Su objetivo principal es equilibrar en una misma propuesta la autenticidad de la gastronomía de Nueva Orleans, con la innovación y sostenibilidad culinarias. 

A la luz de la noche, cruzar la puerta de Tremé da la sensación de aparecer en otro lugar, otra época. Las luces cálidas, el imponente bar con una pared de ladrillos de fondo y el patrón de las baldosas crean el ambiente de esta esquina de Nueva Orleans en Bogotá.

Sus sabores terminan de darle vida a esa esencia ‘new orleanian’. La cocina, explican, busca conservar el espíritu vibrante de Nueva Orleans con el toque de sabor que aportan los ingredientes colombianos. 

Felipe Giraldo, chef ejecutivo de Tremé, enfatiza que “la clave está en mantener la esencia de la cocina cajún y créole, pero adaptándola sutilmente al paladar colombiano”. En ello intervienen varios elementos, como las técnicas, los sabores, el picante y la calidad de los ingredientes. 

En su espera, el comensal puede apreciar los detalles del lugar, especialmente cuando hay sesiones de jazz en vivo, en una experiencia que trasciende al gusto e involucra lo visual y auditivo.

El menú renovado trae otras preparaciones que sorprenden el paladar como las Andouille Meatballs, albóndigas de salchicha Andouille rellenas de dátiles, cubiertas en tocineta ahumada, con romesco de pimentones y almendras; el Nola Cebiche, un cebiche de pesca del día y camarones frescos, miel de soya y ají amarillo, con leche de tigre, nabo fresco, rábanos y praliné de ajonjolí; y el Jambalaya 2.0, que es un arroz apastelado de camarones, pesca del día y salchicha Andouille, acompañado de Holy Trinity caramelizada en reducción de pimientos ahumados, aromas de cilantro y alioli de ajo confitado.

Su nueva carta incluye platos que logran ese matrimonio entre la cocina cajún y créole con la colombiana. Presenta, por ejemplo, Sweet Potato Gnocchi: un plato que consiste de Gnocchis de batata dulce con salsa de pimientos amarillos rostizados y queso de cabra, terminados con arvejitas dulces y camarones.

El menú también incorpora íconos de la tradición de Nueva Orleans, como los sándwiches Po’Boy Roastbeast, con lomo fino en costra de cajún, y Po’Boy Shrimp, con camarones pochados en mantequilla Louisiana, así como propuestas frescas y ligeras con sello local, como la Ensalada de Atún rojo del Pacífico con cítricos.

Su objetivo principal es equilibrar en una misma propuesta la autenticidad de la gastronomía de Nueva Orleans, con la innovación y sostenibilidad culinarias. 

“Se trata de una cocina consciente que no solo respeta las raíces de Nueva Orleans, sino que también celebra la riqueza del campo colombiano”, agrega Giraldo.

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