Credicorp Capital Fiduciaria combina experiencia, tecnología y rigor para devolver confianza a los negocios en Colombia. Desde vivienda y M&A hasta energías renovables, su propuesta pone al cliente en el centro y convierte la fiducia en un motor de crecimiento y confianza que se traduce en resultados.
Si bien la palabra “fiducia” suele sonar técnica y distante, Credicorp Capital Fiduciaria decidió contar otra historia, la del servicio como ventaja competitiva y la tecnología como lengua franca con el cliente. “Tenemos una frase que repetimos cada tanto, servicio, servicio, servicio. ¿Qué es servicio? Vender conocimiento y experiencia”, dice Ernesto Villamizar, su presidente. En su caso, ese diferencial se traduce en un equipo senior, vicepresidentes con más de 25 años en el negocio, y en una cultura que pone al cliente al centro, con rigor y ética como premisa.
Fundada hace más de una década, su primer fideicomiso se firmó en septiembre de 2012, la fiduciaria nació para resolver un vacío de mercado, ofrecer un servicio de alto nivel en una industria dominada por la tramitología. “Fuimos creados bajo un concepto de un mercado que no siempre se distinguía por servicio”, recuerda Villamizar.
Una fiduciaria con ADN de servicio
La promesa de valor se sustenta en personas y en procesos. De un lado, un equipo que se sienta en la mesa con el cliente, analiza las diversas estructuras y puede señalar, lo que no siempre sucede en el mercado, que es mejor “no hacer un fideicomiso”.
Del otro, plataformas que acortan tiempos y reducen fricciones. Por ejemplo, para el sector inmobiliario, la firma opera un onboarding 10 0% digital para compradores de vivienda que, si el expediente está completo, se resuelve en menos de dos horas; ofrece un tablero para desarrolladores con información clave del proyecto; y habilita un portal de autogestión para trámites sin filas ni llamadas. “En lo que usted pueda autogestionarse, no me tiene que llamar”, resume Villamizar.
La digitalización no se queda en la puerta de entrada. Existe un portal transaccional que permite girar directamente desde el fideicomiso y un producto de tesorería que consolida recaudos de múltiples bancos para ordenar los flujos de caja en una sola vista. El siguiente paso, trazabilidad total de solicitudes, desde que llegan al equipo de gestión, pasan al área jurídica y salen con tiempos definidos, para que el cliente no se sienta perdido.
“Innovar está en nuestra esencia, en ocasiones lo logramos, otras veces nos guiamos por la experiencia de otros, pero siempre tratamos de ir adelante”, afirma. Esa innovación también es legal, contratos más cortos y comprensibles, bajo principios de legal design, legal tech, y rendiciones de cuentas que cualquier comprador inmobiliario pueda entender.
La ecuación se completa al ser parte de un Holding más que robusto, Credicorp, y la independencia operativa de la fiduciaria. “Tenemos un ‘accionista’ muy grande y juicioso; pero uno mantiene la independencia como fiduciaria”, recalca Villamizar.
Del ladrillo a la transición energética
Para entender la profundidad del impacto fiduciario en Colombia, toca volver a 1998. En medio de una crisis de confianza, la figura del fideicomiso reordenó el ecosistema inmobiliario, compradores, bancos, constructores y proveedores encontraron en la fiducia un árbitro confiable. Desde entonces, la gran mayoría de desarrollos se gestiona a través de fideicomisos, entre 85 % y 90 %, según Villamizar, y la proporción de proyectos fallidos administrados por fiduciarias es mínima, sobre una base de miles de contratos activos. “El banco exige que haya un fideicomiso inmobiliario; el comprador lo exige; el constructor lo necesita”, apunta.
Hay, sin embargo, un frente regulatorio que se debe abordar de manera prioritaria, por cuanto se han presentado algunas decisiones judiciales que no siempre reflejan el verdadero rol de la fiduciaria; hay en trámite un proyecto de decreto en discusión con la Unidad de Regulación Financiera para delimitar con precisión el riesgo fiduciario (a cargo de la fiduciaria) y el no fiduciario (del fideicomitente). El llamado de Villamizar es claro, se debe mantener a todos los actores, constructor, banco, proveedor, comprador, dentro del ecosistema de confianza para que la figura siga cumpliendo su función.
La fiducia también es una palanca de competitividad en la transición energética. Credicorp Capital Fiduciaria administra más de 40 fideicomisos de energías renovables y sostiene que el vehículo permite que los beneficios tributarios lleguen al fideicomitente de forma más directa que en estructuras societarias tradicionales.
