Rotorr, spin-off de la Universidad Nacional de Colombia, conecta ciencia y sociedad para transformar los territorios a través de la innovación, la transparencia y el desarrollo sostenible.
Tras los efectos estructurales que dejó la pandemia el mundo se vio obligado a repensar sus prioridades. Las secuelas del COVID-19 revelaron fragilidades en los modelos de desarrollo y recordaron que el progreso no puede medirse solo en productividad, sino también en bienestar y equidad. En este contexto global, una apuesta surgida desde la academia colombiana comenzó a transformar la manera en que se entiende la innovación, Rotorr-Motor de Innovación, una spin-off de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), está llevando la ciencia más allá de los laboratorios, conectándola con los territorios y las instituciones públicas.
Rotorr nació en marzo de 2023 como resultado de más de una década de investigación sobre cómo transferir el conocimiento de la academia a la sociedad. Inspirados en modelos internacionales, los investigadores de la UNAL identificaron que las entidades sin ánimo de lucro son el vehículo más eficiente para convertir la ciencia en impacto social. Así surgió una organización universitaria que une profesores, estudiantes, egresados y pensionados con un propósito común: transformar los saberes científicos en soluciones concretas para el desarrollo sostenible, la transparencia y la equidad.

El proyecto se concibió sin capital inicial, pero con una idea sólida y una alta tolerancia al riesgo, buscaban crear un modelo de innovación para la gerencia integral de recursos públicos y privados, enfocado en resultados y transparencia. En su piloto de 30 meses, Rotorr logró gestionar más de 400 mil millones de pesos en proyectos de ciencia, tecnología e innovación, demostrando que la academia puede ser un motor eficiente de gestión y transformación institucional.
No obstante, pronto comprendieron que la transferencia de conocimiento no debía ser un proceso unidireccional. Aunque Rotorr tiene la misión de llevar la ciencia hacia las comunidades, también descubrió que existen saberes valiosos que fluyen en sentido contrario, desde los territorios hacia los escritorios. De ahí nació su lema, y su esencia “de los territorios a los escritorios”, que reconoce que la innovación también se construye desde la experiencia local y la participación ciudadana.
Jaime Alonso Restrepo Carmona, estudiante de doctorado en Ingeniería de la UNAL y director ejecutivo de Rotorr, explica que esta spin-off opera bajo los principios de la economía social y solidaria, donde las personas están por encima del capital, la cooperación prima sobre la competencia y el valor se crea de manera colectiva. “Nuestro modelo no busca reemplazar el capitalismo, sino complementarlo a través de asociaciones simbióticas que generen nuevos mercados y distribuyan los beneficios del progreso de forma equitativa”, señala.
Esa visión está alineada con el concepto de Sociedad 5.0, que sitúa la tecnología al servicio de las personas. Desde esa perspectiva, Rotorr impulsa ecosistemas de innovación dentro de las entidades estatales, fomenta el emprendimiento tecnológico, crea plataformas de productividad y promueve convenios docente-asistenciales para facilitar la inserción laboral de jóvenes profesionales. Además, articula la transferencia de conocimiento desde la industria hacia los grupos de investigación de la UNAL, fortaleciendo las capacidades nacionales y creando redes de colaboración internacionales.
Los resultados han sido contundentes. En menos de tres años, Rotorr ha ejecutado más de 30 proyectos con entidades públicas, gestionando recursos de forma ágil y transparente. Su trabajo ha generado más de 6.000 empleos, en su mayoría para estudiantes y egresados universitarios, y ha consolidado una red de más de 140 aliados estratégicos entre instituciones, empresas y organizaciones sociales.
Entre sus principales desarrollos se destacan el Modelo Analítico Predictivo en Contratación Pública, basado en inteligencia artificial; el Geoportal y la estrategia “Salvando Obras”, que fortalecen la vigilancia ciudadana de los recursos públicos; y el Modelo de Innovación para la Integración de Servicios Tecnológicos en la Contraloría General de la República, un proyecto que moderniza la gestión estatal mediante soluciones digitales diseñadas desde la ciencia.
Rotorr también lidera una agenda de innovación social con impactos tangibles en regiones históricamente excluidas. Ha instalado laboratorios de paz en zonas de conflicto armado, desarrollado planes de etnodesarrollo con comunidades minoritarias, creado laboratorios de emprendimiento en escuelas rurales y fortalecido el Fondo de Apoyo Estudiantil que acompaña a jóvenes en condición de vulnerabilidad. Estas acciones demuestran que la ciencia puede ser una herramienta poderosa para reconstruir la confianza, fomentar la reconciliación y cerrar brechas sociales.

El modelo de Rotorr recalca que la innovación no es exclusiva de las grandes corporaciones o de los centros tecnológicos de élite. También puede, y debe, ser una vía para transformar las instituciones públicas, impulsar la reindustrialización basada en conocimiento y generar bienestar en las comunidades. En palabras de Restrepo, “con la ciencia de nuestro lado es posible proponer soluciones conjuntas a los problemas trascendentales de la sociedad, generar empleo, crear nuevas empresas y promover el desarrollo territorial. No hay que temerle al cambio ni al éxito, y mucho menos a expresar lo que pensamos”.
Más allá de los logros institucionales, Rotorr representa una nueva narrativa sobre el papel de la academia en la construcción del país. Su experiencia demuestra que el conocimiento, cuando se gestiona con propósito, se convierte en un motor de transformación colectiva. El reto ahora es escalar este modelo, replicarlo en otras universidades y fortalecer la relación entre la ciencia, el Estado y la sociedad civil.
El escenario actual es de desafíos mayúsculos como la crisis climática, desigualdades persistentes y un avance tecnológico acelerado; y allí la apuesta de la Universidad Nacional con Rotorr marca un camino posible para un nuevo modelo de desarrollo más humano, más equitativo y sostenible.
