés) en Visa, Cahill lidera un área cada vez más clave en la transformación de la compañía.
Es en VAS donde Visa trasciende el procesamiento de transacciones y entra en el terreno de los servicios de alto crecimiento y alto margen: prevención del fraude, soluciones de riesgo basadas en inteligencia artificial, tokenización, modernización de infraestructura y consultoría. Y es también donde la empresa visualiza su próxima gran oportunidad de negocio: un tamaño de mercado de US$520.000 millones.
“El año pasado generamos US$8.800 millones en ingresos”, señala Cahill. “Llevamos creciendo más del 20% anual durante los últimos tres años. Pero VAS existe para ayudar a nuestros clientes a crecer y prosperar en un mundo que cambia más rápido que nunca”.
Ese mundo incluye generaciones nativas digitales, una creciente ola de fintechs, infraestructuras bancarias envejecidas y expectativas en alza por parte de consumidores y reguladores. El trabajo de Cahill es ayudar a los clientes de Visa a mantenerse a la altura.
“Muchos bancos todavía operan con sistemas instalados en los años ochenta”, dice. “Han hecho un trabajo fantástico, pero mantenerlos es costoso, no son elásticos, y muchos están programados en COBOL. Muchos programadores ya se han retirado, y ahora están siendo llamados de vuelta (personas de 65 años con empleo estable otra vez) porque ya casi nadie programa en COBOL”.
La respuesta de Visa no es reemplazar esos sistemas uno a uno, sino ofrecer una nueva base tecnológica. Ahí entra en escena Pismo. La fintech brasileña, adquirida por 1.000 millones de dólares en 2023, está ahora bajo la supervisión directa de Cahill y rápidamente se ha convertido en una pieza central de la estrategia global de infraestructura de Visa.
“Literalmente pasamos años buscando esta capacidad alrededor del mundo”, afirma. “Nos decidimos por Pismo. Diseñaron y construyeron algo realmente especial, gente fantástica. Era nuestra oportunidad de liberar a Pismo para el mundo”.
Visa está integrando las plataformas de procesamiento de emisores y core bancario de Pismo en múltiples regiones, con equipos en São Paulo y otros mercados para escalar su implementación. Pero no se trata solo de software.
“Estamos habilitando muchos de nuestros servicios de VAS en la plataforma de Pismo”, añade Cahill. “Si un cliente empieza a usar Pismo, podemos decirle: ‘Aquí tienes todos estos otros servicios de valor agregado que puedes activar de inmediato’”.
De la consultoría a la inteligencia artificial, VAS está compuesto ahora por cuatro áreas que crecen rápidamente—todos con tasas de crecimiento de dos dígitos altos. Cahill compara el liderazgo del portafolio con la paternidad.
“Nunca se puede tener un hijo favorito”, dice. “Los cuatro están creciendo con fuerza, y lo emocionante es sentarse con los clientes y ayudarles a resolver problemas reales”.
Uno de esos problemas: los pagos en tiempo real (RTP), que han ganado fuerza en América Latina, especialmente con Pix en Brasil. Con la llegada próxima de Bre-B, un sistema de pagos inmediatos en Colombia que seguirá esa misma línea, Visa y competidores como Mastercard se apresuran para mantenerse relevantes.
“Desafortunadamente, los estafadores ven en estos sistemas una oportunidad”, explica. “Los sistemas antifraude fueron diseñados para liquidaciones diferidas. Ahora, con los RTP, las instituciones tienen muy poco tiempo para detectar y detener el fraude”.
La respuesta de Visa ha sido A2A Protect, un servicio ya implementado con Coelsa en Argentina y que ahora se usa en 11 sistemas RTP en todo el mundo.
“Han visto una reducción muy significativa en los niveles de fraude”, afirma Cahill.
Aunque Visa defiende su terreno en los RTP, también busca agregar valor: sistemas de resolución de disputas, experiencias digitales para usuarios, programas de lealtad y plataformas de “Visa como servicio”. En resumen, aplicar la economía y protecciones del mundo de las tarjetas al nuevo entorno de la banca abierta.
Los días de Cahill son intensos. Empieza con café y ejercicio (usualmente una rodada o una carrera) y luego salta a reuniones con clientes o revisiones internas. Los fines de semana los dedica a su familia, vaciar su bandeja de entrada y leer.
“Probablemente paso entre siete y ocho horas limpiando correos los fines de semana”, cuenta, “porque es la única forma de mantener el ritmo”.
Visa también está apostando fuerte por la inteligencia artificial.
“Actualmente operamos más de 100 modelos de IA”, dice. “Tenemos entre 2.000 y 2.500 ingenieros trabajando en inteligencia artificial. La usamos en fraude, en programación, en todo. Pero aún creo que estamos en las primeras etapas del viaje de la IA”.
Al final del día, Cahill dice que la misión de VAS, y de Visa, es ayudar a los clientes y a las economías a prosperar.
“Visa es cada vez más una empresa tecnológica”, dice. “Los pagos siempre serán nuestro núcleo, pero la tecnología es una parte cada vez mayor de nuestra identidad”.
Esa identidad cobra especial relevancia en regiones como América Latina, donde la oportunidad y la desigualdad coexisten.
“Todavía hay muchos mercados con una proporción significativa de personas no bancarizadas”, concluye. “Aquí hay una energía y una vitalidad enormes. Queremos ayudar a que más personas se integren al sistema y a que las economías crezcan”.
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