Con más de un millón de turistas recibidos en 2024, Guatapé, a 70 kilómetros de Medellín, se ha convertido en uno de los destinos más visitados de Antioquia y está atrayendo inversiones millonarias.
Andrés Mesa Mariscal, director ejecutivo de Reversible, una promotora de proyectos inmobiliarios en sociedad con la firma de arquitectos Plan B, está convencido de la necesidad de promover el turismo consciente y ‘democratizar’ el acceso a las inversiones.
A comienzos de un año, un amigo le habló de un lote situado en una reserva natural protectora del agua que llega del río Nare al embalse El Peñol-Guatapé. Mesa, cuya familia ya cuenta con un portafolio que incluye dos hoteles en Medellín y un futuro coliving en El Retiro, orientado a la Silver Economy, vio la oportunidad de desarrollar un proyecto en una zona que el año pasado recibió más de 1 millón de turistas nacionales y extranjeros, y que ya cuenta con un hotel Marriot.
“Será neto positivo en energía, en agua y utilizaremos materiales que generen la menor huella de carbono posible”, explica este negociador internacional con experiencia en finanzas y el sector salud.
Una de las innovaciones es el modelo de inversión. Según Mesa, les permitirá a personas naturales ser copropietarias del hotel con montos desde $30 millones, accediendo a rentabilidad y beneficios. El objetivo es levantar $76.000 millones (unos US$ 18 millones).
“El inversionista adquiere una participación en el fondo de capital a través de una cuenta especial llamada ómnibus, administrada por Fiduccidente. Esa participación equivale a ser dueño de una parte de hotel”, señala.
Según el director de Reversible, este esquema democratiza el acceso a un tipo de inversión históricamente reservado para grandes fondos y patrimonios. El hotel llevará la marca Curio Collection by Hilton y contará con 90 suites.

La obra, que ya cuenta con licencia ambiental y de construcción, utilizará materiales de baja huella de carbono y fomentará la restauración ecológica del entorno. Más del 70% de las 4,2 hectáreas del terreno serán reforestadas con árboles nativos y especies comestibles que abastecerán al restaurante, al tiempo que atraerán fauna local.
La construcción se realizará con bloques de tierra compactada extraídos del mismo terreno y paneles solares que generarán el 105% de la energía que consumirá el complejo. El agua, por su parte, será tratada y devuelta al embalse en mejores condiciones que las recibidas.
Las obras están previstas para iniciar entre septiembre y octubre de este año, con la meta de abrir en el primer trimestre de 2027. A la fecha ya han levantado el 40% del capital. Para completar la financiación, mantienen conversaciones con fondos internacionales y bancos nacionales.
“El reto es prolongar la estadía de los visitantes y que haya un turismo más consciente y menos depredador”, concluye Mesa. “Para ello vamos vamos a trabajar con las comunidades de la zona, promoviendo su conservación”.
