Alejandro Acebal Canney abre las puertas al proceso creativo detrás de uno de los desarrollos más ambiciosos del Caribe: The St. Regis Cap Cana Resort.

Enclavado entre el mar y un campo de golf de clase mundial, The St. Regis Cap Cana Resort marca el debut de la prestigiosa cadena hotelera en República Dominicana. Volúmenes escalonados, techos verdes, materiales locales y discretos guiños culturales construyen una narrativa arquitectónica que conjuga elegancia, sobriedad y sentido de pertenencia.

Detrás de este relato estructural se encuentra Alejandro Acebal Canney, fundador del despacho Acebal Canney & Asociados. Graduado en el Wentworth Institute of Technology en Boston, con especialización en Ingeniería Arquitectónica, y miembro del American Institute of Architects (AIA), Acebal se ha consolidado como un referente, cuando se habla de desarrollos de gran escala en el Caribe.

“Desde el comienzo, la premisa fue crear una arquitectura que dialogara con el contexto, tanto en forma como en materialidad. Esto se tradujo en volúmenes aterrazados con techos verdes que buscan mimetizarse con el paisaje y los farallones circundantes”, explica el arquitecto con venas mexicanas y alma dominicana.

Foto. Fabiana Ocando

En sus palabras, Cap Cana tiene su propia definición de lujo: un estilo de vida sereno y exclusivo, donde el golf, las embarcaciones y el polo son los principales atractivos. St. Regis, conocido por su lujo discreto y sofisticado, se emplaza en uno de los campos de golf más reconocidos del mundo.

“El reto fue lograr algo que llevara la firma inconfundible de St. Regis, pero que sólo pudiera existir aquí [en Cap Cana]. Con esa idea en mente, fue divertido tener libertad de diseño para incorporar referencias físicas, culturales e históricas del entorno en cada uno de los Signature Spaces, reinterpretándolas con elegancia, sutileza y un lenguaje propio”.

El diseño, asegura Acebal, nace como una oda a su contexto natural, incorporando jardines interiores, atrios, tragaluces y espejos de agua que sumergen constantemente al visitante en la luz, la naturaleza y el movimiento, generando la sensación de estar siempre al aire libre. Materiales como el travertino y la piedra coralina evocan los acantilados y playas cercanas, mientras que la madera y la vegetación refuerzan el vínculo con el paisaje caribeño.

Esa premisa se sostiene a lo largo del proyecto y captura con precisión los matices únicos de República Dominicana. Cada espacio (y cada transición entre interior y exterior) inspira asombro y calma. El emblemático Long Gallery se transforma en un atrio de cinco niveles de altura, inspirado en un cenote: un tragaluz superior y una apacible cascada, que parece descender del cielo, conducen a un nivel parcialmente soterrado donde se ubican los salones de eventos.

Foto. Fabiana Ocando

“Descubrí que, cuando confío en la intuición y en lo aprendido a lo largo del tiempo, puedo crear espacios que realmente se sienten vivos”Alejandro Acebal Canney, fundador del despacho Acebal Canney & Asociados

En el corazón del atrio se encuentran las Escaleras Danzantes (uno de los sellos icónicos de la marca) que conectan verticalmente la mayoría de los espacios distintivos del resort.

El spa, ubicado en un nivel intermedio, recibe luz natural a través de un tragaluz en la entrada, y a continuación se abre hacia una terraza con cabinas de masaje frente al mar. La distribución de los espacios fue pensada estratégicamente para maximizar las vistas y generar miradores en casi todas las áreas públicas.

LO QUE ALEJANDRO, COMO ARQUITECTO, DESCUBRIÓ DE SÍ MISMO EN ESTE PROYECTO

“[Este trabajo] me permitió reconectarcon ideas que siempre he tenido, pero que aquí se reafirmaron con más fuerza. Descubrí que, cuando confío en la intuición y en lo aprendido a lo largo del tiempo, puedo crear espacios que realmente se sienten vivos.”

También, confiesa, aprendió a tener paciencia en el diseño, a construir una narrativa espacial que guíe al visitante y lo sorprenda. Y algo que lo marcó: “Comprendí que no necesito una doble altura para lograr un espacio imponente. A veces, basta con proporción, intención y un buen manejo de la luz para que la arquitectura hable por sí sola.”

Diseñar un salón abierto que aprovecha las corrientes naturales para convertir el clima tropical en un aliado fue, para él, una confirmación de que lo simple (si está bien pensado) puede ser profundamente poderoso.

Concluye que el futuro del diseño en América Latina estará hondamente marcado por la relación entre creatividad y tecnología. “La creatividad,al final, nace de nuestras capacidades sensoriales: de todo lo que hemos visto,vivido y sentido, incluso aquello a lo que hemos estado expuestos sin darnos cuenta.”

Continúa: “Ese cúmulo de experiencias se guarda en el subconsciente,y desde ahí proyectamos”. Lo fascinante, dice, es que la tecnología pocoa poco irá permitiendo traducir conprecisión esas visiones internas. “Llegará un momento en que podremos materializar, casi sin intermediarios, lo que imaginamos”.

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