La artista ha trabajado con exponentes como Selena Gómez, Karol G, Becky G, por mencionar algunos. Así es como vive el despertar de la música latinoamericana en el mundo.
Elena Rose tiene muy firmemente ancladas sus raíces musicales en Latinoamérica. Los padres de la cantautora y productora son venezolanos, aunque ella nació en Miami, Estados Unidos. La influencia que esta joven ejerce en la actualidad sobre la industria musical ha sido decisiva para ampliar los alcances de muchos de nuestros ritmos regionales en el planeta.
“La música latinoamericana siempre ha estado viva, llena de colores, historias y raíces profundas… pero ahora el mundo entero la está mirando y la está escuchando con el corazón abierto”, comenta Elena Rose para los lectores de Forbes México.
La artista ha trabajado con exponentes como Selena Gómez, Karol G, Becky G, Rauw Alejandro, Danny Ocean, Jerry Di, Camilo Echeverry, CNCO y Tini, entre otros. Éste es su testimonio acerca del momento que vive como creadora y como parte de la industria musical.

¿Cómo te defines como artista y persona?
Hay una frase de la madre Teresa de Calcuta que me respondió esta pregunta cuando me la hice a mí misma: “Soy un pequeño lápiz en la mano de un Dios que escribe una carta de amor para el mundo”. Me gusta pensar que soy ese lápiz… y que mi vida entera es esa carta, escrita al servicio de un propósito de amor. Mi meta es que mi música lleve un mensaje que sane, abrace y le recuerde a cada corazón que no está solo. Soy hija de Dios y en mi voz vive la fe que me sostiene y la esperanza que quiero sembrar.
Como mujer, me abrazo en mi propia resiliencia: he aprendido a resistir, a renacer y a transformar cada cicatriz en un lugar por donde entra más luz. Me inspiro en las que me han abierto caminos, para seguir abriendo caminos a las que vengan después de mí. Soy estudiante, soy imperfecta, soy yo misma… y, aunque a veces se me olvida, soy. Soy con todas mis fuerzas. Como artista, pongo mi vida al servicio de ese amor, sabiendo que cada abrazo, cada palabra y cada silencio pueden ser semillas para un mundo mejor.
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¿Cuál es el momento que vives en tu carrera artística?
Tras años escribiendo para otros y abrazando indirectamente a las personas, hoy me atrevo a que sean mis propios brazos los que estén al frente. Es un momento de apertura total al mundo y a mi propósito. Estoy muy motivada a seguir creciendo, expandiendo mi voz y mis mensajes. Eso es realmente lo que me hace crecer como alma y me inspira todos los días a seguir.
Cada canción, cada escenario y cada encuentro se han convertido en oportunidades para dejar una huella más allá de la música. Hoy me siento feliz. Feliz de conectar con personas de todo el mundo, de encontrar ese punto medio donde no hay diferencias y donde no existen muros. Para mí, el amor es la visa entre nosotros mismos, y es algo que me encanta seguir explorando. Amo abrazarnos.

¿Crees que el mundo esté viviendo un boom de la música latinoamericana?
Más que un boom, siento que estamos viviendo un despertar. La música latinoamericana siempre ha estado viva, llena de colores, historias y raíces profundas… pero ahora el mundo entero la está mirando y escuchando con el corazón abierto. Es hermoso ver cómo nuestras canciones cruzan océanos y construyen puentes invisibles, sacando sonrisas e iluminando vidas. Ésa es una de las cosas que más amo de ser latina: somos alegría, resiliencia y fuerza. Nuestra música lo dice… y ahora el mundo lo baila.
¿Qué representa para ti haber colaborado con otros artistas latinoamericanos en la escena internacional?
Es un honor, diría. Muchos son mis maestros, otros se han convertido en amigos y, algunos, en hermanos. Cada colaboración es un motivo de celebración en el que siempre digo: “¡Gracias, Dios!”. Cuando estamos juntos, el tiempo se detiene. Nos reímos, compartimos historias de carretera, anécdotas que sólo nosotros entendemos… Y, en medio de todo, la música nos envuelve como un abrazo. Sus victorias las siento como mías porque sé lo que han trabajado, lo que han sacrificado y lo que sueñan. Estar cerca de ellos me inspira, me enseña y me recuerda que no camino sola, que este camino también se hace de manos que se sostienen y de corazones que laten al mismo ritmo.

¿Cuáles son los planes que tienes en tu carrera en el mediano y largo plazo?
Seguir haciendo música, buscar formas de expresar mi mensaje, escribir, conocer a más de mis guerreros en el mundo, seguir creciendo y aprendiendo. Viene mi primer álbum y ya pienso en el segundo. Me siento motivada, afortunada y agradecida. Estamos encaminados y ahora sólo tenemos que seguir.
Quiero que mi carrera sea un canal para abrir caminos, tender puentes y dejar semillas que sigan dando fruto mucho después de que yo no esté. Estamos explorando otras formas para aportar, que no sea sólo a través de la musica. Eso también me motiva mucho. Donde sea que alguien necesite un abrazo, [ahí] quiero estar. Aportar y sembrar cosas bonitas. Ser la voz de los que no pueden hablar y traducir en palabras los que muchos callan.
Le pido a Diosito que siga estando en cada paso conmigo y con mi equipo, y manifestándose en todo lo que vivimos… ¡porque es hermoso!
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¿Cuál ha sido el momento más significativo que has vivido en tu carrera artística hasta este momento?
He vivido momentos hermosos, pero el más significativo no fue necesariamente el más grande ni el más mediático: fue la primera vez que alguien se me acercó después de un show para decirme que una canción mía le había ayudado a atravesar un momento difícil. Ese instante me confirmó que la música no nada más es entretenimiento: es un puente de amor y esperanza. Esta madre con los ojos llorosos me contó que [a] su bebé de cinco meses… al nacer le habían hecho una operación de corazón abierto y, en la recuperación, sólo le ponían [mi canción] “Me lo merezco”. No pude aguantarme las lágrimas de gratitud y de aprendizaje para mí. Le pedí perdón a Dios por, alguna vez, dudar del trabajo que hacemos, porque, en la búsqueda de la perfección, a veces nos distraemos. Y, al mismo tiempo, le di las gracias por usarme para [que ocurriera] un momento así. Sentí que todo el esfuerzo, los sacrificios y las horas de trabajo tenían sentido… porque habían llegado al corazón de alguien.
Para mí, esos momentos, cuando mi voz se convierte en compañía y en refugio, son la verdadera medida del éxito en mi carrera. No hay premio que se compare con esto.

