Mientras tres empresas monetizan con la cantidad de interacciones que colapsan el tráfico web, los operadores de internet invierten millonarias cantidades en robustecer una red que podría no dar abasto en los próximos años.
El internet es un elemento fundamental para todos, con esto, cada año el volumen de tráfico móvil total crece dramáticamente. América Latina ocupó 4 exabytes (EB) -mil millones de gigabytes- en 2016, para 2023 la cifra fue 57 EB y se proyecta que para 2030 sea de 190 EB. Solo Colombia ocupó 5.2 GB en 2023 y proyecta 16.2 GB para 2030, de acuerdo con cifras de GSMA.
A su vez, este tráfico web está direccionado a tres empresas. En la región, Meta concentra el 49% del tráfico, más del triple que el segundo, seguido de Google (14%) y TikTok genera el 8%. Entre tanto, tres usos concentran casi el 90% del tráfico móvil: redes sociales (41%), navegación web (29%) y streaming (19%).
Además, hasta el 30% del tráfico generado en redes sociales no es solicitado por el usuario, según la Universidad de Braga. Por ejemplo, anuncios en el feed, videos autoplay y pre-fetching (cuando una plataforma anticipa carga por adelantado un contenido para que se cargue pronto si el usuario lo elige).
Todo esto genera varios problemas que también tienen el potencial de aumentar en los próximos años: navegación empobrecida, menor velocidad por congestión de redes, posibles interrupciones. Cuando los usuarios se encuentran con una experiencia poco optimizada acuden a quejarse o esperar un mejor servicio de su operador de internet, y aunque las empresas invierten en robustecer sus redes, el aumento del tráfico web -que otras empresas monetizan- podría tomar la delantera.
Lucas Gallito, director para América Latina de GSMA, asegura que “la industria tecnológica necesita abordar con decisión los desafíos estructurales para asegurar su sostenibilidad y progresión”.
El ejecutivo enfatiza en el equilibrio en el financiamiento de la red. Gallito destacó que los principales generadores de tráfico -las plataformas que consumen hasta el 80% del ancho de banda móvil en América Latina- tienen la oportunidad de contribuir económicamente al sostenimiento y despliegue de la infraestructura que hace posible la distribución masiva de su contenido.
Gallito destacó que la falta de políticas públicas alineadas con los objetivos de conectividad podría impactar el acceso futuro a los servicios digitales: “no sea que en diez años estemos mandándonos palomas mensajeras”, concluyó, al ilustrar la necesidad de acción concreta.
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