La iniciativa se encuentra en fase de evaluación dentro del esquema APP y contempla negociación de condiciones financieras este semestre, con la previsión de salir a adjudicación a comienzos de 2027 junto al nuevo aeropuerto de Cartagena.
El mayor aeropuerto de Colombia enfrenta nuevamente un reto de capacidad, y Odinsa quiere ser quien lo resuelva. La firma ya tiene en fase avanzada el diseño de El Dorado Max y avanza en la etapa regulatoria que definirá su futuro contractual.
El brazo de infraestructura de Grupo Argos, liderado por Mauricio Ossa, tiene foco en aeropuertos, vías y aguas, y cerró 2025 con ingresos por $2,1 billones y un Ebitda cercano a $700.000 millones. Su portafolio está valorado en alrededor de $2 billones y, según el directivo, la compañía ha invertido $2,6 billones que le han retornado $3,9 billones.
Ahora, con El Dorado Max, un proyecto de US$3.200 millones, busca resolver los cuellos de botella operativos del aeropuerto y ampliar su capacidad de 50 a 75 millones de pasajeros. Para ello, estructuró una propuesta que combina mejoras en el espacio aéreo y en la infraestructura en tierra.
Odinsa contrató a la compañía que gestiona el espacio aéreo del Reino Unido -uno de los más congestionados del mundo- y a una firma canadiense especializada para optimizar los sistemas de navegación. El plan contempla modernización de ILS de última generación, reorganización de VOR, mejoras en calles de rodaje y la ampliación de la plataforma hasta 2 millones de metros cuadrados.
“El Dorado Max es el proyecto más robusto que tiene hoy el país”, aseguró Ossa durante el Día del Inversionista de Grupo Argos.
La iniciativa se encuentra actualmente en la fase de evaluación dentro del esquema de Asociación Público-Privada (APP). Según explicó el directivo, en esta etapa el Gobierno contrata un evaluador independiente que revisa y conceptúa sobre la estructuración financiera y jurídica presentada por el originador.

“Estamos en esa fase y estimamos que este semestre quedará cumplida”, señaló.
Superado ese paso, vendría un proceso de aproximadamente dos meses denominado “acuerdo de condiciones”, donde se negocian variables clave del contrato de concesión como las perspectivas de crecimiento de largo plazo, el WACC, tasas de interés e inflación, hasta definir el equilibrio económico del proyecto.
Una vez cerrado ese acuerdo, la iniciativa saldría a adjudicación. Si no aparecen terceros interesados, el contrato se adjudica al originador; si los hay -escenario que Odinsa considera probable- se abre un periodo de competencia.
“Estamos previendo que a comienzos de 2027 ambos proyectos salgan a adjudicación”, afirmó Ossa, en referencia tanto a El Dorado Max como al nuevo aeropuerto de Cartagena en Bayunca, estimado en US$1.200 millones.
El proyecto de Bayunca busca consolidar un segundo hub aéreo en Colombia y competir directamente con Panamá en el tráfico internacional del Caribe.
En conjunto, se trata de inversiones que superarían los US$4.000 millones y que podrían redefinir la infraestructura aeroportuaria del país en la próxima década.

Aguas, la nueva plataforma
Odinsa también busca consolidar una tercera plataforma en el negocio de aguas, con la meta de que en tres años tenga un peso similar al de sus activos aeroportuarios y viales, manteniendo el enfoque en países proinversión como Perú, México y Chile.
Ossa recordó la transformación estructural que ha vivido la compañía en la última década. En 2015, el portafolio estaba distribuido en 42% vías, 24% aeropuertos, 20% construcción y 6% puertos. Diez años después, el modelo cambió por completo: 58% del negocio está concentrado en vías y 42% en aeropuertos.
“Diversificar el riesgo de contraparte es muy importante”, señaló, al explicar la apuesta por activos concesionados de largo plazo bajo esquemas APP, donde la estructura típica contempla 70% de deuda y 30% de capital.
En el frente vial, Odinsa mantiene activos como Autopistas del Café (1997-2027), Conexión Pacífico (2014-2043), el Túnel de Aburrá (1997-2052) y la concesión Green Corridor en Aruba (2015-2036). La Malla Vial del Meta permanece en tribunal de arbitramento.
En aeropuertos, opera el Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito a través de Quiport (2013-2041), activo que registra ingresos por $900.000 millones, Ebitda de $600.000 millones y una valoración cercana a $2,2 billones. En Colombia, El Dorado tiene concesión vigente hasta 2029.
En el frente hídrico, participa en México a través de TICSA, líder en tratamiento de aguas residuales, con 222 proyectos adjudicados por US$206 millones. En Chile, la oportunidad está en proyectos de desalinización vinculados a la minería, que requiere transportar agua a más de 200 kilómetros.
Odinsa, concluyó Ossa, enfrenta el desafío permanente de renovar su portafolio mientras preserva la lógica de infraestructura concesionada que ofrece flujos estables y de largo plazo para sus inversionistas.
