La compañía apuesta por tokenización, Click to Pay y nuevos usos del débito en un mercado que se sigue digitalizando.
La compañía tecnológica de pagos Mastercard ve en Colombia uno de sus mercados relevantes en América Latina y el Caribe, en medio de una transformación acelerada del sistema de pagos impulsada por el comercio electrónico, nuevas tecnologías de seguridad y el auge de los pagos inmediatos.
“Somos una compañía que conecta diferentes jugadores en un ecosistema para transformar la forma en que la gente paga, que sea lo más seguro, reducir el fraude y todo lo que se llama la fricción”, dijo Federico Martínez, líder del clúster de Mastercard para Colombia, Ecuador, Venezuela, Surinam y Guyana, en entrevista con Forbes Colombia.
En 2024, Mastercard facturó $116.141 millones, un 31,2% más que los $88.502 millones de 2023, con utilidades de $3.559 millones, según los estados financieros de la compañía.
El directivo afirmó que 2025 fue un año de fuerte crecimiento en aceptación de pagos, con más comercios, incluidos pequeños negocios y trabajadores independientes, incorporándose a la red.
En Colombia, esa expansión se traduce en una operación que va más allá de las tarjetas. Martínez dijo que la oficina local opera con distintos hubs que agregan valor a emisores, adquirentes y otros jugadores del ecosistema, y señaló que algunas prácticas desarrolladas en el país ya se exportan a otros mercados de la compañía.
La empresa también está impulsando tecnologías como tokenización, que protege los datos de las tarjetas en transacciones digitales, y Click to Pay, un sistema que permite pagar sin volver a ingresar la información de la tarjeta.
Otra de las apuestas es lo que Mastercard denomina “agentic payments”, donde asistentes basados en inteligencia artificial pueden buscar productos, validar comercios y ejecutar compras en nombre del usuario.
“El consumidor va a interactuar con el agentic payment como su asesor, y este asesor va a tener que seleccionar el producto que este señor necesita para comprarlo en el momento que él le pide”, explicó Martínez. “El agente va a comenzar a buscar hasta que encuentre la promoción. La clave ahí no es solo encontrar la promoción, es validar que cuando la encuentre sea un comercio realmente válido”.
El auge de los pagos digitales en Colombia no ocurre en el vacío. El país está viendo la rápida adopción de nuevas infraestructuras como Bre-B, el sistema de pagos inmediatos que permite transferencias entre personas y comercios en segundos, que tiene más de 32 millones de usuarios.
Para Martínez, estos sistemas no compiten directamente con las redes de tarjetas, sino que amplían el universo digital.
“Yo creo que es un avance importante para montar a este país cada vez más en la digitalización, en crear como un camino hacia una huella digital para los consumidores. Una huella en el sentido positivo”, dijo.
“Cuando usted hace transferencias persona a persona o persona a comercio muy pequeño, eso es bien positivo porque estamos saliendo de un efectivo que le da el anonimato a la gente”.
Ese primer contacto con pagos electrónicos, como transferencias entre personas o pequeños comercios, suele ser el paso inicial antes de que los usuarios adopten tarjetas débito, crédito u otros productos financieros.
“Son como diferentes peldaños”, agregó.
Para 2026, Martínez anticipa tres frentes, que son ampliar la aceptación de pagos, lanzar productos con aliados, incluidas billeteras digitales, y entrar con más fuerza en flujos más allá del comercio tradicional, como pagos de facturas e impuestos.
En ese proceso, el débito funciona como una puerta de entrada a la inclusión financiera, al permitir crear historial de pagos y facilitar el acceso posterior al crédito.
A nivel global, Mastercard, al igual que sus competidores Visa y American Express, continúa beneficiándose de la migración del efectivo hacia pagos digitales.
En 2025 la compañía registró ingresos por US$32.800 millones y utilidades por US$15.000 millones, con crecimiento de doble dígito en transacciones y volumen transfronterizo.
La red opera en más de 220 países y territorios, maneja más de 150 monedas y conecta bancos emisores, comercios y procesadores de pago.
Una tendencia estructural es que débito y prepago ya representan cerca de la mitad del volumen global, superando al crédito en uso.
En Colombia, Mastercard busca capitalizar ese cambio ampliando la aceptación de pagos, reforzando la seguridad digital y profundizando alianzas con bancos, fintech y comercios.
“¿Cuál es nuestro valor? Convertirnos en una sociedad como la colombiana en algo mucho más esencial, que el día a día perciban valor con nosotros”, concretó Martínez.
