Fundada por dos hermanos marcados por la crisis venezolana, la fintech colombiana Qash cerró una ronda de USD 1,5 millones para expandir su plataforma de servicios financieros en dólares y acelerar su crecimiento regional.

Hoy, más de una década después de haber salido de Venezuela y tras consolidar su vida profesional en Colombia, los hermanos Boris y Ami Spiwak anuncian el cierre de una ronda de inversión por USD 1,5 millones, liderada por Chaac Ventures, fondo estadounidense, y Antler VC, firma global con sede en Singapur. El capital llega en un momento clave para Qash, una plataforma que permite a personas y empresas en América Latina abrir cuentas en dólares, recibir pagos internacionales y gestionar su dinero desde una aplicación móvil, apoyándose en infraestructura blockchain y stablecoins reguladas.

La ronda no solo valida esa visión, también responde a resultados concretos. En los últimos seis meses, la compañía multiplicó por 30 su volumen total de pagos, un indicador clave en su modelo de negocio. Ese crecimiento acelerado fue el detonante para estructurar una ronda de mayor tamaño y atraer capital internacional con foco en expansión regional, fortalecimiento tecnológico y alianzas estratégicas. La plataforma también ha recibido inversión del Netherlands Enterprise Agency, el Gobierno de Países Bajos, bajo un vehículo que apoya los emprendimientos tecnológicos innovadores.

Desde Chaac Ventures, el respaldo tiene un componente personal y estratégico. El fondo invierte principalmente en fundadores vinculados al ecosistema de la Universidad de Princeton, donde Boris Spiwak se formó como economista antes de cursar estudios de posgrado en London School of Economics y HEC París; luego trabajó como Director Financiero de la región EMEA con Procter & Gamble en Ginebra, Suiza, fue Head of Growth en Thinknum otra empresa de tecnología también respaldada con dineros de VC’s (fondos de inversión de riesgo). “Boris es exactamente el tipo de fundador que apoyamos, profundamente conectado con el problema que está resolviendo y con una capacidad técnica excepcional. Qash está atacando uno de los desafíos financieros más urgentes de América Latina y su crecimiento demuestra que existe una oportunidad real y bien ejecutada”, señaló Luke Armour, socio director de Chaac Ventures.

La historia de Qash no comienza en una sala de juntas ni en un pitch deck frente a inversionistas. Empieza mucho antes, en un país donde el dinero perdió su significado. Para Boris y Ami Spiwak, fundadores de esta fintech colombiana, y parte de la familia dueña y operadora de Hoteles Spiwak, la hiperinflación venezolana no fue una cifra en un libro de economía, sino una experiencia cotidiana que marcó la forma en que entendieron el valor del ahorro, la fragilidad de los sistemas financieros y la urgencia de construir alternativas.

Luke Armour, fundador y socio director de Chaac Ventures 

“Al crecer en Venezuela vi cómo los ahorros de una familia podían desaparecer en cuestión de meses y cómo un país entero perdió la confianza en su sistema financiero. Esa experiencia fue la principal inspiración para crear una solución que permitiera acceder al dólar de forma simple, segura y desde el celular. Durante años fue un privilegio del 1 %. Hoy puede estar al alcance de muchos más”, afirma Boris Spiwak, CEO y cofundador de Qash.

Una fintech nacida de la inestabilidad

Aunque Qash opera desde Colombia y se define como una fintech colombiana, su ADN es profundamente latinoamericano. Los hermanos Spiwak nacieron y crecieron en Venezuela, en un entorno marcado por controles cambiarios, devaluación constante y pérdida acelerada del poder adquisitivo. Esa experiencia compartida fue el punto de partida de una conversación que años después se convertiría en empresa.

“La hiperinflación no solo afecta los números, afecta las decisiones de vida. Te obliga a pensar en el corto plazo, a gastar antes de que el dinero pierda valor. Nosotros queríamos crear una herramienta que devolviera previsibilidad y control, especialmente en economías donde la incertidumbre es la norma”, explica Ami Spiwak, cofundador de Qash, quien estudió Administración de Empresas en Universita Bocconi en Milán, Italia y su primer trabajo fue con Endeavor (la impulsadora de emprendimiento) en Bogotá, Colombia.

