En 2006, Ignacio García llegó a Getsemaní, Cartagena. Se enamoró del barrio y construyó su casa. Con el tiempo se convirtió en Casa Lola, una joya arquitectónica caracterizada por diseños únicos para cada espacio.

En el corazón de Getsemaní, un barrio de Cartagena en el que todavía se siente la esencia nativa y la riqueza cultural de los cartageneros, está Casa Lola, una pieza edificada que cobró vida inicialmente como el hogar de un arquitecto, pero con el tiempo se convirtió en un hotel boutique con estética colonial, pero con toque moderno.

El interiorista y arquitecto español Ignacio García de Vinuesa es el creador de Casa Lola. En 2006, Ignacio llegó por primera vez a Getsemaní, cuando el barrio aún no figuraba en los radares del lujo, y encontró un lugar magnético en la colonial Cartagena de Indias. Compró dos casas, restauró una como vivienda y la otra como su oficina de arquitectura.

Casa Lola
Hotel Casa Lola, Getsemaní – Cartagena

“Quise recuperar el esplendor de una casa de un comerciante rico del siglo XIX. Pero reinventada. Ese era el alma que quería para Casa Lola”, comenta ‘Nacho’ como lo apodan sus amigos y conocidos. “En Getsemaní conocía a todos los vecinos. Sacábamos las sillas a la calle, nos reíamos… Fue una época increíble. Yo vivía 15 días al mes aquí”. Y así lo confirman los vecinos de la zona, que conocen desde aquella época a Ignacio y han vivido la transformación del barrio.

Años después, la casa se transformó en hotel boutique y se convirtió en uno de los motores culturales del barrio. Según comenta, su inauguración fue tan simbólica como disruptiva: incluyó el lanzamiento del libro “Los caballeros las prefieren brutas” y la visita de figuras internacionales que empezaron a mirar Getsemaní con otros ojos.

Casa Lola, Getsemaní – Cartagena

Hoy Casa Lola es un hotel que preserva los muros de coral, las maderas nativas y las tejas originales recuperadas de las obras, pero transformados bajo una visión estética que recoge influencias palaciegas del siglo XIX, técnicas árabes de regulación térmica y criterios de diseño sostenible. En 2025 el hotel ya está compuesto de tres casas unificadas, cuenta con 22 habitaciones, cada una con diseños completamente únicos, y un rooftop con piscina.

El agua que recorre sus patios, técnica heredada de la tradición musulmana, refresca los espacios y activa la energía del lugar, logrando una temperatura naturalmente más baja que la del exterior. “El 90% del hotel está hecho con materiales autóctonos: maderas de la costa, piedras coralinas, conchas, tejas recuperadas. Mi obsesión era que todo tuviera raíz cartagenera”, explica Ignacio, y asegura, además, que prefiere incrementar los costos pero mantener la esencia de la mano de obra cartagenera en el hotel.

La gastronomía de Casa Lola

La propuesta culinaria del hotel es un capítulo en sí mismo. En Doña Lola, el chef caleño Daniel Aldana, quien ha llevado su sazón por Bogotá, Buenos Aires, Madrid y República Dominicana, lidera la cocina que fusiona el Caribe colombiano con un toque Mediterráneo.

Menú de degustación ‘Dos Mares’ Casa Lola

El lugar ofrece el menú de degustación ‘Dos Mares’ con Carpaccio de sierra y corozo con queso costeño; Crêpes de uchuva flameados al ron; Carimañolas roquefort; Croquetas de plátano y chicharrón con salsa teriyaki; Apastelado de pescado cartagenero sobre crocante de arroz de coco titoté; Fideuá costeña con tinta de calamar; y Paella de chicharrón.

El hotel ha sido destacado en los premios Travelers’ Choice de TripAdvisor, que celebran a menos del 10% de los alojamientos mejor valorados en el mundo, lo que posiciona el lugar como uno de los hoteles más apetecidos de la Ciudad Amurallada.

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