Exempleados de Frubana han creado una base de datos con su información de contacto para facilitar la conexión con potenciales reclutadores, con el objetivo de que el talento que ayudó a construir la empresa encuentre rápidamente nuevas oportunidades. La startup de origen colombiano llegó a obtener US$271 millones en financiamiento.

Frubana, una compañía de origen colombiano que buscaba transformar la distribución de frutas, verduras y abarrotes para restaurantes y tiendas de barrio, cerró sus operaciones en Brasil, el último mercado en el que mantenía presencia.

La decisión representa el fin de la startup fundada en 2018 por Fabián Gómez Gutiérrez, que llegó a recaudar US$271 millones de inversionistas como SoftBank, Tiger Global, Monashees, Lightspeed Venture Partners y DST Global, tras ser acelerada en Y Combinator en 2019.

En un mensaje publicado en su sitio web, la empresa anunció: “Nuestra última entrega fue el 30 de julio. Gracias por su confianza y por estar con nosotros en estos cinco años de historia. Cada pedido fue parte de algo más grande”.

Las cuentas de redes sociales de la compañía en portugués fueron cerradas.

El cierre llega poco más de un año después de que Frubana suspendiera sus operaciones en Colombia y México en febrero de 2024, concentrando todos sus recursos en Brasil, que era su más grande mercado. .

Frubana combinaba el modelo de marketplace con el de un mayorista digital, conectando restaurantes y comercios de barrio con agricultores y proveedores, operando también la logística de entrega. En 2020 expandió sus operaciones a Brasil, donde logró presencia en unas 30 ciudades y concentró más de la mitad de sus centros de distribución en América Latina. Con el tiempo, el país representó cerca del 60% de los accesos a su plataforma.

La compañía diversificó su portafolio con servicios financieros a través de Frupay, que ofrecía crédito, pagos y herramientas de gestión a pequeños restaurantes, además de marcas propias y espacios publicitarios en su plataforma. Entre sus innovaciones estuvo el uso de bots de WhatsApp para comunicarse con agricultores, una solución de baja fricción tecnológica que buscaba facilitar la adopción.

En un pronunciamiento enviado a Forbes en 2024, la empresa había explicado que las condiciones macroeconómicas no le permitieron recaudar el capital necesario para continuar en Colombia y México, por lo que decidió enfocarse en Brasil con miras a regresar a esos mercados en un futuro. Sin embargo, la falta de nuevos recursos y las presiones operativas terminaron por frenar sus planes.

Exempleados de Frubana han creado una base de datos con su información de contacto para facilitar la conexión con potenciales reclutadores, con el objetivo de que el talento que ayudó a construir la empresa encuentre rápidamente nuevas oportunidades.

El final de Frubana cierra un capítulo de la historia reciente del emprendimiento colombiano: el de talento que se desarrolló en una compañía de alto crecimiento, entregó herramientas e insumos a miles de restaurantes en América Latina y que apostó por formalizar y modernizar la relación entre agricultores y compradores, ofreciendo precios transparentes, reglas claras y canales de venta digitales a un sector históricamente informal.