Abogado y senador más votado del país en 2022, defendió la democracia y la seguridad hasta que un atentado truncó su aspiración presidencial.
Abogado, servidor público y figura ascendente en la política nacional, Miguel Uribe Turbay construyó en poco más de una década una carrera marcada por la defensa de la democracia, la seguridad ciudadana y el fortalecimiento institucional. Su historia personal, atravesada por la tragedia familiar y un compromiso constante con el servicio público, lo convirtió en uno de los líderes más visibles y polémicos de su generación.
Nacido en Bogotá el 28 de enero de 1986, Uribe creció en una familia con profundas raíces políticas y un legado cargado de sacrificio. Nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982) e hijo de la periodista Diana Turbay, asesinada en 1991 durante un operativo de rescate tras su secuestro por el narcoterrorismo, llevó en su vida la impronta de la violencia que ha marcado la historia de Colombia.
Formado como abogado en la Universidad de los Andes, obtuvo una maestría en Políticas Públicas en la misma institución y otra en Administración Pública en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard. Su vida pública comenzó en 2012 como concejal de Bogotá por el Partido Liberal, y dos años más tarde fue elegido presidente del Concejo. En 2016, el entonces alcalde Enrique Peñalosa lo nombró Secretario de Gobierno, desde donde lideró temas clave de seguridad y convivencia.
En 2019 aspiró a la Alcaldía de Bogotá, respaldado por cinco partidos políticos. Aunque no obtuvo la victoria, en 2022 encabezó la lista del Centro Democrático al Senado, logrando 226.922 votos y convirtiéndose en el senador más votado del país. Desde el Congreso, se consolidó como uno de los opositores más férreos al gobierno de Gustavo Petro, denunciando el deterioro de la seguridad y cuestionando iniciativas como la consulta popular por decreto para aprobar la reforma laboral.
En octubre de 2024, anunció su precandidatura presidencial en Sabaneta, Antioquia, el mismo lugar donde su madre fue asesinada, en un acto cargado de simbolismo. Su propuesta giraba en torno a la defensa de la democracia y el fortalecimiento institucional.
Su trayectoria se vio truncada el 7 de junio de 2025, cuando recibió tres disparos, dos en la cabeza y uno en la pierna, durante un mitin político en la localidad de Fontibón, en Bogotá. Tras dos meses en estado crítico y múltiples intervenciones quirúrgicas en la Fundación Santa Fe, su salud se deterioró a inicios de agosto debido a una hemorragia cerebral. Falleció el 11 de agosto a los 39 años, dejando en vida a esposa, María Claudia Tarazona, su hijo Alejandro y tres hijastras.
Miguel Uribe Turbay deja un legado político que combina una herencia histórica con una carrera propia, interrumpida de forma abrupta en un momento en que buscaba dar el salto a la presidencia de la República.
