El aumento del consumo en Navidad exige decisiones financieras más estratégicas para evitar que los gastos de diciembre se traduzcan en deudas durante el inicio del año.
El incremento del gasto en regalos y celebraciones de fin de año vuelve a presionar las finanzas de los hogares colombianos en diciembre, un mes que concentra una parte significativa del consumo anual. Aunque el gasto navideño continúa creciendo, entidades financieras y académicos coinciden en que es posible afrontar esta temporada sin comprometer la estabilidad económica de los primeros meses del año, siempre que exista planeación previa y control del endeudamiento.
De acuerdo con cifras de Raddar, durante la última temporada navideña los hogares destinaron cerca de $38,6 billones a la llamada canasta navideña, que incluye regalos, cenas, decoración y turismo. Este monto representó un crecimiento real del 7,1 % frente al año anterior y confirma que diciembre es el mes de mayor presión financiera del año, cuando aumentan las compras y el riesgo de comprometer ingresos futuros.
La presión también se refleja en la distribución del gasto. Un estudio de Kantar Insights muestra que más de la mitad de los consumidores planea destinar entre $201.000 y $500.000 a regalos, mientras que una proporción significativa entregará cuatro o más obsequios. Estas cifras evidencian que, incluso en contextos de presupuestos ajustados, el consumo decembrino mantiene niveles elevados.
Ante este escenario, Asomicrofinanzas recomienda estructurar un presupuesto integral para todo diciembre que incluya no solo los regalos, sino también alimentación, transporte, eventos y otros compromisos propios de la temporada. La entidad señala que definir límites de gasto, priorizar compras y comparar precios antes de decidir son medidas clave para reducir compras impulsivas y evitar sobrecostos asociados a decisiones de última hora.
El uso del crédito, frecuente en esta época, requiere especial cautela. La Superintendencia Financiera ha advertido que el cierre de año es una de las temporadas con mayor volumen de desembolsos de crédito de consumo. Cuando endeudarse resulta inevitable, la recomendación es evaluar tasas, plazos y el costo total del crédito, así como proyectar la capacidad de pago más allá de enero, cuando se concentran otros gastos como matrículas, impuestos y seguros.
En este contexto, el manejo de la prima de servicios se convierte en un factor determinante para evitar desbalances financieros. Aunque suele percibirse como un ingreso adicional, su uso define la capacidad de enfrentar los primeros meses del año sin recurrir a nuevas deudas.
“La prima de servicios no debería verse como dinero extra, sino como una herramienta para corregir el rumbo financiero o iniciar un patrimonio, especialmente en un contexto económico que exige mayor prudencia”, señala Santiago Rodríguez Raga, profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes.
Desde el ámbito académico y financiero, el principal riesgo del gasto decembrino no está solo en el monto, sino en su impacto sobre el inicio del año siguiente. Edwin Sierra, secretario académico del Colegio Administrativo y de Ciencias Económicas de Unicoc, advierte que cuando las decisiones de diciembre no se proyectan más allá de las fiestas, los hogares pueden comenzar enero con pagos acumulados, cuotas atrasadas y una carga financiera difícil de revertir, en especial cuando se recurre al crédito sin una planificación clara de tasas, plazos y capacidad de pago.
