La marca apuesta por la fibra de cáñamo, un derivado del cannabis, en sus diseños. Recientemente debutó con su propuesta en la York Fashion Week.
La marca de ropa Cannabis, diseñada por el colombiano Jaime Fernández Porras, dio un giro hacia la sostenibilidad al incorporar la fibra de cáñamo en sus prendas. El cambio se consolidó este año con su participación en la New York Fashion Week, donde presentó la colección ‘La semilla del futuro’, inspirada en los beneficios ambientales de esta planta.
Fernández explicó que la decisión de trabajar con cáñamo surgió tras más de dos décadas de investigación empírica sobre sus propiedades. “Nos dimos cuenta de que no solo era posible hacer moda con esta fibra, sino que además representa una alternativa real para reducir el impacto ambiental de la industria textil”, señaló.
La marca también experimenta un crecimiento sostenido: pasó de producir 42.000 prendas en 2023 a 100.000 en 2024, con ventas proyectadas en cerca de 9.500 millones de pesos. El objetivo para el próximo año es alcanzar las 150.000 unidades, mientras consolida su nueva línea ecológica.
Aunque la demanda crece, la falta de producción nacional de fibra de cáñamo limita la capacidad de respuesta de la empresa, que debe importar el material desde otros países y asumir mayores costos de producción.
El cáñamo, según el diseñador, permite confeccionar telas más resistentes, térmicas y biodegradables que requieren menos agua y no necesitan pesticidas ni fungicidas. Aunque Colombia aún no produce esta fibra, la empresa importa el material desde China y Estados Unidos, países con amplia experiencia en su cultivo y procesamiento.

Foto: Carla Nuñez
Con más de 30 años en el mercado, Cannabis mantiene una estética urbana y andrógina que ahora busca integrar procesos responsables con el medio ambiente. La compañía planea que entre el 10 % y el 30 % de sus nuevas colecciones se elaboren con cáñamo, mientras trabaja en alianzas locales para explorar su producción en el país.
El camino, sin embargo, no ha sido sencillo. Fernández reconoce que adaptar las nuevas telas implicó un proceso de reaprendizaje técnico, desde los patrones hasta los lavados industriales, además de una curva de experimentación para lograr acabados estéticos y duraderos. “Trabajar una fibra desconocida nos obligó a volver a la ingeniería textil y registrar cada paso, pero el resultado valió la pena”, afirmó.
Cannabis cuenta actualmente con alrededor de 120 colaboradores, entre diseñadores, operarios y personal de producción. Dentro de su estructura, la marca ha integrado un programa social que emplea a personas en proceso de rehabilitación provenientes de la Fundación Comunidad de Vida El Camino, una iniciativa que comenzó hace cuatro meses con tres trabajadores y que busca ofrecer oportunidades de reinserción laboral.
Fernández asegura que este componente humano está ligado a su propia historia de vida y a la filosofía de la empresa. “Así como creyeron en mí cuando atravesaba un momento difícil, ahora siento el compromiso de hacer lo mismo con otros”, dice el diseñador, quien junto a su familia impulsa la inclusión social desde su taller.

Para Fernández, el futuro de la moda no solo depende de la creatividad, sino de la coherencia entre el discurso y la acción. “La moda debe ser parte de la solución ambiental. Las marcas que no evolucionen hacia la sostenibilidad difícilmente se sostendrán”, concluye.
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