Desde la Guajira, Ecopetrol avanza en la construcción de su primer parque eólico, que generará más de 200 MW de energía limpia para el autoabastecimiento de sus operaciones a partir de 2028.
En un proyecto pionero para la compañía, Ecopetrol busca aliviar la presión sobre la matriz energética nacional y contribuir a la transición energética del país. Se espera que en su primer año de funcionamiento, Windpeshi genere alrededor de 1.006 gigavatios hora, lo equivalente a la energía necesaria para alumbrar una vía de 4.000 kilómetros durante un año (la distancia aproximada entre Punta Gallinas, La Guajira, y Leticia, ida y vuelta).
Con sede en Puerto Brisa, el parque eólico contará con 41 aerogeneradores que comenzarán operaciones a partir de 2028. Además, el proyecto se está desarrollando en coordinación con las comunidades Wayuu y autoridades locales de la zona, para asegurar que se convierta en una fuente de empleo, inversión social y fortalecimiento comunitario.
“Cada megavatio que producimos aquí es un paso hacia un futuro más limpio, que garantiza seguridad energética para Colombia y la dignidad para las comunidades”, afirmó Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol.

Ahora bien, el impacto ambiental será decisivo. Según proyecciones de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), la demanda eléctrica del país crecerá en promedio 3,2 % anual hacia 2032. Esto significa que, en menos de diez años, el país estaría necesitando más de 90.000 GWh anuales para atender hogares, industrias y transporte. Con Windpeshi se estima que se evitará la emisión de más de 140.000 toneladas de CO₂ por año, lo que equivale a sacar de circulación 90.000 vehículos durante doce meses. El proyecto es una apuesta por reducir la huella de carbono del Grupo Ecopetrol y fortalecer sus compromisos de descarbonización.
Hasta el momento, la compañía ha aprobado un presupuesto de $8,8 billones destinado a proyectos de transición energética e innovación solo en 2025. Sus aportes más recientes han ido desde la distribución de biodiésel en el Caribe, hasta el desarrollo de un centro de innovación de última tecnología en Riohacha.
En un contexto de creciente demanda eléctrica y urgencia climática, el proyecto se posiciona como símbolo de transición, donde la energía limpia es una oportunidad para dignificar el entorno, fortalecer alianzas locales y proyectar un modelo de inversión con impacto social.
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