En el Foro Forbes 30 Under 30, líderes académicos debatieron sobre cómo formar jóvenes emprendedores en un mundo hiperconectado. Ética, propósito, adaptabilidad y disciplina fueron claves para inspirar a la próxima generación de líderes y empresarios.

La saturación de la información, donde los algoritmos compiten por cada segundo de atención, ha convertido el formar a los líderes del mañana en un desafío que trasciende la teoría. Durante el panel “Formar para influir: ética y propósito desde las universidades” del Foro Forbes 30 Under 30 Colombia, Paula Amado Kattah, gerente de Expansión y Crecimiento de la Universidad Ean, y Tomás Ríos M., director de On.going, centro de emprendimiento de EAFIT, coincidieron en que la educación superior tiene hoy la responsabilidad de entregar algo más que títulos, debe cultivar carácter, ética y propósito.

Paula abrió la conversación con una advertencia sobre la obsesión por la hiperconectividad. “No se trata de caerle bien a todo el mundo, sino de hacer las cosas bien. Volverse viral no es un propósito, generar confianza sí lo es”, afirmó. En su visión, las universidades deben ofrecer herramientas para que los estudiantes aprendan no solo a escalar negocios, sino a hacerlo de manera coherente con sus valores.

Desde EAFIT y On.going, Tomás subrayó que el aprendizaje trasciende las aulas y que las experiencias presenciales siguen siendo vitales, incluso en la era digital. “Las instituciones educativas generan algo tan valioso como el conocimiento y las relaciones. Compañeros que se convertirán en socios, aliados y, a veces, familia. Esa red es tan determinante como cualquier clase magistral”, aseguró.

El panel puso sobre la mesa un dilema central para los jóvenes emprendedores, la tensión entre velocidad y ética. Paula relató cómo la Universidad Ean integra la inteligencia artificial en sus procesos, no para reemplazar el pensamiento crítico, sino para estimularlo. “La herramienta ya está aquí. El reto es usarla para cuestionar, crear y no para dejar de aprender”, enfatizó.

Tomás complementó la idea con un principio claro: “Hacer lo correcto y no lo fácil”. Para él, la formación universitaria, sea en un pregrado tradicional o en programas cortos y especializados, debe inculcar disciplina, empatía y capacidad de adaptación. “No se trata solo de enseñar a levantar capital o escalar rápido, sino de preparar líderes que crezcan al ritmo de las empresas y que no pierdan de vista el impacto en las personas que buscan ayudar”, dijo.

Uno de los momentos más inspiradores llegó con la historia de Sofía Valencia, estudiante de EAFIT y cofundadora de Helpy, una plataforma para resolver problemas de cuidado. Con apenas 20 años y dos carreras en curso, Sofía desarrolló su idea dentro de On.going, ganó el demo day ante ángeles inversionistas y fue seleccionada para el programa Star Fellowship en Suiza, donde obtuvo un grant de 25.000 dólares sin ceder participación de su empresa. “Su caso refleja el poder de unir propósito, habilidades técnicas y las llamadas power skills, adaptabilidad, trabajo en equipo y manejo de la frustración”, comentó Tomás.

La conversación también abordó un error común, creer que lo humano es sinónimo de perfección. Paula lo desmitificó con franqueza. “Los humanos nos equivocamos. El éxito real viene de reconocerlo, aprender y seguir adelante”. Este mensaje resonó con la audiencia, especialmente en un contexto donde las redes sociales presionan para proyectar una imagen inmaculada.

El cierre del panel fue un llamado a la coherencia. En palabras de Paula, “hay que inspirar a hacer las cosas bien para construir el país y el mundo que queremos”. Tomás, por su parte, recordó que el centro de todo sigue siendo la persona, “detrás de cada emprendimiento hay un dolor que resolver. Si no entendemos eso, la innovación pierde su rumbo”.

Quienes asistieron al panel salieron con una certeza, que formar para influir implica mucho más que entregar diplomas. Significa guiar a una generación que, antes de los 30, ya tiene el potencial de cambiar industrias enteras, siempre que lo haga con propósito, ética y visión de largo plazo.