El turismo de lujo atraviesa una expansión global y América Latina empieza a reclamar un lugar propio en ese mapa, con Colombia entre sus nuevas promesas.

El turismo de lujo está en su mejor momento. Según el reporte Luxury Travel Market 2032 de Fortune Business Insights, este segmento crecerá a una tasa anual compuesta del 8,56%, y en siete años casi duplicará su tamaño: pasará de US$2.716.76 millones a US$4.827.680 millones, consolidándose como uno de los más dinámicos de la industria turística global.

Y en medio de ese boom, América Latina comienza a ocupar un lugar central. Destinos como México, República Dominicana y Costa Rica ya figuran entre los referentes del turismo de alto nivel. Pero hay dos países que empiezan a destacar en el radar de los viajeros de lujo: Brasil y Colombia.

Así lo confirma el informe Panorama del turismo de lujo en América Latina de Hyatt Inclusive Collection (HIC), que identifica a Colombia como un mercado emergente con alto potencial, impulsado por su ubicación estratégica y, sobre todo, por una oferta culturalmente diferenciada que resuena con las nuevas expectativas del viajero de alto nivel.

Una nueva generación de viajeros

Colombia está atrayendo un perfil específico de turista de lujo: estadounidenses, europeos y latinoamericanos de entre 30 y 49 años, con creciente participación de millennials y de Generación Z. Su deseo es claro, no buscan ostentación, sino experiencias auténticas, sostenibles y con propósito.

Esta combinación de atributos coloca al país en una liga distinta. Mientras mercados maduros como México o República Dominicana se apoyan en una infraestructura hotelera consolidada y conectividad aérea robusta, Colombia apuesta por otros diferenciales: diversidad cultural, biodiversidad, gastronomía en ascenso y una narrativa de transformación que conecta emocionalmente con viajeros que valoran el impacto y la conexión humana por encima del lujo tradicional.

“Hoy, los viajeros de alto nivel buscan algo más que comodidad material: quieren un valor emocional más profundo basado en el bienestar, la conexión cultural y la sostenibilidad. Prefieren destinos que combinan exclusividad y sofisticación sin perder la autenticidad ni la conexión humana”, explica Antonio Fungairino, Head para América Latina y el Caribe en HIC.

El estudio de HIC analizó el perfil del viajero de lujo en cinco mercados de la región y halló patrones claros:

  • En Brasil, predomina un perfil femenino entre 30 y 49 años, interesado en bienestar, cultura y gastronomía, con preferencia por hoteles de 4 y 5 estrellas y experiencias personalizadas.
  • En Costa Rica, los visitantes de Norteamérica y Europa buscan naturaleza, retiros de bienestar y hospitalidad genuina.
  • En República Dominicana, las parejas y familias de altos ingresos priorizan estancias largas en modelos de todo incluido con privacidad y buena mesa.
  • En México, los viajeros de alto gasto (en su mayoría de Estados Unidos y Europa) valoran el bienestar, el ecoturismo y la exploración cultural, apoyados en un sólido turismo interno.

Colombia comparte varios de estos atributos, pero con un diferencial: está construyendo una oferta de lujo que le permite diseñar experiencias alineadas con las tendencias actuales, sin el peso de infraestructuras obsoletas ni modelos saturados.

“El turismo de lujo en América Latina ya no se mide solo por infraestructura o inversión, sino por la capacidad de los destinos de responder a lo que los viajeros realmente buscan: bienestar, sostenibilidad y autenticidad”, concluye el documento. “Los destinos que logren integrar estos elementos de manera coherente estarán mejor posicionados para consolidar su crecimiento en los próximos años”.

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