Hablamos con Andrea Costantini, directora de Relacionamiento Científico Américas en #PhilipMorris International #PMI, quien explica que, aunque las personas no se den cuenta, todos los días aplican estrategias de reducción de riesgo en la salud.
Este concepto se centra en tratar de reducir las consecuencias negativas de una conducta que es riesgosa cuando esta no puede ser eliminad por completo, es algo que se aplica en la cotidianidad. Por ejemplo, cada que una persona se sube a un auto y se pone el cinturón de seguridad, el hecho que haya airbags o prevención del bloqueo del frenado, cuando se usa protector solar cuando se va a la playa o se reemplaza el #azúcar por edulcorantes, no se elimina del todo el riesgo, pero baja.
Ese concepto aplica al consumo del tabaco y al eliminar la combustión del consumo se logra reducir significativamente la cantidad de sustancias toxicas y cancerígenas a las cuales los fumadores están expuestos. Para el consumo de tabaco y #nicotina es un concepto que se ha implementado en la industria por décadas en países de alta vigilancia sanitaria.
La idea es buscar formas menos riesgosas de consumo de nicotina, el paso más revolucionario ha sido eliminar la combustión y los fumadores que se cambian están menos expuestos. La experta dice que no se puede olvidar que las alternativas no son libres de riesgo, que entregan nicotina que es adictiva y ni personas con afecciones cardiacas, #embarazo ni menores de edad deben tener acceso o consumirlas, y la mejor estrategia para los adultos fumadores es dejarlo por completo, pero para quienes no lo harán el camino son soluciones menos dañinas.
Todo su sustento científico se encuentra disponible para consulta en https://www.pmiscience.com/
