El presidente de Grupo COX sostiene que América Latina enfrenta una ventana histórica de oportunidad si logra atraer inversión privada bajo reglas claras, respeto al capital y proyectos de infraestructura compartidos entre países. Energía y agua, innovación tecnológica y seguridad jurídica aparecen como ejes críticos para la competitividad regional.
“Los proyectos clave de los próximos 10 años en Latinoamérica van a ser infraestructuras compartidas entre países”, esta es una sentencia que defiende con firmeza Enrique Riquelme, presidente de COX, quien asegura que este será uno de los grandes vectores de inversión y competitividad en la próxima década.
América Latina tiene una oportunidad estratégica en medio de la reconfiguración geopolítica global, pero capitalizarla dependerá de su capacidad para ofrecer seguridad jurídica, respetar el capital privado y ejecutar infraestructura a escala. Así lo plantea el ejecutivo en una conversación con Forbes, y detalla que la región aún no puede hablar de inversión sostenible consolidada, aunque reconoce avances en la estructuración de proyectos.
Destaca especialmente el rol de los organismos multilaterales en articular al sector público, la banca y el sector privado desde etapas tempranas. “Los proyectos antes podían morir cuando ya estaba todo listo para arrancar, después de cinco años de desarrollo. Ahora, cuando nacen estructurados política, financiera y regulatoriamente junto al sector privado, tienen infinitamente más oportunidades de ser viables a largo plazo”, analiza.
En ese contexto, subraya que los retos históricos de infraestructura en América Latina pueden convertirse en oportunidades si existe coordinación y previsión. “Lo que está pasando geopolíticamente, sin duda, el gran beneficiado, si se mueven bien las fichas, es América Latina”.
Sin embargo, el ejecutivo es enfático en señalar que el respeto al capital es una línea roja. “Hay países donde no se respeta el capital. En esos países no vamos a estar. Invertimos donde hay regulación justa, previsión y una estrategia clara de proyectos prioritarios”.
Su lectura hacia adelante apunta a un nuevo esquema de cooperación regional. “La siguiente jugada en la economía y en las infraestructuras latinoamericanas serán las inversiones estratégicas en infraestructuras compartidas. Compartidas no solo público-privadas, sino entre países y transnacionales”.
Durante su reciente participación en el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, en Ciudad de Panamá, Riquelme reafirmó el compromiso estratégico de la compañía con la región e invertirá más de USD 7,000 millones en proyectos estratégicos en América Latina en los próximos años. Y tras anunciar la adquisición de Iberdrola México, reitera el compromiso de invertir USD 6,000 millones adicionales entre 2025 y 2030 en infraestructuras energéticas e hídricas en el país.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) prevé que la demanda eléctrica en América Latina continúe creciendo en las próximas décadas, impulsada por la urbanización, digitalización y expansión industrial. Al mismo tiempo, la región concentra cerca del 40% de los recursos renovables globales potenciales, incluyendo solar, eólico e hidroeléctrico.
Energía y agua: la base de la competitividad
Riquelme advierte que América Latina enfrenta una demanda energética creciente cercana al 5% anual, impulsada por su población joven y bajos niveles de consumo per cápita.
“Hace falta inversión en infraestructura eléctrica, en líneas de transmisión y distribución que acompañen la nueva generación”.
Y compara esta dinámica con Europa: “España desde 2008 prácticamente no crece en demanda energética; América Latina sigue creciendo por encima del 4% o 5% anual”. Para COX, que opera en agua y energía, este contexto representa una oportunidad estructural de largo plazo.
Según reportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la matriz eléctrica de América Latina y el Caribe está entre las más limpias del mundo, con energías renovables (incluyendo hidroeléctrica) representando alrededor del 61% de la generación eléctrica regional, muy por encima del promedio global, lo que demuestra que la región no solo tiene potencial: ya está avanzando tangible en generación limpia. Mientras que, datos del Banco Mundial (BM) muestran que el consumo de energía renovable en América Latina y el Caribe es notablemente mayor que en otras regiones, un reflejo del uso extendido de hidroeléctrica, biocombustibles y otras fuentes renovables.
Sobre México, Riquelme confirma inversiones relevantes hacia 2028 y destaca la confianza de la banca global. “Los bancos más grandes del mundo han financiado la operación. No solo confían en COX, confían en México”.
A su juicio, el país ha dado señales claras de respeto al capital. “Es la primera vez que veo en México una regulación justa para consumidor, regulador y generador. Han cumplido en tiempo y forma, incluso por delante de tiempo. Eso demuestra que cuidan la inversión privada”. Ese comportamiento, añade, ha contribuido a recuperar la confianza internacional.
Innovación como ventaja competitiva
Desde el mapa global, el impulso innovador de la región también se alinea con tendencias internacionales. La transición energética está generando nuevas oportunidades en hidrógeno verde, almacenamiento y desalación eficiente, áreas donde varios países latinoamericanos buscan posicionarse como hubs tecnológicos.
La innovación es uno de los pilares del grupo. COX es líder global en desalación y cuenta con más de 250 patentes. “Nuestra fortaleza es la innovación. Destinamos presupuestos muy importantes a I+D en agua, energía, desalación, baterías e hidrógeno”.
Incluso participan en desarrollos tecnológicos vinculados a centros de datos y almacenamiento energético junto a grandes actores tecnológicos. “Nos buscan por la solución técnica. Ahí somos muy buenos”.
“Somos una compañía cuya fortaleza es la innovación. Somos el principal grupo en desalación en el mundo. ¿Por qué? Porque innovamos continuamente en tecnología. Tenemos un departamento único con más de 250 patentes, donde innovamos. Donde hace dos semanas fui personalmente a firmar la cátedra con la Universidad de Alicante para seguir desarrollando tecnología de agua, donde colaboramos con universidades en Medio Oriente para continuar desarrollando tecnología en agua, en energía, en hidrógeno. Tenemos un presupuesto muy importante, no daré cifras concretas, pero muy, muy importante, de muchos millones de dólares al año que destinamos en investigación y desarrollo”.
Riquelme identifica con claridad los obstáculos para acelerar la transición energética. “Respeto al capital, regulación justa, claridad estratégica y transparencia. Sin eso, los proyectos no avanzan”.
Para el ejecutivo, el mapa de inversión en América Latina se definirá por la cooperación regional. “Los proyectos clave de los próximos diez años en Latinoamérica serán infraestructuras compartidas entre países”.
Aunque reconoce su complejidad, considera que quienes logren ejecutarlas harán a sus economías más competitivas. “Son más complejas, pero los países que estén dentro de esas infraestructuras serán mucho más competitivos”.
