El diseñador de la NASA, AJ Christensen, quien dio forma al agujero negro de Interstellar explica cómo la creatividad puede hacer visible lo invisible.
El diseñador sénior del Estudio de Visualización Científica de la NASA, AJ Christensen, visitó Bogotá durante la más reciente edición de Colombia 4.0, convocado por Bogotá ACM SIGGRAPH para hablar de algo poco usual: cómo los datos también pueden conmover. Desde su experiencia entre la ciencia y el arte, explicó que la visualización no solo traduce información, sino que construye puentes entre el conocimiento y la emoción.
Christensen, que participó en la película Interstellar (ganadora del Óscar a Mejores Efectos Visuales en 2015), asegura que la narrativa visual es una herramienta clave para que la ciencia llegue al público. “La ciencia solo existe con un propósito: darnos evidencia para tomar decisiones y mejorar el mundo que habitamos”, afirmó en conversación con Forbes Colombia. “Contar historias es parte del cerebro humano; por eso el relato visual es tan poderoso para compartir conocimiento con quienes no son expertos”.

En su día a día en la NASA, el diseñador trabaja con científicos, programadores y artistas para transformar datos complejos de misiones espaciales o modelos atmosféricos en imágenes comprensibles. “Algunos días analizo con Python los datos que vienen de satélites, otros los convierto en gráficos tridimensionales en Houdini, el mismo software que usamos en el cine. Es un proceso técnico, pero también creativo”, explicó. Su misión, dice, es dar forma a lo invisible: desde tormentas solares hasta moléculas imposibles de ver con luz visible.
Uno de los proyectos más desafiantes de su carrera, recordó, fue una visualización sobre la fotosíntesis, en la que tuvo que representar átomos más pequeños que la longitud de onda de un fotón. “Ahí comprendí que incluso en la ciencia hay decisiones estéticas. No existe un color ‘correcto’ para algo que no se puede ver. Lo importante es ser fiel a la historia que esos datos quieren contar”.
Para Christensen, los grandes volúmenes de información son como guiones en bruto: hay que editar y seleccionar. “Nunca puedes mostrar todo lo que el científico mide; sería caótico. Hay que elegir lo esencial, lo que explica el fenómeno sin abrumar”, comentó. Esa búsqueda entre precisión y belleza, afirma, es lo que vuelve tan humana la visualización científica.
Cuando se le pregunta qué consejo daría a los jóvenes que sueñan con combinar arte, ciencia y tecnología, es claro: “Puedes comenzar como artista, como programador o como científico, pero tarde o temprano tendrás que aprender de los demás. La curiosidad es el puente”. Para él, la interdisciplinariedad no es una meta, sino una actitud: “Cada campo te enseña a mirar la realidad con otro lente”.
Christensen también reflexionó sobre cómo su paso por Hollywood influyó en su trabajo actual. “El cine me enseñó a pensar en la audiencia. En ciencia solemos hablar para colegas, pero el reto está en emocionar sin perder exactitud”. Por eso, asegura, su meta no es solo informar, sino despertar fascinación: “El aprendizaje en sí mismo es divertido. A la gente le gusta entender el mundo; lo que debemos hacer es dejar que los datos hablen por sí mismos”.
Durante su participación en la edición número 15 de Colombia 4.0, organizada por el Ministerio TIC en Corferias, más de cinco mil asistentes conocieron su enfoque sobre cómo la visualización puede acercar la ciencia a las personas. El evento reunió a voces nacionales e internacionales en inteligencia artificial, robótica, agrotech y comunicación digital, consolidándose como el principal escenario de innovación del país.
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