Aunque el gobierno argumenta que con la reforma pretende fomentar la transición energética, el gremio advierte que la matriz energética de la movilidad en Colombia es fósil en más del 95%.

La Ley de Financiamiento que radicó el ministro de Hacienda Germán Ávila Plazas ha generado una oleada de reacciones por parte de distintos actores sociales. David Jiménez Mejía, vocero nacional del gremio de estaciones de servicio, advirtió que el cambio en la estructura del IVA y el aumento del impuesto al carbono implicarán un alza significativa en el precio por galón de gasolina y diésel a partir de 2026.

Un cálculo inicial revela que, con los datos actuales de la estructura de precios la gasolina corriente y diésel, el cambio en la estructura monofásica a plurifásica en el IVA para la gasolina corriente, así como el aumento en la tarifa y el cobro de impuesto a los biocombustibles, implicará un aumento para 2026 de cerca de $834 por galón para la corriente y $450 para el diésel.

  • Gasolina corriente: aumento de $1.021 por galón solo por impuestos.
  • Diésel: incremento de $658 por galón.
  • Tarifa plena del 19% del IVA: podría llevar el alza hasta $1.825 por galón de gasolina y $1.087 en diésel.
  • Impuesto al carbono: subida adicional de $187 por galón de gasolina y $208 en diésel.

¿Pero en qué afecta la gasolina y el diésel a la canasta familiar?

Para empezar, los combustibles líquidos son catalogados como un bien de primera necesidad y hacen parte de lo que se entiende como “canasta básica familiar”, calculada por el DANE. Lo que significa que: más cara la gasolina, más cara la vida. Y a pesar del aumento en precios, la demanda de combustibles tiende a ser inelástica, es decir que los colombianos seguirán consumiéndolos en proporciones similares, lo que implica una presión directa sobre el bolsillo sin posibilidad de sustitución inmediata.

Además, Jiménez enfatizó que la idea del Gobierno de fomentar la transición energética y el uso de alternativas de movilidad más amigables no tiene en cuenta ni el porcentaje de matriz energética fósil del país ni los impactos de una aplicación abrupta de la medida.

“Casi la totalidad de lo que se transporta en Colombia sea productos, mercancías o personas, se hace a través del transporte terrestre automotor. La matriz de movilidad en Colombia es casi 95% fósil y en este porcentaje, el diésel y la gasolina representan cada uno el 48% y 52% del consumo, respectivamente”, señaló.

El Gobierno espera recaudar 2,6 billones en 2026 y 7,2 billones anuales a partir de 2027 por esta vía. Sin embargo, el gremio de estaciones de servicio pide al Congreso revisar el impacto territorial y social de estas medidas, que podrían golpear a los sectores más dependientes del transporte terrestre.