Esa visión se tradujo en una plataforma que permite ahorrar, enviar, recibir y gastar dólares desde una aplicación gratuita, sin que el usuario tenga que entender la complejidad tecnológica que opera detrás. Qash utiliza stablecoins como USDC (es decir dólares digitales), emitida por Circle y respaldada por reservas auditadas, para ofrecer transacciones rápidas, económicas y alineadas con estándares regulatorios internacionales.

El contexto también juega a favor. Qash tiene licencia en Estados Unidos como Money Services Business bajo FinCEN, un brazo del Departamento del Tesoro USA. Y tras la aprobación de la Ley GENIUS en Estados Unidos en julio de 2025, que estableció un marco integral para las stablecoins, la confianza institucional en este tipo de activos se fortaleció. De acuerdo con cifras citadas por Bloomberg y Artemis Analytics, el valor global de las transacciones con stablecoins alcanzó los USD 33 billones en 2025, un crecimiento del 72 % frente al año anterior.

Colombia como punto de partida

Qash lanzó su producto mínimo viable en marzo de 2025 y tomó una decisión estratégica clara, construir su base en Colombia antes de expandirse a otros mercados. La elección no fue casual. El país combina una alta adopción digital, una economía abierta a servicios internacionales y una creciente necesidad de soluciones en dólares para personas y empresas con operaciones transfronterizas.

“Colombia fue un laboratorio ideal. Aquí encontramos talento, usuarios sofisticados y empresas que ya operan con clientes en el exterior. Desde aquí es más fácil escalar hacia otros mercados de la región”, señala Boris Spiwak.

Ese plan ya está en marcha. Qash cerró recientemente su primer gran cliente en Panamá y hoy trabaja en infraestructura para operar en varios países de América Latina. Su base de usuarios ha evolucionado de un enfoque inicial más orientado al consumidor final hacia un modelo B2B y B2B2C, atendiendo a pequeñas y medianas empresas que reciben ingresos en dólares, pagan proveedores internacionales o gestionan equipos distribuidos en distintos países.

Entre sus clientes hay desde empresas de marketing y tecnología hasta clínicas y profesionales vinculados al turismo médico, como odontólogos y médicos que facturan a pacientes en Estados Unidos. En cuestión de minutos, estos usuarios pueden abrir una cuenta bancaria en dólares en Estados Unidos, a través de una alianza con Lead Bank, directamente desde la aplicación.

Para adelantarse a las oportunidades de mercado, Qash decidió apostar desde el inicio por estándares de cumplimiento de nivel internacional y a conformar un equipo que permita hacerlo.

La compañía opera bajo marcos KYC, KYB, de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo tanto en Estados Unidos bajo AML (Anti-Money Laundering) y BSA (Bank Secrecy Act), y en Colombia en SAGRILAFT (Sistema de Autocontrol y Gestión del Riesgo Integral de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo), un enfoque que se ha convertido en una ventaja competitiva en un entorno cada vez más vigilado.

Ese compromiso atrajo a inversionistas estratégicos, entre ellos Jai Massari, abogada estadounidense especializada en regulación financiera y stablecoins, cofundadora y CLO de Lightspark y profesora de derecho en Stanford, quien participa como inversionista ángel. Su entrada es vista por la compañía como un sello de confianza en su arquitectura legal y operativa.

“El cumplimiento no es un accesorio, es el corazón del negocio. Si quieres construir una plataforma financiera de largo plazo, especialmente en dólares, tienes que hacerlo bien desde el día uno”, afirma Ami Spiwak.

Mirada de largo plazo

Con la ronda cerrada, Qash se prepara para una nueva etapa. Además de expandir su presencia regional, la fintech trabaja en el desarrollo de nuevos productos que permitan a sus usuarios invertir en activos denominados en dólares, como bonos del Tesoro de Estados Unidos, acciones y ETFs, todo desde una sola plataforma.

Con este impulso y confianza de sus clientes, Qash avanza en su objetivo de convertirse en una infraestructura integral de servicios financieros en dólares para América Latina. Una visión que nace de la experiencia personal de sus fundadores, pero que hoy se apoya en datos, tracción y capital internacional.

“Estamos convencidos de que el acceso a una moneda estable no debería depender del país donde naciste. Qash es nuestra respuesta a esa realidad y apenas estamos comenzando”, concluye Boris Spiwak.