Conoce el rol silencioso (y estratégico) de las universidades.

Hasta hace algunas décadas, la figura del CEO se asociaba a un líder forjado en las tripas del negocio. La narrativa dominante en casa empujaba carreras ascendentes, empezando con posiciones operativas y luego estratégicas, hasta llegar a la cima de las organizaciones. Los empresarios aprendían “a golpes”, con la experiencia como única maestra legítima. Por su parte, las universidades eran espacios teóricos, algo alejados de la realidad y desconectados del enfoque práctico del mundo empresarial.

Pero el mundo cambió y con él, las exigencias que enfrentan los líderes empresariales. Hoy, la formación de los próximos CEOs no puede limitarse únicamente a la experiencia en empresas, sino que requiere visión global, inteligencia emocional, IA, pensamiento crítico, gestión de incertidumbre, comprensión geopolítica, un dominio profundo de la tecnología y un sentido de propósito. Ante este nuevo escenario, las universidades han cobrado un protagonismo silencioso pero determinante para acompañar esa experiencia de transformación organizacional, ya que lejos de los tradicionales salones académicos, están emergiendo como los nuevos campos de entrenamiento para los líderes del futuro.

Aunque sigue existiendo un porcentaje de la sociedad que considera que para ser un emprendedor exitoso no es necesaria la educación formal, la realidad es que las universidades más innovadoras del mundo ya están incubando a la próxima generación de CEOs globales.

La intersección educativa y empresarial es clave para lograr esto. Hoy este fenómeno colaborativo se ha visto acelerado gracias al creciente protagonismo de emprendedores y CEOs que han decidido fundar sus propios espacios educativos, siendo éste un negocio lucrativo que a la vez tiene el objetivo de generar un impacto positivo en la sociedad.

De CEO a educador: las nuevas incubadoras de liderazgo

Una de las tendencias más reveladoras en la educación superior de los últimos años es el incremento de líderes empresariales que lejos de retirarse, muchos de ellos han optado por dejar un legado diferente: formar a las mentes que definirán el rumbo del mundo en los próximos 100 años. Y como los coaches suelen preguntar, ¿para qué?

Y es que los empresarios con visión entienden que las reglas del juego han cambiado. La formación de un CEO ya no es sólo técnica, ni vertical. Requiere transversalidad, conciencia social y preparación ética. Y quién mejor para identificar esas carencias que quienes han vivido, desde adentro, el vértigo y los retos del liderazgo en el mundo actual.

Un ejemplo emblemático es el caso de Minerva University en San Francisco. Su creador, Ben Nelson, es un ex-empresario de tecnología que quería cambiar trascendentalmente el modelo tradicional de aprendizaje. Así desarrolló un modelo basado en pensamiento crítico, discusión socrática y aprendizaje activo, completamente virtual. Su objetivo es formar líderes globales capaces de tomar decisiones complejas en entornos multiculturales. Así Minerva eliminó los exámenes tradicionales, apostó por la rotación internacional y evalúan la adquisición de habilidades transferibles.

¿Y en Asia que está pasando? El programa Schwarzman Scholars de China que estuvo inspirado en las becas Rhodes, fue lanzado como una iniciativa privada liderada por Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone. Con sede en la Universidad Tsinghua en Beijing, busca formar a los líderes globales del futuro con foco en China. Este programa simboliza cómo la visión empresarial y filantrópica puede converger en un modelo educativo de élite, donde los estudiantes no sólo adquieren conocimiento, sino comprensión geopolítica y un fuerte networking regional.

El ejemplo más evidente en Latinoamérica es el TEC de Monterrey, en México. Es una de las universidades latinoamericanas más consistentes en la formación de líderes empresariales con impacto. El TEC fue fundado como una institución sin fines de lucro por el visionario empresario y filántropo Eugenio Garza Sada, quien lideró la consolidación del conglomerado industrial que dio origen a FEMSA. ​Inspirado por su paso por el MIT, tuvo la visión de formar a los empresarios e ingenieros del mañana que impulsarían el desarrollo de México y la región. Desde su fundación, el TEC ha estado vinculado al sector empresarial mexicano, con un modelo emprendedor, humanista y global. Además, el TEC ha desarrollado una red de centros de emprendimiento y tecnología que funcionan como hubs de innovación en toda América Latina.

