Augusto Solano, presidente de Asocolflores, fue exaltado al Salón de la Fama de la floricultura por la SAF en EE. UU., reafirmando el liderazgo colombiano.

La floricultura colombiana sumó un nuevo capítulo en su historia internacional con el ingreso de Augusto Solano Mejía, presidente de Asocolflores, al Salón de la Fama de la Sociedad Americana de Floristas (SAF), el más alto honor que concede la industria floral. La exaltación se realizó en Phoenix, Estados Unidos, durante la convención número 140 de la organización.

Para Solano, la noticia llegó como una sorpresa. “Es muy honroso y estimulante haber recibido este reconocimiento, que no me lo esperaba ni lo había buscado. Me satisface profundamente saber que el trabajo hecho a lo largo de los años ha sido valorado y ha sido útil”, señaló en entrevista.

Aunque su nombre quedará inscrito en la historia del sector, insiste en que el galardón trasciende lo individual. “Este reconocimiento es extensivo a Asocolflores y a un sector que responde con compromiso, principios y valores relacionados con la sostenibilidad, la ética y la formalidad”, subrayó. La floricultura colombiana, que exporta más del 95% de su producción, se ha consolidado como líder mundial. Solo en 2024, las ventas al exterior superaron los 2.400 millones de dólares, con Estados Unidos como destino del 80% de esas flores. “Este reconocimiento también ayuda al posicionamiento de Colombia como proveedor confiable y fortalece la credibilidad internacional de nuestras flores”, explicó.

El homenaje llega después de seis décadas en las que la industria ha enfrentado obstáculos que han puesto a prueba su permanencia. Solano recordó la falta de infraestructura aérea en los años iniciales, los litigios comerciales con Estados Unidos, la quiebra de grandes compañías del mercado y la revaluación entre 2003 y 2013, que golpeó duramente a las empresas exportadoras. Más recientemente, la pandemia y las protestas sociales complicaron la logística de un producto perecedero que depende de la puntualidad. “Han sido momentos sumamente difíciles, pero el sector se recompone y se fortalece. Esa resiliencia explica por qué hoy seguimos siendo líderes”, afirmó.

Premiación de la SAF

Uno de los temas que más apasiona al dirigente es la sostenibilidad, un compromiso que, según él, dejó de ser una exigencia externa para convertirse en la esencia del negocio. “Florverde Sustainable Flowers no es solo una certificación, es una cultura. Creemos que hacer las cosas sostenibles es buen negocio y lo hemos convertido en una herramienta gerencial”, apuntó. Esa visión también tiene una dimensión social: “En floricultura se generan 16 empleos por hectárea, frente a los dos o tres de otros cultivos. Son empleos formales que dependen de la confianza en que las empresas cumplen con las normas. Cuando la gente siente ese respaldo, trabaja con más dedicación y eso se convierte en productividad”, sostuvo.

El presidente de Asocolflores destacó además que Colombia cultiva 60 especies y 1.400 variedades, lo que le ha permitido dominar el negocio de los bouquets en los supermercados de Estados Unidos, con una participación cercana al 80%. “La innovación ha sido el alma del sector, especialmente en variedades. Las flores son un producto agrícola pero también de moda, y cada año deben llegar al mercado colores, formas y texturas nuevas. Allí los obtentores de variedades juegan un papel crucial”, explicó.

Aunque el reconocimiento lo llena de orgullo, Solano no oculta su preocupación por los desafíos actuales: los costos laborales, la volatilidad del dólar y las tensiones comerciales con Estados Unidos, que hoy negocia aranceles y certificaciones que podrían afectar al sector. “Los ingresos bajan mientras los costos suben, y llega un punto en que las cuentas no dan. La única salida es seguir apostando por la productividad y esperar que las condiciones del mercado se ajusten”, señaló.

Pese a la incertidumbre, envía un mensaje de optimismo a los nuevos empresarios que se suman al negocio. “Este es un sector dinámico y complejo, pero maravilloso. En el fondo producimos alimento para el alma y está demostrado que las flores tienen un gran impacto en la salud mental de las personas”.

El reconocimiento internacional estuvo acompañado de elogios. “Augusto es un verdadero embajador de la industria floral. Ha dedicado su tiempo y energía para garantizar que prospere, sea reconocida e impulse la sostenibilidad”, destacó Debi Chedester, directora ejecutiva del American Floral Endowment.

Con la mirada puesta en los retos que vienen, Solano prefiere ver su ingreso al Salón de la Fama no como un cierre de ciclo, sino como un impulso renovado. “Seguiré trabajando frente a los continuos retos del sector. Este premio reafirma que vamos por el camino correcto, pero también nos recuerda que no podemos detenernos”, concluyó.

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