El premio, conocido como uno de los más importantes del mundo para estudiantes y egresados de ingeniería y diseño, concluyó su primera edición en Colombia y el ganador disputará el título del mejor del mundo.
Colombia participó por primera vez en el premio James Dyson, de la fundación con el mismo nombre creada por el fundador de la marca Dyson, que se ha hecho famosa a nivel mundial por sus herramientas para el cabello y aspiradoras. El galardón busca destacar la innovación y desarrollo de proyectos que ayuden a solucionar problemáticas actuales; desde soluciones médicas hasta respuestas a desastres naturales.
En nuestro país el ganador de esta primera edición fue VESTIK un proyecto que aborda uno de los grandes desafíos de la salud respiratoria: la fibrosis quística, una enfermedad huérfana que afecta a cerca de 100.000 personas en el mundo.
El dispositivo creado por Omar Marroquín, de 30 años, es un chaleco terapéutico portátil que permite a niños y jóvenes realizar fisioterapia respiratoria de manera independiente y cómoda, integrando la música como parte esencial del proceso. Además, con un diseño que simula una prenda de vestir cualquiera y a la vez reemplaza costosos y voluminosos equipos hospitalarios.

Marroquín es diseñador industrial y recibirá 5.000 libras esterlinas (aproximadamente 25 millones de pesos colombianos), con los que podrá impulsar el desarrollo del proyecto, avanzar en pruebas clínicas y proyectar su llegada al mercado.
Su inspiración para el proyecto, contó, nació de la historia de Alessandro, un niño con fibrosis quística cuya vida estaba condicionada por la dependencia de un dispositivo hospitalario costoso y restrictivo. Al ver el impacto emocional, económico y social que esta situación generaba en él y en su familia, Omar se propuso desarrollar una solución que otorgara autonomía, dignidad y alegría a los pacientes más jóvenes. Con VESTIK, busca demostrar que el diseño centrado en las personas puede transformar rutinas médicas rígidas en experiencias inclusivas y humanas, y que la innovación puede ser motor de equidad en el acceso a la salud.
“Ganar el Premio James Dyson es, para mí, una validación profunda de que el diseño industrial puede ser una herramienta de transformación social real. No solo me impulsa como diseñador, sino que le da visibilidad a una problemática urgente y a una solución hecha con empatía, rigor y propósito. Este premio le abre a VESTIK las puertas a aliados estratégicos del mundo clínico, tecnológico y productivo que nos ayudarán a escalar su impacto. El próximo paso es validar clínicamente su eficacia, optimizar su producción sostenible y construir puentes con la industria médica para hacerlo realidad” aseguró Omar.
Hasta ahora se han desarrollado tres prototipos funcionales de VESTIK. El primero exploró la forma base, la estructura textil y el posicionamiento de los motores; el segundo incorporó microcontrolador y batería portátil, validando la intensidad vibratoria ajustable; y el tercero, con un peso inferior a 1 kg, sumó un diseño modular, conectividad musical, componentes en biopolímeros impresos en 3D y una distribución de motores validada junto a un neumólogo pediátrico.
Además de VESTIK, dos proyectos colombianos fueron destacados como finalistas:
El primero, un dispositivo para entrenamiento en cirugía oftálmica, desarrollado por Luis Alejandro Estrada, egresado de la Universidad El Bosque. Se trata de un simulador fue creado para mejorar la formación de futuros especialistas en oftalmología, quienes normalmente aprenden con herramientas limitadas y poco realistas. Inspirado en la necesidad de brindar un entrenamiento más preciso y seguro, el dispositivo recrea la anatomía y resistencia de los músculos oculares, ofreciendo una práctica cercana a la realidad y contribuyendo a cirugías más efectivas.

El segundo finalista fue Océanos de Luz, proyecto de Gabriela Montes y Valeria Torres, egresadas de la Universidad El Bosque. Ellas se inspiraron en las comunidades de La Guajira para crear un proyecto que responde al limitado acceso a energía eléctrica que afecta a muchas familias de la región. El dispositivo, a partir de la ionización de metales en agua salada, logra transformar la fuerza del mar en electricidad para iluminar hogares. Su diseño no solo ofrece una solución sostenible, sino que también integra la cosmovisión Wayúu, uniendo cultura, naturaleza y tecnología para llevar esperanza y desarrollo.

El premio se ha posicionado como uno de los concursos internacionales de diseño e ingeniería más importantes para estudiantes y egresados. Aunque se desarrolla desde 2005 y ha llegado a un total de 29 países, Colombia es apenas el segundo de Latinoamérica que tiene presencia, junto a México.
Ahora, VESTIK, junto con los dos finalistas, avanzará a la siguiente etapa del James Dyson Award. El próximo 15 de octubre se anunciará la lista internacional de los 20 mejores proyectos, seleccionados por un equipo global de ingenieros de Dyson, y el 5 de noviembre se darán a conocer los ganadores mundiales, elegidos por James Dyson.
Lea también: Stéphane Perard es el nuevo director regional de Emirates para Latinoamérica
