Los chefs Camilo Currea Londoño, de Tres, Cuatro, Cinco, Steakhouse, y Richard Goycochea, de Mercado Tres, prepararon un menú que presenta lo mejor de sus cocinas. La cita será el viernes 5 de septiembre.

Los chefs Camilo Currea Londoño, de Tres, Cuatro, Cinco, Steakhouse, y Richard Goycochea, de Mercado Tres, se darán cita esta noche en la segunda serie de la experiencias A Fuego Vivo. En esta edición, la cena presenta un menú que integra los sabores del mar y la tierra, característicos de cada uno de los restaurantes.

La primera edición hizo un recorrido en 7 pasos por la relación del fuego con la evolución de la humanidad, desde la mística de su descubrimiento hasta el proceso para controlarlo. En esta ocasión, la puesta en escena expone los contrastes de la frescura de la comida nikkei que fusiona la cocina peruana y japonesa con la jugosidad de cortes premium de carnes a la brasa.

En esta segunda edición, la cena se realizará el viernes 5 de septiembre bajo reserva.

Un tartar de sandía ahumada sazonada con durazno, que va con tomates cherry perla, aguacate, cilantro, cebolla ocañera, aceite de oliva y vinagre de arroz, es el encargado de abrir la cena. Su frescura y ligereza lo hacen uno de los mejores bocados para iniciar.

Le sigue un Sashimi triple, que consiste en un suke de atún, atún sellado y marinado en salsa de soya, mirin, sake y kombu.

El menú también incluye trucha curada y ahumada sellada con tare de ajíes amarillos tatemados y un shime berrugate sellado al frío en leche de tigre.

El matrimonio entre mar y tierra se materializa en un nigiri de wagyu. Este plato es uno de los favoritos por su intensidad de sabor en un bocado: consiste en un sabuton de res sellado al fuego directo, chimichurri de huacatay y mayonesa de rocoto tatemado.

Para continuar con los sabores de la brasa el plato recomendado es la milhoja de brisket wagyu: un brisket laminado, marinado a la manera tradicional coreana, gallina, semillas de ajonjolí, ralladura de limón.

Los fuertes incluyen además donburi, con arroz de sushi, pollo de campo asado a fuego vivo pasado por tare a base de su propio caldo, piel de pollo crujiente, huesos de codorniz mayakgyeran; un juane con ceviche y lulo, que es un tamal de arroz con mishquina amazónica y ceviche de berrugate con lulo y mayonesa de ají amarillo, y un maki de palta asada, con trucha curada, langostino al panko cubierto de aguacate y sellado al fuego directo con mayo de ají amarillo, tare y quinoa crocante.

El cierre de oro viene de la mano de dos postres: por un lado, un helado de vainilla silvestre cubierto en una ganache de chocolate semiamargo y caramelo con miso, envuelto en tierra de chocolate, y de otra parte, un mabudofu de cuajada madurada y ahumada en hojas de bijao, servida con melado de panela, hojas de breva, tucupí y extracto de yuzu.

La experiencia cuenta con una maridaje de cocteles preparados para la ocasión, son tres propuestas con una base de sabores asiáticos: Hanami Rosa, con sake, vodka macerado con sandía, perfume de naranja, geisha Cherry; Sol de Kyoto, con sake, vermouth amarillo, maraschino, y Fuego y Niebla, con sake, mezcal con fatwash de coco.

Siga a Forbes Colombia desde Google News