El hijo menor de Trump le enseñó a su padre un par de cosas sobre criptomonedas. Ahora, este estudiante de la Universidad de Nueva York está amasando una fortuna antes de cumplir los 20 años.
Tengo un hijo muy alto llamado Barron. ¿Alguien ha oído hablar de él?, preguntó Donald Trump en broma durante un evento en enero. El hijo menor del presidente, que mide alrededor de dos metros (seis pies y ocho pulgadas) y rara vez aparece en público, se puso de pie y saludó a la multitud. “Me dijo: ‘Papá, tienes que ir al programa de Joe Rogan’”, presumió Trump, atribuyéndole a su hijo los consejos que (según él) le ayudaron a conectar con más votantes jóvenes.
El mandatario también le da crédito a su hijo de 19 años por haberle enseñado un par de cosas sobre el mundo cripto, la fuente de la fortuna del presidente que crece a pasos agigantados. Barron, quien le explicó a su padre qué es una “billetera digital”, cofundó World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas, junto con su padre y sus hermanos mayores el año pasado, menos de dos meses antes de las elecciones de 2024.
La mayoría de asesores financieros no recomendarían involucrar a los padres en el mundo cripto, pero la mayoría de los padres tampoco están a punto de ser elegidos presidente. Y cuando Trump ganó, World Liberty explotó. Forbes estima que la compañía ha sumado más de US$1,500 millones a la fortuna familiar de los Trump, de los cuales aproximadamente el 10%, o US$150 millones, pertenecen a Barron.
Nacido en 2006, fruto del matrimonio de Trump con su tercera esposa, Barron tenía apenas nueve años cuando su padre anunció su primera candidatura presidencial en la Torre Trump, en 2015. De todos los hijos del expresidente, es quien ha mantenido el perfil más bajo. Se mudó a Washington varios meses después de que su padre asumiera el cargo en 2017 y, según reportes, se matriculó en una escuela privada de Maryland con una matrícula anual superior a los US$50.000 anuales.
Luego, en 2018, Melania renegoció su acuerdo prenupcial para asegurarle a su hijo mejores condiciones de herencia y una mayor participación en el negocio familiar, según “The Art of Her Deal”, una biografía de 2020. Al parecer, no fue hasta 2024, cuando se marchó a la universidad mientras su padre se postulaba por tercera vez a la Casa Blanca, que Barron se unió a una empresa en World Liberty. Su primera incursión resultó ser sumamente lucrativa.

La compañía que concentra las participaciones de la familia Trump en World Liberty, DT Marks Defi LLC, recibió un total de 22,500 millones de tokens de criptomoneda llamados $WLFI en septiembre de 2024. A cambio de la promoción y del uso del nombre Trump, la empresa también obtuvo el 75% de los ingresos de World Liberty después de los primeros US$15 millones en ganancias. Sus hijos Eric, Don Jr. y Barron figuran como cofundadores, por lo que, suponiendo que se repartieran el 30% a partes iguales, sería el 10% para cada uno. Es posible que acuerdos posteriores redujeran sus participaciones.
Inicialmente, el 10% no era mucho. Los tokens de World Liberty no se podían revender ni transferir una vez comprados, y las ventas de tokens eran moderadas. Pero después de que Trump ganara las elecciones, el criptoempresario y multimillonario Justin Sun , quien había estado bajo investigación de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), anunció que invertiría US$75 millones en el proyecto. (Quizás no sea casualidad que la SEC de Trump suspendiera su investigación sobre Sun en febrero).
Las ventas despegaron casi de inmediato. Para agosto, World Liberty había vendido unos US$675 millones en tokens, según cifras de la empresa y sus clientes. La participación de Barron, después de impuestos, ronda los US$38 millones.
En marzo, World Liberty lanzó otro producto: una moneda estable (stablecoin) llamada USD1, vinculada al dólar estadounidense. Su capitalización de mercado ronda los US$2,600 millones, lo que sugiere que la empresa detrás vale aproximadamente US$880 millones. Una entidad familiar de los Trump posee el 38% de este nuevo emprendimiento, por lo que la porción de Barron podría valer unos US$34 millones.
En agosto, World Liberty cerró un acuerdo con Alt5 Sigma, una compañía de salud que cotiza en bolsa y que buscaba transformarse en una tesorería de criptomonedas. Como parte del trato, Alt5 intercambió US$750 millones en tokens $WLFI por un millón de acciones de su capital, 99 millones de warrants (sin valor mientras la acción se mantenga por debajo de US$7.50, al 2 de octubre cotizaba en US$2.78) y 20 millones de warrants adicionales a precios aún más altos. Alt5 utilizó fondos previamente recaudados para comprar US$717 millones en tokens de World Liberty Financial, de los cuales más de 500 millones fueron para la compañía de los Trump y 41 millones, tras impuestos, para Barron.
Barron también recibió 2,250 millones de tokens $WLFI, equivalentes al 10% del paquete inicial de 22,500 millones entregado a la empresa familiar. Inicialmente, Forbes valoró esos activos en US$0, ya que no podían venderse. Pero en agosto, los tenedores de tokens votaron desbloquear el 20% de las monedas, excepto las de los fundadores. Se esperan nuevas votaciones sobre si liberar el resto y permitir a los Trump y otros inversionistas comerciar sus tokens.
En el mercado, los pocos tokens disponibles cotizan a US$20, pero Forbes aplica un descuento considerable al valorar de Barron y los demás fundadores, dado que aún están bloqueados. Considerando todo, la participación estimada de Barron equivale a US$45 millones.
En conjunto, su fortuna asciende a más de US$150 millones, una suma nada despreciable para un estudiante universitario de segundo año de 19 años. Barron, quien no posee otros activos conocidos, podría pagar la matrícula anual de US$67,430 en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York más de 2,200 veces con ese dinero.
