Tras más de una década al frente de Platzi, el cofundador guatemalteco anuncia un giro personal y profesional para incubar proyectos de inteligencia artificial, invertir en startups y crear una “startup house” en California.
En el escenario de la PlatziConf en Bogotá, frente a miles de estudiantes y emprendedores que celebraban los diez años de la plataforma educativa más influyente de Hispanoamérica, Christian Van Der Henst anunció este sabado que había llegado el momento de abrir un nuevo capítulo.
Después de doce años como director de operaciones de Platzi, la escuela que ayudó a fundar junto a Freddy Vega y que hoy supera los seis millones de estudiantes, Van Der Henst, radicado en San Francisco (Estados Unidos) mira hacia Silicon Valley con la misma energía con la que alguna vez lanzó comunidades digitales desde Guatemala en los años noventa.
“Platzi está en su mejor momento, consolidado como plataforma y empresa. Ahora quiero explorar otras fronteras: invertir, crear software y acompañar a quienes sueñan con emprender desde Silicon Valley”, dijo en entrevista con Forbes.
Antes de que existiera Platzi, Van Der Henst ya era un referente en su comunidad. En 1997 fundó Maestros del Web y Foros del Web, comunidades pioneras que formaron a miles de programadores en español. En 2014, tras ser aceptado en Y Combinator, se mudó definitivamente a California. Desde entonces, la dupla con Vega convirtió a Platzi en la primera startup latinoamericana de educación tecnológica en ingresar al acelerador más prestigioso del mundo.
El camino no estuvo exento de sacrificios. Platzi pasó de ser un pequeño proyecto de cursos en línea a una compañía con más de 300 empleados. Van Der Henst, apasionado por programar, confiesa que en los últimos años su rol se volvió más gerencial que creativo. El regreso a la escritura de código, alimentado por los avances en inteligencia artificial, fue, dice, lo que le devolvió la chispa.
“Volví a programar y me di cuenta de que estamos en el año más divertido para crear software”, explica. “Los agentes de AI me fascinan. Estoy convencido de que pronto veremos compañías construidas alrededor de ellos”.

Su nueva agenda se centra en tres frentes. Primero, continuar con Region4.vc, su firma de inversiones en capital de riesgo, con el que ya ha apoyado a startups como Rappi, OnTop y Nuvocargo, y que ahora se enfocará en fundadores latinos en Estados Unidos con ambición global. Segundo, impulsar una “Startup House” en Silicon Valley, una residencia-coworking que busca reunir a emprendedores diversos, al estilo de las legendarias “hacker houses” de la bahía. Y tercero, incubar proyectos de inteligencia artificial en etapa temprana.
El mensaje que repite a quienes lo buscan es que vayan a San Francisco y conozcan de cerca el ecosistema de Silicon Valley. Su preocupación, dice, es que cada vez ve menos latinos en los grandes eventos tecnológicos del mundo.
“Yo estoy ayudando a cambiar eso. Necesitamos estar presentes en la conversación global de la inteligencia artificial”, sostiene.
Aunque su centro de gravedad seguirá en California, Van Der Henst insiste en que su historia y compromiso con América Latina no terminan. Planea seguir viajando con frecuencia, invirtiendo en startups de la región y asesorando a Platzi desde la junta directiva.
Su identidad, recuerda, está forjada por casi tres décadas de construir comunidades en español, desde los primeros foros de internet hasta la plataforma que democratizó el acceso al conocimiento digital. “Me considero profesor antes que emprendedor”, afirma.
De esta manera Van Der Henst se está perfilando como un puente entre el talento latinoamericano que busca oportunidades y el ecosistema de Silicon Valley que marca el pulso de la innovación global.
