Vanessa Zapata combina la tradición artesanal con innovación tecnológica y liderazgo femenino para proyectar a esta empresa caleña de 40 años que ya factura unos USD 12 millones.

Hace cuarenta años, Omaira Ospina y Manuel Tiberio Zapata iniciaron en Cali un pequeño negocio de hojaldres con una premisa simple: calidad y sabor. Hoy, esa idea se ha convertido en Productos Alimenticios La Locura S.A.S., una empresa competitiva en la categoría de productos artesanales con un modelo que mezcla tradición y tecnología.

Al frente está Vanessa Zapata, hija de los fundadores y actual gerente, quien ha logrado posicionar la marca en cadenas como Dollarcity, Ara, D1 y OXXO. 

“El reto fue cumplir con estándares industriales sin perder la esencia artesanal”, explica. Aunque el 60% de los procesos sigue siendo manual, la compañía ha invertido en automatización, infraestructura y capacitación, logrando un equilibrio entre autenticidad y eficiencia.

El resultado: un crecimiento sostenido que duplicó los ingresos desde 2015, alcanzando los US$11,8 millones anuales y 90 puntos de venta. Además, una nueva línea de panificación congelada —pandebonos, pandeyucas y almojábanas extra queso— ya representa el 12% de las ventas.

Vanessa lidera con un estilo participativo que llama “Familia PALL”, donde fomenta la innovación desde la escucha activa. “La equidad es el único camino para la transformación social”, afirma, destacando que gran parte de su equipo son mujeres y madres cabeza de hogar.

En paralelo, ha impulsado una agenda ambiental: sustituyó el 35% de la flota por camiones eléctricos, eliminó plásticos de un solo uso y apoya causas sociales y educativas en la región.

“Otro desafío fue demostrar que podíamos cumplir con todas las auditorías tanto de calidad, como optimizar la cadena de suministros con todo el enfoque logístico mientras manteníamos la esencia artesanal”, agrega.

Tras superar los golpes de la pandemia y el cierre de La 14, Vanessa mira al futuro con optimismo: crecer 20% anual y expandir la marca a nuevos mercados, manteniendo viva la receta original que hace 40 años se conquistó el paladar de los caleños.