La publicación viral sobre el motor de agua de Toyota ha causado revuelo. Conozca los detalles y la verdad detrás de esta tecnología.

Una publicación viral en Facebook afirma que Toyota “acaba de presentar un motor hidráulico alimentado por hidrógeno creado mediante electrólisis, ¡que solo emite vapor de agua! Sin litio. Sin estaciones de carga. Simplemente, pura disrupción”. Miles de personas la compartieron con entusiasmo en un acalorado debate sobre el futuro de la movilidad. Y no es para menos: la idea de un carro que se alimenta del agua que lo enfría, es sin duda revolucionaría.

Y lo sería, de no ser porque alberga un problema fundamental: viola las leyes básicas de la física. Pues aunque Toyota efectivamente trabaja en tecnología de hidrógeno, lo que realmente patentó es radicalmente diferente.

“Estas afirmaciones resurgen cada pocos años”, explica Robert Rapier, ingeniero químico y analista del sector energético. “La primera versión que escuché fue que un inventor brillante había creado un carro que funcionaba con agua, pero las compañías petroleras compraron la patente”.

Ahora bien, la realidad es menos conspiratoria pero más interesante. Aunque el agua puede ser una fuente de energía en ciertos contextos, no es un combustible. El agua es, de hecho, el producto de la combustión del hidrógeno. Cuando se quema hidrógeno, se produce agua.

La publicación menciona la electrólisis para separar el agua en hidrógeno y oxígeno. Técnicamente es posible, pero presenta dos problemas fundamentales. Primero, la fuente de energía real no es el agua, sino la electricidad necesaria para realizar la electrólisis. Segundo, ¿de dónde vendría esa electricidad? Probablemente de una batería, lo que crea un proceso tremendamente ineficiente: cada conversión de energía implica pérdidas. Usar una batería para producir hidrógeno mediante electrólisis, que luego debe convertirse en energía para mover el vehículo, es mucho menos eficiente que simplemente usar la electricidad de la batería directamente.

“El hidrógeno necesita ser producido, almacenado y entregado, y cada paso consume energía”, señala Rapier.

La confusión parte de una patente real de Toyota presentada en 2024, que describe un motor de combustión de hidrógeno que utiliza agua solo para refrigerar los cilindros e inyectarla en el sistema para controlar la temperatura. Sin embargo, el vehículo, como cualquier otro impulsado por hidrógeno, necesita reabastecerse de hidrógeno en estaciones especializadas y no genera combustible a partir del agua.

Mientras las publicaciones falsas acumulan millones de vistas, el mercado real de vehículos de hidrógeno permanece diminuto. Aun así, los grandes fabricantes mantienen su apuesta. Toyota comercializa la segunda generación del Mirai desde 2014, con autonomía de 647 kilómetros y repostaje en cinco minutos. Mientras Hyundai lanzó el Initium durante el primer semestre de 2025, su segunda generación tras el Nexo.

Las publicaciones virales sobre carros de agua son físicamente imposibles. Pero revelan algo importante: el apetito público por alternativas a los combustibles fósiles.

El hidrógeno no es magia ni milagro, sino una apuesta tecnológica a largo plazo. Y aunque los titulares falsos generen más clics, la verdadera historia, merece atención por lo que dice sobre el futuro de la movilidad y las estrategias de las grandes automotrices para posicionarse en ese mercado.

Este artículo fue realizado con información de Forbes Us.

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