Mientras se evalúa una posible declaratoria de emergencia, la temporada de lluvias reabre el debate sobre qué cubren realmente los seguros y cómo proteger el patrimonio ante fenómenos naturales cada vez más frecuentes.

Las precipitaciones se intensifican en varias regiones del país y el Gobierno evalúa, incluso, hacer una declaratoria de emergencia económica, social y ambiental. El mercado asegurador, por su parte, recuerda que buena parte de los daños por inundaciones y eventos relacionados ya están contemplados en las pólizas de hogar, empresariales y agropecuarias, aunque advierte que la prevención sigue siendo clave para reducir pérdidas.

La temporada de lluvias volvió poner en tensión a hogares, empresas y productores del campo. De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, más de 68.000 personas han resultado damnificadas, con especial afectación en departamentos como Córdoba, donde al menos 27.000 personas enfrentan impactos por inundaciones desbordamientos.

El panorama climático tampoco da tregua. El IDEAM confirmó el ingreso de nuevo frente frío al territorio nacional, con incremento de precipitaciones en las regiones del Caribe, Andina y Pacífica, generando alertas por posibles inundaciones, crecientes súbitos y movimientos masa. Ante este contexto, el Consejo Nacional de Gestión de Riesgo recomendó evaluar la declaratoria de emergencia económica, social y ambiental para entender las afectaciones derivadas de esta coyuntura.

Además de las cifras oficiales más recientes sobre damnificados, diversas coberturas informativas y análisis expertos coinciden en que la actual temporada de lluvias ha superado las expectativas climáticas para esta época del año, provocando inundaciones incluso en meses tradicionalmente secos y afectando a regiones como Córdoba, Sucre, Antioquia, Magdalena, La Guajira y Chocó, con impactos humanitarios que van más allá de los números oficiales iniciales.

En este escenario, el aseguramiento cobra relevancia. Juan Felipe Álvarez, VP de Placement de Gallagher Corredores de Seguros, explica que la protección frente a daños ocasionados por lluvias suele estar incluida en las pólizas existentes. En el caso de personas naturales, estas coberturas hacen parte de los seguros de hogar; para las empresas, aplican a través de seguros para pymes o pólizas modulares empresariales; y en el sector agropecuario existen seguros paramétricos que responden cuando los cultivos se ven afectados por lluvias excesivas.

Estas pólizas de daños materiales contemplan, por lo general, fenómenos de la naturaleza como lluvias intensas e inundaciones, al tratarse de hechos súbitos, accidentales e imprevistos. En la práctica, dichas coberturas suelen incluirse de forma automática dentro de los seguros de daños materiales, sin necesidad de contrataciones adicionales específicas para la temporada de lluvias.

Sin embargo, la cobertura no sustituye la gestión del riesgo. El especialista advierte que una parte importante de los daños más severos se presenta cuando no se realizan labores básicas de mantenimiento. Canaletas, sifones, bajantes y techos en mal estado o con acumulación de residuos pueden agravar los efectos de las lluvias y aumentar el impacto de un siniestro.

En términos de cifras, el mercado asegurador no cuenta con mediciones específicas de siniestralidad asociadas exclusivamente a lluvias, ya que estos eventos se agrupan dentro de ramos más amplios como daños materiales, property u hogar, que incluyen otros riesgos como incendios, hurto y fenómenos naturales en general. Lo mismo ocurre con las primas, que se contabilizan de manera consolidada y no de forma aislada por tipo de evento climático.

Le podría interesar: EPM dice que Hidroituango opera con normalidad y seguridad en una temporada atípica de lluvias

Siga a Forbes Colombia desde Google News