El cofundador de Grandata y socio de SUR Holdings, pieza clave en la compra de Wom Colombia, falleció a los 46 años en un accidente de montaña.
La muerte de Matías “Mat” Travizano a los 46 años deja un vacío en el ecosistema tecnológico latinoamericano. Físico de formación y emprendedor de espíritu, Travizano combinó durante más de dos décadas la mirada científica con una intuición para detectar oportunidades en la tecnología y los datos.
Su trayectoria lo llevó de los primeros grupos de hackers en Buenos Aires hasta las oficinas de San Francisco, donde fundó una startup que ganó fuerza en Silicon Valley: Grandata.
En 2025, Travizano reapareció en el radar de América Latina como parte de SUR Holdings, el grupo de inversionistas que adquirió Wom Colombia. La operación trajo un nuevo aire a la compañía de telecomunicaciones en medio de un proceso de reorganización empresarial.
En un comunicado oficial, Wom Colombia lamentó profundamente su fallecimiento, describiéndolo como “pilar fundamental” en la nueva etapa del operador.
“Su visión, dedicación y confianza en nuestro proyecto fueron invaluables. Siempre recordaremos su liderazgo y la pasión que imprimió en todo lo que hizo”, señaló la compañía.
El sábado, mientras entrenaba en California con la mira puesta en escalar el Mont Blanc, la montaña más alta de los Alpes europeos, Travizano sufrió el accidente que terminó con su vida. Según trascendió, lo hacía en compañía de otros empresarios, entre ellos su amigo Emiliano Kargieman, fundador de Satellogic.
Travizano inició su recorrido en el mundo de la seguridad informática con Underground Security Systems Research Back (USSR Back), un proyecto con el que a los 20 años advertía sobre fallas en software y la aparición de nuevos virus. Más tarde fundó Binaria, compañía enfocada en inteligencia de marketing a partir del análisis del comportamiento en redes sociales. Ambos proyectos fueron el germen de lo que en 2012 se transformaría en Grandata, empresa pionera en el uso de big data para inclusión financiera.
La propuesta era disruptiva: evaluar la capacidad de pago de una persona sin recurrir a datos financieros tradicionales, sino analizando información derivada del uso de su celular. En una región con amplios segmentos de población fuera del sistema bancario, la innovación de Grandata fue vista como una puerta hacia la democratización del crédito.
El éxito atrajo inversionistas y reconocimiento global. En noviembre de 2024, Grandata fue vendida a Everdata, compañía estadounidense con sede en Puerto Rico y especializada en procesamiento de tarjetas de crédito. Con esa salida, Travizano consolidaba una de las historias más destacadas de startups argentinas en Silicon Valley.
La influencia de Travizano no se limitaba a los negocios. Junto a Demián Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina SA y asesor de Milei, ayudó a abrir puertas en la costa oeste de Estados Unidos para la comitiva argentina. Un comunicado oficial de mayo de 2024 lo identificaba como “asesor presidencial” durante la gira del mandatario en Silicon Valley.
En un artículo titulado “Milei en Silicon Valley: AI, oportunidades y aceleración”, Travizano relató su experiencia acompañando al presidente argentino y destacó que el interés generado entre los líderes tecnológicos se basaba en una sintonía ideológica: las ideas de libre mercado como “substrato” de un entendimiento inmediato.
Convencido de que la inteligencia artificial definiría ganadores y perdedores en las próximas décadas, Travizano defendía la posibilidad de convertir a Argentina en un hub global en la materia. Argumentaba que el país contaba con ventajas competitivas como talento técnico, conectividad, energía y una educación de calidad, aunque reconocía la necesidad de generar confianza en el marco legal y fiscal para atraer inversiones.
El impacto de Travizano se extendía más allá de los negocios. Ariel Arrieta, socio de NXTP y uno de sus inversionistas en Grandata, lo recordó en X como un “emprendedor visionario, un generoso conector del ecosistema argentino y latinoamericano con Silicon Valley, y una persona que dejó huella en todos los que lo conocimos”.
Ese papel de “conector” era uno de sus sellos. Su trabajo como investigador en inteligencia artificial en la Universidad de Berkeley en los últimos años complementaba la faceta empresarial, mostrando la amplitud de un perfil que navegaba entre el mundo académico, el sector privado y las políticas públicas.
Wom Colombia lo despidió en su pronunciamiento: “Mat siempre será parte de Wom Colombia. Su legado nos inspira a seguir trabajando con dedicación para cumplir los objetivos que compartimos”.