Otro ejemplo interesante en Latinoamérica es un proyecto universitario en proceso de creación, la futura Universidad Central de Panamá. Fundada por Juan Raúl Humbert, presidente del Banco General, y Lupita Humbert, ex consultora de McKinsey. Ambos provienen del mundo empresarial y tienen la intención de lanzar esta universidad como una respuesta a las limitaciones del modelo educativo tradicional en Centroamérica. La casa de altos estudios pone en el centro la formación basada en retos, la colaboración con empresas y los negocios con propósito social. Sus fundadores, con reconocidas trayectorias en banca, consultoría y educación, diseñaron una estructura académica innovadora y conectada con los desafíos reales del mercado global.

En Europa, IE Business School se ha consolidado como una de las instituciones más disruptivas. Ubicada en Madrid, fue fundada hace más de 50 años por Diego del Alcázar, un reconocido empresario español, con el fin de lanzar una escuela de negocios enfocada en el emprendimiento y en el aprendizaje práctico, en un momento en el que todavía las entidades educativas ni se planteaban un modelo de este tipo. Desde entonces, IE ha apostado por una formación que integra tecnología, humanidades y negocios, distinguida por su enfoque en el liderazgo con impacto: formar CEOs que entienden la diversidad, que pueden gestionar el cambio y que son capaces de operar en entornos complejos. Su modelo se basa en proyectos reales en colaboración con empresas de todo el mundo. Su ADN internacional (con estudiantes de más de 140 países) también potencia su capacidad para formar líderes globales.

En África, Ashesi University en Ghana representa una apuesta innovadora. Fundada por Patrick Awuah, ex-ejecutivo de Microsoft, esta universidad combina tecnología, ética y liderazgo como pilares formativos. Ashesi University ha ganado reconocimiento internacional por su modelo de gobernanza estudiantil, su énfasis en la integridad y su objetivo de formar líderes que transformen sus países desde adentro. Awuah ha demostrado que un CEO puede transformar no sólo empresas, sino también naciones, comenzando por la educación.

Los nuevos pilares en la formación de los CEOs

Si bien cada institución tiene su propio modelo pedagógico, podemos identificar pilares comunes que están definiendo la nueva formación de líderes empresariales.

1. Pensamiento global: Las universidades que están formando CEOs priorizan experiencias internacionales y diversidad de pensamiento. Ya no sirve entender un sólo mercado, sino de operar en varios simultáneamente.

2. Educación basada en retos reales: Los programas más eficaces incluyen proyectos de consultoría reales realizados por los alumnos con empresas o ONGs. El CEO del futuro se entrena poniendo en práctica los conocimientos adquiridos en la universidad para resolver problemas del mundo real organizacional.

3. Liderazgo con propósito: Además de enseñar a dirigir equipos y proyectos, hoy también se prioriza el enseñar a inspirar, crear impacto sostenible y tomar decisiones éticas en el medio de una situación geopolítica compleja.

4. Tecnología como columna vertebral: Desde el uso de la inteligencia artificial hasta la comprensión de blockchain o la programación de software, la tecnología se enseña no sólo como herramienta, sino como forma de pensar.

5. Habilidades blandas obligatorias: Antes la comunicación, negociación, gestión del cambio, inteligencia emocional, trabajo en equipo eran consideradas soft skills que eran necesarias sobre todo en roles de HR y afines. Hoy son tan determinantes como un título técnico y altamente valoradas en los procesos de selección de altos directivos o CEOs. Por ello, la mayoría de las universidades las han incluido en sus diseños curriculares actuales.

El futuro de la educación de los CEOs

La universidad ya no es sólo un espacio de enseñanza, es un ecosistema. Las más visionarias están funcionando como plataformas que conectan estudiantes, empresas, ONGs, gobiernos y tecnología.

El liderazgo del siglo XXI requiere un cambio de paradigma. Y las universidades que logren abrazar esa complejidad, sin miedo a romper con lo tradicional ni a integrar lo empresarial con lo académico, serán las que formarán de forma exitosa a los próximos CEOs del mundo.

En esta transición, el rol de quienes lideran estas universidades (rectores, fundadores, empresarios-educadores) es más crucial que nunca. No se trata sólo de transmitir conocimiento, sino de anticiparse al futuro. Hoy, más que nunca, la pregunta ya no es solo quiénes serán los nuevos CEOs, sino dónde se están formando, quién los está formando y con qué valores están siendo formados. Porque ahí, en ese triángulo entre el saber, el hacer y el ser, se juega el futuro del liderazgo global.

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