Líderes de PepsiCo y Asocolflores advirtieron sobre retos de tierra, infraestructura y productividad en el Foro Forbes Bogotá-Cundinamarca.

En el marco del Foro Forbes Bogotá-Cundinamarca de economía y negocios, líderes del sector agroindustrial, en diálogo con José Caparroso, editor general de Forbes Colombia, destacaron la relevancia de la región como epicentro de la producción agrícola del país, pero señalaron desafíos urgentes en infraestructura, logística y acceso a tierras de cultivo.

El 70% de las flores que salen de Colombia, salen de Cundinamarca. A veces es un sector al que no le hacemos mucha propaganda y no mostramos realmente el impacto que tiene en empleo formal y en modernización del agro”, dijo Sergio Fog Pombo, gerente general de Cultivos del Norte y miembro de la junta directiva de Asocolflores.

Fog resaltó que el crecimiento del sector floricultor se ve limitado por la falta de modernización de la infraestructura logística. “Del 100% de las exportaciones aéreas, nosotros somos el 80%, pero la terminal de carga se quedó pequeña. Vemos tiempos de espera de hasta nueve horas para un camión en aeropuerto y reprogramaciones de despachos”, advirtió.

Desde la perspectiva agroindustrial, María Paula Cano, directora senior de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad en PepsiCo y directora de la Fundación PepsiCo Colombia, resaltó que Cundinamarca aporta el 65% de la papa que utiliza la compañía en productos como Papas Margarita y De Todito. La empresa inauguró recientemente un centro de poscosecha en Funza, descrito por Cano como “el hotel más moderno de las papas”, que permite extender la vida útil del cultivo en medio de la incertidumbre climática.

No obstante, Cano alertó sobre un desafío estructural: “Solo el 11% del territorio cundinamarqués se destina a cultivos. Cada vez tenemos menos tierra para sembrar alimentos, mientras la población demanda más. El reto más grande es cómo ser más productivos en menos tierra, con mejores semillas, tecnología y prácticas sostenibles”.

Ambos panelistas coincidieron en que la innovación y la sostenibilidad son claves para el futuro del agro en la región. Fog destacó la certificación Florverde Sustainable Flowers, que ha permitido reducir en la última década un 53% el uso de plaguicidas y aumentar en 600% el empleo de bioinsumos. Cano, por su parte, señaló proyectos de agricultura regenerativa en alianza con empresas como Bavaria, Bayer y Microsoft para mejorar la calidad de los suelos y fortalecer asociaciones de pequeños agricultores.

Mirando hacia adelante, Cano sostuvo que el futuro exige “mucho más trabajo conjunto entre sector privado, gobierno y comunidades para anticipar los efectos del cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria”. Fog añadió que la tarea también es cultural: “Nos toca reivindicar el campo y mostrar que se puede tener una carrera exitosa y una vida digna en el agro. Si los jóvenes ven el bienestar que generan estas actividades, van a querer estar en ellas”.