En exclusiva para Forbes Life, Jennifer Lawrence revela matices íntimos de su personaje en Die, My Love, por el que fue nominada al premio a la mejor interpretación protagonista en los Gotham Independent Film Awards 2025.

En una conversación introspectiva sobre maternidad y emociones a flor de piel (de la alegría a los abismos emocionales apenas reconocidos), la actriz Jennifer Lawrence habla sobre Die, My Love, su filme más reciente, en el que interpreta a una madre atrapada en la etapa del posparto, luchando por sostener la cordura mientras soledad, psicosis y desapego golpean su realidad. Así, el filme explora los recovecos más oscuros de esta vivencia, adentrándose en los estigmas y en la certeza incómoda de que la felicidad maternal no siempre llega como se espera.

Más allá de la ficción, la actriz conecta con Grace a través de su propia experiencia materna, pues aquel amor y esa felicidad fueron pilares clave para ayudarle a situarse mentalmente dentro del personaje, con perspectiva y distancia emocional: “Fue interesante porque, cuando leí el libro de Ariana Harwicz, estaba pasando por el posparto de mi primer hijo y, en realidad, estaba teniendo un posparto bastante bueno. Inmediatamente me sentí conectada; sentí que estaba en una burbuja de amor, lo cual fue fundamental para ser capaz de mirar más allá y situarme mentalmente en ese lugar… Si hubiese lidiado, en ese momento, con los mismos problemas, habría sido muy difícil de enfrentar”, explica.

En un arrebato de honestidad y profundidad humana, Lawrence continúa: “En mi segundo postparto no sufrí depresión posparto per se, pero sí atravesé por la depresión y la ansiedad. He tenido experiencias con tales sentimientos y eso me ayudó con el personaje principal, porque pude construir a partir de ello y supe cómo reaccionaría Grace ante esas emociones. Entonces me dije: ‘Ok, puedo reconocer este sentimiento’, o ‘puedo permitir que este sentimiento exista’, y simplemente añadirlo a una paleta que colorea al personaje y le otorga mayor dimensión”, reflexiona.

Más allá del retrato íntimo de una mujer al borde de un ataque de psicosis al volverse madre, Die, My Love se convierte en una radiografía del aislamiento contemporáneo, donde se gesta la idea del miedo a desaparecer como individuo a través de la maternidad moderna, es decir, a renunciar a una parte de la identidad: “Definitivamente lo siento. Quiero decir, toda ella (mi identidad) cambió cuando di a luz.

¿Sabes? Soy la madre de alguien, y hay un proceso de adaptación. Y aunque, como dije, tuve un posparto bastante bueno, todavía está ese: ‘¡Oh, Dios mío, ahora todo es diferente!’. Cada día de mi vida es distinto. Creo que esos son algunos de los muchos sacrificios que haces como padre o madre.

Afortunadamente, a la vez amas algo mucho más que a ti misma, más de lo que jamás pensaste que podrías amar. Eso hoy da mayor forma a lo que hago”.

Para Jennifer Lawrence, la interpretación de su papel en el filme fue divertida, pero, al mismo tiempo, muy desafiante: “Ahora soy esposa y madre y, por momentos, fue difícil separarme de mis propios instintos”, cuenta.

Luego subraya, con visible emoción, lo interesante que resultó trabajar bajo la mirada de la directora Lynne Ramsay, “quien también es madre y cuyo trabajo se basa, en gran parte, en la exploración de las emociones humanas”.

Con Die, My Love, Jennifer Lawrence y Lynne Ramsay reafirman que el cine sobre la maternidad ya no pertenece al terreno de la idealización, sino al de la complejidad existencial, con una serie de matices que van desde la felicidad hasta la tristeza y la desesperación.

El resultado es un retrato feroz y profundamente empático de una mujer que ama, se pierde y vuelve a encontrarse. Una historia que busca ser, principalmente, una oda a la vulnerabilidad humana.

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