Además, utiliza fideicomisos para gestionar activos en proyectos de bonos verdes, iniciativas de captura y reducción de huella de carbono y programas forestales que sirven de base para emisiones futuras. Un caso en Guainía ilustra el alcance social, el proyecto forestal, alojado en un fideicomiso, demandó empleo local y dio pie a iniciativas como la apertura de una escuela.
¿Hacer negocios sin crear una sociedad?
No todos los negocios requieren constituir una compañía. La fiducia, por diseño, actúa como un vehículo que compra, vende, invierte, recauda y paga, entre otras muchas cosas, con reglas pre acordadas y un tercero profesional que administra con criterios objetivos. “Si usted va a hacer un negocio, no tiene que constituir una sociedad. El fideicomiso es como si fuera esa figura, con ventajas tangibles que generan valor agregado a los clientes”, explica Villamizar.
El mensaje no es anti sociedades; es pragmático, cuando el objetivo es ejecutar un proyecto puntual, por ejemplo, adquirir un lote entre dos socios para vendérselo a un tercero con una participación en utilidades, la fiducia reduce tiempos, costos y evita trámites sin sacrificar control.
¿Sirve para todo? No. La firma es explícita en los límites, cadenas productivas integradas, como sembrar, transformar y comercializar un bien, suelen requerir otras estructuras. Pero si dos empresas quieren asociarse para desarrollar un bosque con fines ambientales y aprovechar esquemas de compensación, el fideicomiso es una alternativa ágil y eficiente. La clave está en la asesoría temprana, Credicorp Capital Fiduciaria hace conversatorios con firmas legales, gratuitos, para que la estructura jurídica dialogue con la fiduciaria desde el día uno, en frentes tributarios, financieros, operativos y legales.
Confianza para las grandes ligas, M&A, sindicaciones y familia
En fusiones y adquisiciones, los fideicomisos son casi omnipresentes, custodian acciones, resguardan pagos condicionados, administran escrows para pasivos contingentes y se vuelven el punto neutral que ejecuta lo pactado. “En los grandes sindicados, siempre hay un fideicomiso en la mitad, casi siempre estamos presentes”, dice Villamizar. La premisa es despejar el aire de recelos, seguridad jurídica, reglas claras y un administrador que no depende de ninguna de las partes.
El negocio familiar es otro frente de crecimiento. La compañía administra alrededor de 60 fideicomisos familiares, un volumen relevante para el mercado colombiano, orientado a planeación patrimonial y sucesoral de clientes de alto patrimonio. En paralelo, la red regional del grupo, con operaciones de inversión internacional y banca privada, permite articular soluciones para clientes que diversifican fuera del país o gestionan portafolios en otras jurisdicciones, bajo la misma lógica de cliente en el centro.
Ese principio, cliente al centro, atraviesa la cultura de la fiduciaria y del holding. “A uno lo contratan porque genera confianza”, dice Villamizar. “Somos rigurosos, recomendamos lo que crea valor y decimos no, cuando no genera ese valor; por ejemplo, no hacemos ciertos esquemas de crowdfunding”. El estándar ético es tan importante como el tecnológico, se trata de construir relaciones de largo plazo basadas en la transparencia, incluso si eso significa declinar negocios.
Mirando hacia adelante, el destino es Colombia. La organización ha realizado inversiones estratégicas en el país, fortaleció su plataforma, incluida la creación de una corporación financiera, y fijó al país como hub de operaciones del grupo. El foco de la fiduciaria, dice Villamizar, será seguir ofreciendo “productos de valor agregado” a clientes regionales, una familia de fondos, soluciones internacionales y fiducias familiares y corporativas que conecten necesidades reales con estructuras simples y exigibles. No se trata de lanzar productos por lanzarlos, sino de sostener una misma brújula, resolver problemas del cliente con servicio, conocimiento y tecnología.
El escenario es un mercado complejo que demanda simplicidad; negocios que requieren confianza y una fiduciaria que llevó la conversación al terreno del servicio tangible. “El mensaje es facilitarle la vida al cliente, donde debemos y podemos facilitar Innovación, sí, pero con propósito, menos papeles, más trazabilidad; menos fricción, más resultados. En el centro, siempre, la misma palabra que hace de hilo conductor, confianza y servicio”, cierra Ernesto Villamizar, presidente de Credicorp Capital Fiduciaria.
