Por primera vez, Lesly Mucutuy, la niña que sobrevivió 40 días en la selva y salvó a sus hermanos, cuenta su historia en Perdidos en el Amazonas, una película con sello de Oscar.
Perdidos en el Amazonas reconstruye los 40 días en que Lesly y sus tres hermanos sobrevivieron tras un accidente aéreo en la selva colombiana. La voz de la niña uitoto, hasta ahora ausente de la narrativa mediática, se convierte en el eje de una historia que combina testimonios, animación y material de archivo para mostrar la dimensión más humana, de la historia que conmovió al mundo.
Ahora, esa travesía llega a la pantalla grande en una producción de National Geographic Documentary Films, dirigida por Elizabeth Chai Vasarhelyi y Jimmy Chin, ganadores del Oscar por Free Solo, junto al colombiano Juan Camilo Cruz, ganador del Emmy. La película se distancia de la cobertura noticiosa y se enfoca en una mirada íntima, sensible y ética, donde la voz de Lesly ocupa el centro del relato.
“Una vez conocí a Lesly, entendí el poder que tenía su historia, fue claro que su voz debía ser lo más importante en la película”, afirma Cruz. “No solo por ser niña, sino por ser niña indígena. Honrar su experiencia era una responsabilidad narrativa y ética”.

El proyecto combina animación, material de archivo y testimonios inéditos para reconstruir lo ocurrido en la selva. Además de Lesly, participan sus hermanos y quienes lideraron la operación de rescate: desde militares hasta comunidades indígenas, que dejaron a un lado la desconfianza mutua para unirse en la búsqueda. El resultado es un relato que muestra no solo la valentía de los niños, sino también la fuerza de la cooperación entre dos mundos que pocas veces se encuentran.
Volver sobre los pasos
La producción enfrentaba un gran reto: al tratarse de un evento ocurrido en lo profundo del Amazonas, no había imágenes del hecho. Así que además de los fragmentos grabados por militares e indígenas, Cruz y su equipo regresaron a la selva, siguiendo paso a paso el trayecto de los niños y revisando cada punto clave de la operación.
Ahora bien, uno de los aspectos más destacados de la producción fue el cuidado con el que se trabajó la participación de los menores. El equipo colaboró con psicólogos, psicoterapeutas y los servicios de protección infantil de Colombia para garantizar que cada interacción respetara los límites emocionales de los niños. Además, se contó con asesores indígenas para asegurar que la representación de sus creencias y prácticas fuera lo más fiel y respetuosa posible.
Por tanto, la selva, más que escenario, se convierte en personaje. Para los realizadores, no fue solo el contexto geográfico del rescate, sino una fuerza viva que condicionó cada decisión narrativa. “La selva no era solo una ubicación, era una energía, una fuerza, un personaje”, afirma Cruz.
Perdidos en el Amazonas no es solo la crónica de una hazaña de supervivencia. Es también un retrato de las tensiones y esperanzas que conviven en la Amazonía: una región marcada por la pobreza y la violencia, pero también por la espiritualidad, la resiliencia y la cooperación.
“Los niños movilizaron una energía que logró unir a quienes nunca se habían entendido. Ojalá su historia nos ayude a bajar la guardia, dejar los odios y trabajar por algo en conjunto”, reflexiona Cruz.
Con un equipo detrás, que ya ha narrado otras historias que capturaron la atención global (como The Rescue, sobre el rescate en Tailandia, o Free Solo, que llevó el Oscar a Vasarhelyi y Chin), el documental se perfila como la versión definitiva de una historia que conmovió al mundo. Pero esta vez, contada desde adentro. Desde la voz que faltaba. Desde Lesly Mucutuy.
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