En la antesala de la DevConnect de Buenos Aires, la Asociación del Fútbol Argentino y la fintech Win Investments presentan un modelo pionero: la tokenización de los contratos de solidaridad de los futbolistas, una innovación que promete transformar el financiamiento y la transparencia del deporte más popular del planeta.
Por primera vez, el fútbol argentino será protagonista en un evento global de tecnología descentralizada. Este lunes, en el marco de la DevConnect Buenos Aires, el encuentro más importante del ecosistema de Ethereum —conocido popularmente como el “Mundial Cripto”—, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la fintech Win Investments presentarán la primera plataforma del mundo que permite tokenizar los derechos de formación de los jugadores profesionales.
Detrás de la iniciativa hay un acuerdo histórico: la AFA se convirtió en la primera federación del planeta en institucionalizar una solución de financiamiento basada en blockchain, una tecnología que no solo digitaliza activos, sino que introduce transparencia, inclusión y velocidad en un sistema tradicionalmente opaco y burocrático.
“Desde nuestra conducción siempre buscamos el mayor beneficio para los clubes afiliados. Conocimos a Win y vimos una posibilidad de generar una nueva fuente de financiamiento, sin riesgos y con mayor participación para los hinchas”, explica Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, a Forbes. “El fútbol argentino vuelve a ser pionero: hoy los fondos llegan de manera rápida y transparente, y los clubes pueden sostener su rol formador sin sacrificar su función social.”
Por su parte, Valentín Jaremtchuk, cofundador y CEO de Win Investments, destaca la dimensión simbólica del momento: “Argentina siempre fue reconocida por exportar futbolistas; ahora suma la industria del conocimiento. Que el Mundial Cripto se realice acá, justo cuando estamos demostrando que blockchain puede tener un impacto real en el deporte, nos llena de orgullo”.
El “Nasdaq del fútbol”: cómo Win lleva la blockchain al corazón del deporte
Nacida en el sur de Argentina, con operaciones en España, Win Investments surgió hace cuatro años con una idea ambiciosa: democratizar el mercado de pases y permitir que cualquier persona pueda invertir en el futuro de un jugador desde un euro. Su tecnología digitaliza los contratos de solidaridad, un mecanismo de la FIFA que otorga a los clubes formadores un porcentaje de las futuras transferencias del jugador.
Los entrevistados mencionan que la inversión en el jugador suele demorar entre cinco y diez años en ser recuperada por las instituciones. No obstante, con la tokenización, se acelera ese proceso adelantando los fondos de solidaridad, que anteriormente tardaban hasta 3 años en ser cobrados. Los clubes reciben liquidez inmediata y los inversores adquieren tokens que representan una fracción digital de esos derechos. Cuando el futbolista es transferido, los tenedores del token reciben su ganancia proporcional.
“Generamos un impacto donde antes no había nada. Esto desbloquea una fuente de financiamiento y de visibilidad global”, detalla Jaremtchuk. Ejemplos sobran: la CAI (Comisión de Actividades Infantiles) de Comodoro Rivadavia, club que vio nacer el proyecto, logró un caso de éxito con el jugador Tomás Conechny, otorgando una rentabilidad del 250% a los inversores. También lo hicieron Santa Fe FC, con un “sold out” histórico, y el Boxing Club de Río Gallegos, que formó a Tomás Avilés, hoy compañero de Messi en el Inter de Miami.
La compañía ya opera con 167 jugadores en ocho países de Latinoamérica, incluyendo Argentina, Perú, Paraguay, Chile, Colombia, Ecuador y Venezuela. Su acuerdo con la AFA amplificó su alcance consolidando a la Argentina como laboratorio de innovación deportiva.
“El fútbol argentino es un ecosistema ideal”, subraya Jaremtchuk. “No solo somos el segundo país con más jugadores exportados del mundo, sino que contamos con una base de hinchas apasionados y clubes formadores de excelencia. Eso genera un círculo virtuoso: más participación, más financiamiento y, en consecuencia, más talento.”
En este sentido, la tokenización de Lionel Messi, Emiliano “Dibu” Martínez y Alexis Mac Allister —campeones del mundo— marcó un hito en este proceso. “Digitalizar a Leo fue un mimo al alma —confiesa Jaremtchuk—. Lo soñamos en una hoja de papel y hoy es realidad. Que cualquier persona pueda poseer una fracción simbólica del mejor jugador de la historia tiene un valor emocional enorme”. Tapia coincide: “Messi representa lo mejor de nosotros. Pero también lo hacen los jóvenes que hoy surgen en nuestros clubes formadores. Ver cómo las nuevas tecnologías los ayudan a sostenerse y crecer nos llena de esperanza.”
El futuro: un fútbol más abierto, más transparente
En cuanto a la relevancia, el acuerdo entre la AFA y Win no solo implica una innovación tecnológica, sino también una redefinición del vínculo entre clubes, jugadores, hinchas e inversores. El presidente de la AFA lo resume así: “Esta herramienta rompe las brechas. Todos los clubes, de cualquier categoría, pueden utilizarla. Es una forma de participación nueva que mantiene vivo el espíritu social del fútbol y lo proyecta al futuro.”
Para Win, el objetivo es más amplio. La compañía ya planea su ingreso al mercado secundario, donde los tokens podrán intercambiarse como acciones, generando un “Nasdaq del fútbol”. En paralelo, busca expandirse hacia otros derechos económicos y, eventualmente, hacia otros deportes.
El modelo, validado por la FIFA y respaldado por inversores internacionales como Grupo Werthein, Brian Smith (ex presidente global de Coca-Cola) y Sebastián Serrano (fundador del exchange cripto Ripio), se perfila como una de las innovaciones más disruptivas en la industria deportiva global.
Pero más allá de las cifras y los algoritmos, el proyecto conserva un componente profundamente humano. Jaremtchuk lo define en una frase que también resume el espíritu del nuevo fútbol argentino: “Es empoderar a las personas. Es permitirles participar de un mercado que antes era para unos pocos. Es democratizar.”
Y quizás ahí radique el verdadero valor de este “mercado de pases 3.0”: un puente entre la emoción del potrero y la precisión de la blockchain; entre la historia y el porvenir de un país que sigue reinventando su deporte más amado.
