En el foro 30 Under 30 de Forbes Colombia, Lina María Ortiz y María Prieto compartieron cómo han transformado industrias dominadas por hombres, usando tecnología y propósito para abrir caminos, inspirar comunidades y demostrar que el liderazgo femenino también construye futuro.
En el escenario del foro 30 Under 30 de Forbes Colombia, dos voces femeninas demostraron que el liderazgo no entiende de estereotipos, ni de edad, ni de sectores tradicionalmente cerrados a la innovación. Lina María Ortiz del Río, CEO de Conalca, y María Prieto, fundadora de Mujeres con Poder, compartieron historias que combinan propósito, resiliencia y tecnología como herramientas para transformar realidades.
Cuando Lina María Ortiz asumió el desafío de emprender una compañía logística, sabía que entraba a un terreno históricamente masculino. “Tal vez las ideas de las mujeres no eran tan validadas cuando yo inicié, y eso se volvió un gran reto para mí”, recuerda. Su objetivo no fue solo posicionar a Conalca como un operador eficiente, sino cambiar la mentalidad de toda una industria.
Su visión combinó tres pilares: empoderamiento femenino, compromiso con la sostenibilidad en un sector altamente contaminante y el uso estratégico de la tecnología. No para reemplazar personas, sino para darles más tiempo y capacidad de conectar con los clientes. “Para mí, la tecnología, sin humanización, no es nada”, enfatizó.
La historia de María Prieto comenzó en circunstancias muy distintas. Llegó a otro país como migrante, con más de cuatro empleos simultáneos, hasta que la pandemia borró de un plumazo todas sus fuentes de ingreso. Desde su hogar, y sin un producto propio, decidió usar las redes sociales para aprender a vender y monetizar.
Su apuesta se convirtió en Mujeres con Poder, una academia digital con presencia en más de 25 países. “Me di cuenta de que tenía una gran misión, ayudar a las mujeres a emprender con estrategias que funcionen, sin sacrificar nuestros valores”, afirmó. Para María, la clave no está solo en generar ingresos, sino en construir comunidades y libertad financiera para que ninguna mujer se vea obligada a permanecer en situaciones que no desea.
Aunque sus industrias parecen opuestas, ambas coinciden en el rol central de la tecnología. Lina la utiliza para integrar generaciones y optimizar procesos, desde cotizaciones hasta comunicación con clientes, mientras mantiene una plantilla con más del 50 % de mujeres.
María, por su parte, ve en Instagram, TikTok y YouTube una mina de oportunidades para quienes saben crear contenido orgánico y efectivo. “El teléfono que tienes en tu cartera tiene más tecnología que el primer cohete que llegó a la Luna, y todavía muchos lo usan solo para scrollear”, señaló con humor.
El diálogo también dejó consejos prácticos para los emprendedores presentes y quienes ven el panel on demand. Lina invitó a creer en las ideas propias, enfocarse en un propósito claro y rodearse de un equipo que comparta la visión, más allá de títulos o experiencia previa.
María enfatizó la importancia de “influenciar con propósito”, partiendo de la pregunta sobre cómo servir antes de pensar en ingresos. “Si esa idea te la puso Dios a ti, no fue al vecino ni al amigo que te dice que es ridículo. Es tu responsabilidad emprenderla”, dijo.
Ambas coincidieron en que el liderazgo femenino no busca desplazar a nadie, sino aportar una sensibilidad distinta, necesaria para enfrentar los retos de hoy. En sectores tan diversos como la logística y el marketing digital, Lina y María demostraron que el impacto no se mide solo en cifras, sino en el cambio que provocan en sus comunidades.
En el 30 Under 30, sus historias resonaron como recordatorio de que la innovación con propósito es posible, y que la tecnología, bien usada, es el mejor aliado para abrir caminos donde antes no existían.
