Geopolítica fracturada, desinformación en alza y una IA que corre más rápido que la regulación marcan el mapa de riesgos globales hacia 2026.

Los líderes empresariales globales enfrentan un panorama que no habían visto antes. Las divisiones geopolíticas se profundizan, la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de gobernarla, y las sociedades se fragmentan bajo el peso de la desinformación y la polarización. Este es el diagnóstico que emerge del Foro Económico Mundial un análisis que reúne las perspectivas de más de 12.000 líderes y expertos globales.

La confrontación geoeconómica, los conflictos armados, los eventos climáticos extremos, la polarización social y la desinformación dominan las preocupaciones inmediatas. Pero hay algo más inquietante en los datos: cuando los encuestados miran hacia adelante dos años, la desinformación y la polarización social escalan dramáticamente. El 57% de quienes participaron en el estudio anticipan una década turbulenta en la próxima década, con 33 de los 34 riesgos evaluados incrementándose en gravedad durante los próximos diez años.

Andrew George, quien lidera el área de Specialty en Marsh Risk, dice que “las divisiones cada vez más profundas están en el centro de los riesgos sociales que todos enfrentamos ahora. A pesar de la creciente gravedad de estos riesgos globales, los principales gobiernos se están alejando de muchos marcos establecidos diseñados para abordar nuestros desafíos compartidos. Como resultado, las sociedades divididas están siendo empujadas más cerca del borde de la inestabilidad social”.

Ahora bien, hay un protagonista inesperado en este panorama de riesgos: la Inteligencia Artificial. Su ascenso ha sido sostenido y sin precedentes. En los rankings globales de riesgos empresariales, saltó del décimo lugar al segundo en apenas un año. En Colombia, el fenómeno es aún más dramático: pasó directamente al primer lugar con el 48% de las menciones, destronando por primera vez a los incidentes cibernéticos que habían dominado el ranking durante años.

Cerca de la mitad de los ejecutivos encuestados cree que la IA traerá más beneficios que riesgos a su industria. Pero una quinta parte piensa exactamente lo contrario.

Los incidentes cibernéticos, mientras tanto, no han desaparecido. Siguen liderando el ranking global por quinto año consecutivo, con el margen más amplio que se haya registrado. En Colombia ocupan el segundo lugar con 45%, pero ahora enfrentan una dimensión más peligrosa: están siendo potenciados por la misma IA que promete revolucionar los negocios. Los ataques de ransomware automatizados, las brechas de datos más sofisticadas, todo amplificado por algoritmos que aprenden a ser mejores atacantes.

Lo que preocupa a quienes analizan estos riesgos no son solo las amenazas individuales, sino cómo se conectan entre sí. Peter Giger, director general de Riesgos del Grupo Zurich, señala algo que muchos pasan por alto: las interrupciones en infraestructura crítica apenas aparecen en las preocupaciones a largo plazo, ocupando un distante puesto 23. “Esto es una omisión peligrosa”, advierte. “Desde redes eléctricas sobrecargadas por el calor récord hasta ciudades costeras en riesgo por el aumento del nivel del mar, dependemos de sistemas que están poco preparados y con insuficiente financiamiento. Cuando la infraestructura falla, todo lo demás está en riesgo”.

La dimensión social del problema tampoco está recibiendo la atención que debería. Los líderes empresariales están profundamente preocupados por las pensiones y la salud pública, pero estos riesgos sociales apenas registran en las proyecciones a diez años, a pesar de que sus efectos ya están transformando el mundo. Alison Martin, de Zurich, es enfática: “Si no actuamos con urgencia y colaboración, corremos el riesgo de ignorar las amenazas que podrían definir nuestro futuro”.

El caso de América Latina

En América Latina, estas tendencias globales adquieren un carácter propio. La región enfrenta lo que los analistas llaman una “convergencia crítica”: la IA y los incidentes cibernéticos empatan en la cima de las preocupaciones con 39% cada uno, superando incluso los riesgos tradicionales como catástrofes naturales o interrupción de cadenas de suministro. Los cambios legislativos y la inestabilidad regulatoria completan un cuadro donde la incertidumbre parece ser la única certeza.

Para Colombia específicamente, el panorama es particularmente complejo. La IA lidera con 48%, seguida por ciberseguridad con 45% y riesgos políticos y violencia con 26%. Este último dato es especialmente revelador: es la única otra categoría con tendencia al alza en el país, consolidándose como una preocupación creciente que refleja la polarización y la inestabilidad institucional. Los cambios legislativos empatan en tercer lugar con 26%, mientras que la interrupción del negocio cierra el top 5 con 19%.

Esteban Delgado, quien dirige Allianz Commercial en Colombia, resume el momento: “Colombia presenta uno de los cambios más drásticos en la región. Este ascenso de la IA, junto con el aumento de los riesgos políticos, indica que las empresas enfrentan un entorno de volatilidad híbrida donde la seguridad física y digital son inseparables. La clave será implementar marcos de gobernanza tecnológica que permitan capturar la automatización sin descuidar la resiliencia operativa”.

Ahora bien, lo que hace que este momento sea particularmente desafiante es la velocidad. Los avances en IA y computación cuántica están remodelando los mercados laborales y la geopolítica más rápido de lo que gobiernos y empresas pueden adaptarse. La automatización amenaza con hacer obsoletos millones de empleos, la concentración económica se acelera, y la infraestructura crítica enfrenta riesgos de interrupción sistémica.

David Colmenares, Director Regional de Allianz Commercial para América Latina, cree que “la madurez de la IA transformará la amenaza de teórica a una crisis operativa real, especialmente en fraudes financieros y manipulación política en periodos electorales. Además, esperamos que el cambio climático ascienda en el ranking conforme los eventos extremos impacten las cadenas de suministro”.

El panorama que emerge no es solo complejo, es fundamentalmente diferente. Ya no estamos hablando de riesgos que pueden gestionarse de forma aislada con las herramientas tradicionales. Son sistemas interconectados donde cada amenaza amplifica las demás: la tecnología acelera la polarización social, la inestabilidad política frena la inversión en infraestructura, la falta de gobernanza tecnológica amplifica los riesgos cibernéticos, y todo esto ocurre mientras el cambio climático redefine las reglas del juego.

Los datos provienen de dos ejercicios de evaluación de riesgos empresariales: el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, que reunió perspectivas de 1.300 expertos y 11.000 líderes empresariales, y el Barómetro de Riesgos de Allianz, que consultó a 3.338 expertos en gestión de riesgos en 97 países. Ambos coinciden en algo fundamental: las empresas necesitan algo más que ajustes incrementales para navegar lo que viene.

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