Viajar es más que visitar lugares, es dejar un impacto positivo. Conozca cómo hacerlo a través del turismo sostenible este 2025.
Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo. En un contexto donde millones de viajeros recorren el planeta en busca de nuevas experiencias y la industria crece a gran velocidad, surge una pregunta clave: ¿cuál es el impacto ambiental y social que deja esta actividad en los territorios? Hoy por hoy, el turismo sostenible deja de ser una tendencia para afirmarse como una necesidad global.
“El verdadero turismo responsable se basa en el impacto positivo que dejamos en cada destino que visitamos”, asegura María Carolina Padilla, country manager de Civitatis.
Plan kilómetro cero
¿Y si la mejor aventura de su vida estuviera a solo unos pasos de su hotel? Este concepto invita a los viajeros a explorar un radio máximo de 50 kilómetros, priorizando caminatas, bicicletas y transporte público. Se trata de vivir la experiencia de la forma más auténtica posible: recorrer mercados locales, participar en talleres artesanales o probar la gastronomía de temporada que conecta con la identidad del lugar.
La clave está en planear con anticipación y elegir estratégicamente el hospedaje. Recuerde que aveces, lo barato sale caro: un alojamiento económico pero alejado puede implicar traslados constantes que encarecen el viaje y aumentan su huella ambiental.
Pasaporte ambiental
Más allá de acumular sellos en un pasaporte, piense que su visita puede dejar una huella positiva en cada destino. Usted, como viajero, no solo aporta a la economía local, sino que tiene la posibilidad de asumir experiencias simbólicas y transformadoras en el territorio. Puede ser tan sencillo como participar en actividades de turismo comunitario para conocer el lugar más allá de lo que se ve, hasta limpiar una playa o plantar un árbol.
Pequeñas acciones pueden marcar grandes diferencias en la relación entre visitantes y territorio.
Turismo slow
Apueste por viajes sin contratiempos y sin multitudes. Eso también es un acto de responsabilidad. Viajar en temporadas bajas le permitirá disfrutar el destino con calma, al tiempo que alivia la presión sobre los ecosistemas. Además, el presupuesto rinde más: lo que podría gastar en un solo viaje en temporada alta, fuera de ella puede alcanzar hasta para dos.
Postales invisibles
Más allá de las recomendaciones virales en Instagram o TikTok, existen lugares con historias únicas que rara vez aparecen en redes sociales. Son recorridos y experiencias que rescatan oficios en riesgo de desaparecer, relatan memorias locales y fortalecen comunidades que mantienen viva la tradición.
No se trata de renunciar a los sitios emblemáticos, sino de descubrir también esas “postales invisibles” que diversifican la economía y preservan la identidad de los territorios.
Gastronomía con propósito
Una de las mejores partes de viajar es descubrir la cocina local, especialmente cuando cada plato cuenta una historia de resiliencia ambiental. Priorice experiencias culinarias que apoyen a productores agroecológicos, rescaten semillas nativas o restauren suelos. Así, los turistas no solo degustan sabores auténticos, sino que también se convierten en aliados de la biodiversidad local.
Souvenirs con alma
Llevar un recuerdo de cada destino es casi un ritual de viaje, pero más allá de un objeto decorativo, un souvenir artesanal puede convertirse en una pieza cargada de historia y significado. Al elegir artículos elaborados localmente, se apoya al comercio de la región y se apuesta por una alternativa más sostenible frente a los productos industrializados, que suelen implicar mayores cadenas de transporte y consumo de recursos.
Cada producto hecho a mano refleja una tradición, un oficio que se resiste a desaparecer y un creador que imprime en él parte de su alma e identidad.
A nivel nacional, en los últimos años Colombia ha consolidado una visión de turismo más consciente y comprometida con su entorno. Iniciativas como Humanimal Tourism promueven el respeto por los animales, la biodiversidad, y han logrado destacar en escenarios internacionales. En 2025, esta campaña fue reconocida en el Festival Internacional de Creatividad Cannes Lions con tres galardones.
Ahora bien, más allá de los reconocimientos, las cifras reflejan el buen momento del sector: el país recibió casi siete millones de visitantes en 2024 y 3,9 millones durante los primeros siete meses de 2025, generando más de US$5.247 millones en ingresos por viajes y transporte aéreo, un 11,4 % más que el año anterior.
“Colombia demuestra que el turismo sostenible no es solo un destino: es nuestro camino hacia un desarrollo inclusivo y consciente, una invitación permanente para que el mundo descubra, con responsabilidad y admiración, la belleza de nuestro país”, afirma Carmen Caballero Villa, presidenta de ProColombia.
Estos avances, aunque significativos, dibujan un panorama en el que el turismo sostenible no puede ser una opción, sino una estrategia real y escalable para diversificar la economía, valorar la biodiversidad y construir una relación más equilibrada entre viajeros, comunidades y territorios.
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