Ad portas del décimo aniversario de su firma Anthias, Marco Emiliani revela una filosofía de moda que se alza como emblema de expresión colectiva, abierta y sin fronteras.
Caía la tarde y el sonido del oleaje se fundía con el de las gaitas, cuyo pulso marcaba la salida de los modelos sobre la pasarela levantada entre rocas y agua. La colección “Perla del Trópico”, cocreada por Anthias y Bless, se revelaba en ese escenario donde el atardecer del Caribe actuaba como cuadro viviente.
Para Marco Emiliani, diseñador y fundador de Anthias, este fue el clímax de un itinerario concebido para descubrir Santa Marta y celebrar lo local. Aliados como Hush Agency, el Hotel Perla Roca, el restaurante Guasimo y otros cómplices fueron esenciales para experimentar la ciudad en toda su amplitud. “¿Por qué no estamos haciendo esto más, si tenemos tanto que mostrar?”, reflexiona Emiliani al conversar con Forbes Life.
Sin preverlo, el diseñador samario de 27 años terminó recorriendo Colombia y cruzando fronteras entre pasarelas. “No estaba planeado. Después de Colombiamoda llegaron invitaciones a raíz de los resultados del evento en Santa Marta. Veníamos de una activación en Cartagena junto a Grey Goose, saltamos a Carnavales y luego empezamos a crear todas estas cápsulas”.

La primera fue “Alma del Trópico”, en colaboración con Protela y presentada en Medellín. Anthias continuó su trayecto por Bogotá Fashion Week, la antesala de Colombiamoda en Miami y de nuevo Santa Marta, para luego regresar a Medellín durante Colombiamoda. El recorrido por el país siguió en Bucaramanga e Ibagué, con nuevas cápsulas que ampliaron su narrativa. Más tarde participó en Mediterranean Fashion Week, en España, y volvió para cerrar el año en Barranquilla con dos propuestas adicionales.
“La marca ha crecido conmigo, por eso este año no quise demostrar que podíamos llegar a todos los lugares, sino cómo nos adaptamos a ellos”, detalla Emiliani. Cada montaje, desde las piezas diseñadas hasta la música, fue una declaración de orgullo por lo propio y un ejemplo de moda colaborativa.
Más que una pasarela
La moda ya no se conforma con mostrar un producto; busca envolver a las personas en un universo propio. Emiliani lo entiende bien. Por eso, quiso llevar el concepto más allá del simple montaje, alejándose de los recintos tradicionales para afirmar la identidad de su marca y la esencia de cada lugar al que llegaba.

“El objetivo fue que el público se sintiera parte de una celebración auténtica y no solo de un evento de moda. Mi prioridad fue adaptarme a cada ciudad, comprender a sus personas y su comunicación, desde la ropa, la música, los espacios.” Y agrega: “más allá de los KPIs y las ventas que, por supuesto están en la ecuación, hay un valor sentimental que nunca medimos en esta industria: soñar y hacerlo en equipo.”

En su último show en Barranquilla, cada detalle fue cuidadosamente “soñado” para deslumbrar. La icónica Troja se convirtió en el escenario elegido (y mantenido en secreto) mientras Emiliani sumaba otros referentes locales. La emoción del público resultó difícil de describir.“Gracias por celebrar Barranquilla y mostrar lo que realmente somos”, le expresaron. Para él, aquello fue la culminación de un proceso colectivo.
Desde el inicio estableció dos condiciones para la apertura de Barranquilla es Moda: que fuera un evento colaborativo y que representara al territorio. Cerca de diez marcas se unieron, entre accesorios, calzado y puesta en escena.
Unicidad como filosofía
Anthias es una especie de peces de colores intensos, ninguno igual al otro. De ahí tomó Emiliani el nombre de su marca, concebida para ofrecer piezas versátiles que permitan a cada persona expresar su propia identidad.
“Necesitaba satisfacer mi propia necesidad”, recuerda Emiliani. Estaba cansado de ver siempre las mismas opciones de ropa de baño para hombres; parecía que todos llevaban la misma pantaloneta. Tuvo entonces el impulso de crear aquello que el mercado, diez años atrás, no le ofrecía.

Tenía apenas 17 años. Iniciaba estudios de diseño gráfico (más atraído por la publicidad) y su único vínculo con la moda era la fotografía. Pero la chispa ya se había encendido. Trabajó como diseñador para más de cincuenta marcas en Colombia y Latinoamérica, y también dirigió una concept store en Barranquilla, experiencias que le dieron una visión integral de la industria.
“Desde entonces mi idea ha sido crear un portafolio para cualquier ocasión, desde un día casual hasta el más elegante, permitiendo que cada uno explore su estilo”. A las puertas del décimo aniversario de su firma, reconoce que aún le faltan diez años más para llegar a lo que imagina. Sin embargo, no pasa por alto la evolución y la madurez que tanto él como el proyecto han alcanzado. Por eso, 2026 será el año para demostrar que está preparado para el siguiente paso y abrirse al exterior.
