La porcicultura colombiana enfrenta el reto de vencer la informalidad para alcanzar la sostenibilidad. Con un innovador proyecto de analítica de datos, Porkcolombia busca fortalecer la formalización, garantizar la confianza del consumidor y proyectar la carne de cerdo nacional hacia mercados internacionales.

El sector porcícola colombiano ha dejado claro que uno de los principales retos de la industria es la informalidad. A primera vista, podría parecer un asunto gremial, pero en realidad se trata de un desafío que impacta directamente la salud pública, el medio ambiente y el entorno social, pilares integrales de la sostenibilidad que también se ven impactados por la informalidad ya que no asegura la responsabilidad ambiental, ni incentiva trabajos formales con prestaciones sociales y seguridad social, salarios correctamente remunerados, y no garantizan respeto por los DDHH, entre otros, la competitividad empresarial y la confianza del consumidor.

Para Jeffrey Fajardo, presidente ejecutivo de Porkcolombia, la ecuación es clara, “sin formalización no hay sostenibilidad posible”. La frase resume una visión que combina trazabilidad, transparencia y competitividad como pilares para que la carne de cerdo colombiana no solo siga creciendo en el mercado local, sino que también se proyecte internacionalmente como un referente de calidad.

El concepto de sostenibilidad en el sector porcícola integra de manera equilibrada los pilares ambiental, social y de gobernanza. No se limita al uso racional y gestión eficiente de los recursos naturales, sino que abarca la equidad laboral, la protección sanitaria y la construcción de confianza con el consumidor. Un productor formalizado puede acceder a créditos verdes, tecnologías limpias para el aprovechamiento de subproductos y sistemas de energías renovables, mientras que también garantiza el cumplimiento de estándares de bienestar animal y prácticas responsables que fortalecen la competitividad del sector.

Jeffrey Fajardo, presidente ejecutivo de Porkcolombia

Sin embargo, los retos siguen siendo significativos. Aún existe un porcentaje importante de cerdos beneficiados en lugares que no cumplen controles sanitarios ni supervisión técnica del INVIMA. Estas prácticas no solo ponen en riesgo la salud pública, sino que generan competencia desleal frente a los productores que sí cumplen con las normas. “Mantener segmentos fuera del marco legal significa perpetuar prácticas que deterioran el medio ambiente y frenan el avance de toda la cadena”, advierte Fajardo.

El reto de cerrar la brecha

En 2024, Colombia alcanzó una producción potencial de más de 9,5 millones de animales, sin embargo, las cifras de recaudo efectivo de la Cuota de Fomento Porcícola no coincidían con esa realidad. Esa brecha fue el detonante para que Porkcolombia buscará una solución innovadora, el uso de analítica avanzada de datos.

Así nació un proyecto pionero en la región, desarrollado junto al DataLab de la Universidad Nacional, que integró más de 19 millones de datos y 141 variables. El objetivo, pasar de percepciones a evidencias, y convertir la información dispersa en una herramienta estratégica contra la informalidad.

El modelo analítico partió de una línea base robusta, que integró registros de vacunación (RUV), movilización de animales (SIGMA-ICA), sacrificios en plantas formales (INVIMA) y recaudo de la Cuota de Fomento. Con este insumo se aplicaron técnicas de detección de anomalías y análisis de grafos temporales, capaces de identificar patrones invisibles a simple vista.

Los resultados fueron contundentes, más de 1.600 actores relacionados con prácticas de informalidad y 11 comunidades que concentran el 93 % de las movilizaciones irregulares. “La analítica nos permitió pasar de percepciones a evidencias, y nos dio una brújula para diseñar estrategias mucho más focalizadas”, explica Fajardo.

Impacto directo en los productores

Uno de los grandes beneficiados de este proyecto es el productor formal. Al reducir la competencia desleal del sacrificio informal, la rentabilidad se fortalece y el mercado gana en transparencia. Además, los recursos de la Cuota de Fomento, al estar mejor blindados frente a la evasión, pueden destinarse de manera más eficiente a programas de sostenibilidad, sanidad, promoción al consumo, comercialización y tecnología.

En palabras de Fajardo: “El productor formal accede a mercados más estables, obtiene reconocimiento por la calidad de su producto y fortalece su conexión con cadenas de valor que le permiten crecer”.

El aprendizaje más valioso del proyecto ha sido entender que la informalidad no es homogénea. Existen realidades distintas entre regiones, pequeños y grandes productores, e incluso entre diferentes eslabones de la cadena. Esta diversidad obliga a diseñar soluciones diferenciadas, en algunos casos la solución es pedagogía, control más estricto en otros y ajustes regulatorios en ciertos escenarios.

La siguiente meta es consolidar un sistema de trazabilidad inteligente que permita seguir a cada animal desde su nacimiento hasta la mesa del consumidor. Una visión que no solo apunta a blindar el mercado interno, sino también a conquistar mercados internacionales que exigen altos estándares de calidad, sostenibilidad y bienestar animal.

Colombia ya es referente regional en porcicultura. La apuesta de Porkcolombia es dar un salto hacia la competitividad global, apoyada en un ecosistema que combina innovación tecnológica, transparencia gremial y compromiso con la sostenibilidad.

El proyecto de analítica de datos es, en palabras de su presidente, “una de las piezas clave para construir una porcicultura formalizada, competitiva y sostenible”. En esa visión, cada paso hacia la formalización es también un paso hacia el fortalecimiento de la confianza del consumidor y hacia la proyección internacional de la carne de cerdo colombiana.