AGV Open Market expuso en el Gran Foro Economía y Negocios de Forbes Colombia cómo la logística vive una revolución marcada por predicción, flexibilidad y sostenibilidad, y el papel clave del talento nacional para anticipar mercados y responder con agilidad.
En el Gran Foro Economía y Negocios de Forbes Colombia 2025, la conversación sobre el futuro de la logística reveló un sector que ya no solo mueve productos, sino que anticipa mercados, integra tecnología y redefine la velocidad de respuesta que las empresas necesitan para operar con precisión.
Juan Carlos Castro, director general de AGV Open Market Colombia planteó un panorama en el que la logística dejó de ser un proceso operativo para convertirse en una infraestructura inteligente que articula confianza, reputación y bienestar. Aunque la marca AGV lleva apenas unos meses en el mercado, la organización mantiene una trayectoria superior a cuatro décadas que nació de empresariado colombiano y evolucionó al ritmo de las necesidades del país y la región.
Castro recordó que la compañía reúne más de 4.300 colaboradores directos y opera como líder en almacenamiento, transporte, acondicionamiento, logística inversa y servicios especializados, especialmente en sectores sensibles como el farmacéutico. Su red de cadena de frío es hoy la más robusta del país y permite que, al llegar a una farmacia en Colombia, al menos la mitad de los productos visibles haya pasado por sus operaciones. Con una flota diaria que oscila entre 650 y 700 vehículos, incluidos tractocamiones, eléctricos, motocicletas y triciclos, la empresa cubre desde entregas a pacientes en tratamientos como diálisis hasta abastecimiento de salas de cirugía con tiempos de respuesta de cuatro horas.
En la conversación se destacó el tránsito del modelo tradicional a un enfoque que integra flexibilidad y eficiencia. AGV avanza en la adopción del modelo Asset Light, una estructura que opera con la menor cantidad de activos físicos posible y que permite conectar capacidades de terceros, ajustar recursos según picos estacionales y acceder a tecnologías de última generación. Esta estructura facilita integrar soluciones de inteligencia artificial, automatización y herramientas as a service, lo que multiplica la agilidad en un entorno en el que la velocidad de reacción es un factor crítico.
El director general enfatizó el cambio cultural que vive la industria. Durante décadas la logística fue un sistema reactivo en el que los pedidos se atendían a medida que llegaban, primero por teléfono, luego por fax, correo electrónico e interfaces digitales. Hoy la apuesta es predictiva. La organización trabaja en modelos que permitan anticipar qué pedidos llegarán, cuándo y desde dónde, y en qué condiciones deberían entregarse. Castro comparó el futuro de la logística con la evolución del GPS al modelo de Waze. Mientras uno traza una ruta, el otro predice lo que ocurrirá en el trayecto. Trasladado al país, significa anticipar cierres viales, derrumbes, condiciones climáticas, infraestructuras colapsadas o restricciones de acceso para ajustar la operación en tiempo real.
Los desafíos siguen siendo considerables. Colombia enfrenta más de 800 bloqueos viales al año, sumados a condiciones geográficas complejas y riesgos de seguridad. Sin embargo, AGV ha diseñado sistemas que integran información estadística, monitoreo en cadena de frío, sensores y rutas alternas. Castro relató que durante los bloqueos del año anterior, estos mecanismos permitieron entregar medicamentos y dispositivos en ciudades intermedias sin romper la cadena de frío y sin comprometer tiempos críticos para pacientes.
El cierre del panel estuvo marcado por la visión de futuro. Para el directivo, la logística debe avanzar en tres frentes: tecnología, sostenibilidad y talento. La tecnología deberá abarcar automatización, analítica predictiva, inteligencia artificial y soluciones de trazabilidad apoyadas en blockchain. La sostenibilidad, dijo, dejó de ser tendencia para convertirse en obligación. La industria debe reincorporar desechos y reducir desperdicios en toda la cadena, integrando la dimensión ambiental, social y económica. Finalmente, el talento colombiano será clave. El país cuenta con profesionales altamente competitivos y la industria tiene la responsabilidad de formarlos, retenerlos y proyectarlos hacia nuevas capacidades digitales.
