Este año aspiran a cerrar con una ocupación superior al 65% y alcanzar ingresos por $30.000 millones. Su propósito es posicionar a San Andrés como un destino de lujo.
Cuando cae la tarde en la terraza de Nattivo, el cielo se hace uno con el mar y la piscina pareciera infinita reflejada en los barandales de vidrio. El paisaje se disfruta en maridaje con cócteles que honran los sabores frescos de la isla y preparados con las técnicas tradicionales de la mixología, como antesala a la cena en uno de los tres restaurantes del hotel.
“Creemos que el lujo que nosotros damos se basa en el bienestar, y este puede interpretarse de muchas formas: estar bien contigo, conectar con la naturaleza, descansar. Es un lujo intangible en el que procuramos que la persona se sienta bien”, destaca Mariana Gaviria, una de las fundadoras de Nattivo Collection Hotel.
Forbes conversó con Melissa y Mariana Gaviria y Michelle Meneses Flores, las tres mentes detrás del concepto de Nattivo, para adentrarse en su filosofía de turismo premium y de bienestar con que están madurando la oferta del sector hotelero en San Andrés.

Sus familias, cuentan las emprendedoras, se habían asociado para un nuevo proyecto en San Andrés Islas, pero sin un norte claro, solo con el fin de tener una inversión a largo plazo. Gracias a su curiosidad innata, las tres amigas -que para entonces estaban en sus veinte- decidieron involucrarse en las conversaciones y terminaron con un ‘bebé’ entre brazos, asumiendo el liderazgo del proyecto.
Para las hermanas Gaviria el desafío de estructurar un proyecto hotelero, con las dificultades que impone, se volvió en inspiración para instaurar un concepto afín a sus expectativas como turistas y que exaltara lo mejor de la región. Las mismas riquezas que ellas habían podido conocer de primera mano.
“Era enfrentarse a preguntas como por dónde iniciar o qué hacer, y la misma pasión las fue respondiendo. El proyecto nos iba envolviendo y nos entregamos a hacerlo”, comenta Melissa Gaviria.
El hotel cuenta con 99 habitaciones, que incluye categorías estándar, dobles y suites, con una tarifa promedio superior al millón de pesos por noche. Cuentan con las amenidades de un hotel premium en cualquier parte del país y crearon un circuito gastronómico con tres restaurantes en funcionamiento y uno próximo a empezar operaciones.

“Tenemos que dar una oferta de valor que justifique venir a San Andrés y quedarse en Nattivo. Nuestro producto es diferenciado, resalta los valores culturales, gastronómicos y artesanales de vivir en la isla”, señala Andrés Delgadillo, general manager del hotel.
El servicio es perstado por personas oriundas de la isla, representando el 98% del personal del hotel, quienes reciben formación en hospitalidad.
No ‘todo incluido’, pero sí 360
Si de algo estaban seguras era de que no querían competir con más de lo que ya había en el mercado, como los hostales -para los más aventureros- y los hoteles todo incluido populares entre las familias.
Sin entrar en la categoría de todo incluido, se propusieron crear una experiencia 360, a partir de una red de experiencias validadas por la marca, para que los turistas pudieran acceder a las distintas actividades que se pueden realizar en la isla.
Michelle Meneses, quien vive en la isla, sabe que la economía de San Andrés se soporta en las actividades turísticas y en el comercio, pero reconoce que pese a ser el sector más fuerte sigue habiendo vacíos o, en mejores términos, espacios para la innovación.
Por su ubicación central, a 3 minutos de la playa y en una zona comercial, contribuyen a la economía local, porque los viajeros pueden encontrar esos productos y servicios adicionales que requiere dentro de la misma ciudadela.

“En Nattivo lo que hacemos es trabajar con algunos actores que nos ayudan a extender nuestra experiencia; por ejemplo, con operadores turísticos que ofrecen tours por la isla, clases de buceo, recorridos por los cayos y demás. Para nosotros es clave vincular esos proveedores locales que hablen el mismo idioma de Nattivo, en el sentido de que la calidad del servicio debe ser consecuente con la que ofrecemos en el hotel”, enfatiza Delgadillo.
Para Mariana, “soñábamos un producto tan wow, que esa misma lógica nos decía que no podía ser ni todo incluido, ni masivo, debía apuntar a un alto perfil de turista”. Desde la entrada, en este hotel boutique de lujo reciben al visitante con una fresca limonada de coco en la recepción, donde la mirada inevitablemente se posa en las figuras de aves y animales representativos de la isla tallados en madera.
El camino hacia las habitaciones es ambientado por los olores dulces del caribe, con una fragancia diseñada exclusivamente para el hotel. Desde el lobby hasta el séptimo piso, las puertas del ascensor se abren a un tono distinto de azul en honor al Mar de los Siete Colores, uno de los atractivos turísticos de la isla.

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Gastronomía a la carta
Como parte de ese 360 el hotel cuenta con tres propuestas gastronómicas, con una identidad bastante marcada y pensada para diferentes ocasiones de consumo. En el primer piso se ubican dos de los restaurantes, al costado del lobby está Casa Bonita, al que se puede acceder desde el hotel o por la entrada independiente -que invita a pasar a quienes no son huéspedes- y que es la propuesta más elegante de Nattivo.
Su cocina es italiana y ofrece una variedad de platos para desayunos, almuerzos y cenas. Los huéspedes no pueden irse sin probar la lasaña de la casa.
En el exterior, se ubica Bésame Morenita, donde la brisa suave de la noche sabe mejor con tacos y margaritas. Esta taquería fusiona sabores de la cocina mexicana y pacífica.




Para quienes buscan una experiencia más tradicional y acercarse a la gastronomía local, el restaurante principal del hotel se encuentra en el séptimo piso. Allí se ofrece desayunos tipo buffet, almuerzos y cenas a la carta, con platos internacionales y coctelería de autor.
La idea de tener un circuito de restaurantes nació de su lado más foodie. “Cuando viajamos buscamos cuáles son los restaurantes a los que hay que ir. En la isla no hay una amplia oferta gastronómica y por eso desde el principio quisimos complementar ese mercado con restaurantes únicos. Nosotros decidimos crear y darle al turista esa oferta gastronómica”, destaca Michelle.
A finales de 2025 proyectan abrir las puertas de Muo, su cuarto restaurante en el circuito del hotel, y Siel, un spa enfocado en rituales de bienestar integral.
Con estas nuevas aperturas y seguras del valor agregado que están generando en el sector hotelero de la isla, aspiran a cerrar el año con ingresos superiores a los $30.000 millones y una ocupación superior al 65%. Su visión: seguir transformando la escena turística de San Andrés, que exalte las raíces, el lujo natural y bienestar como una nueva forma de conectar con la isla.
