La compañía registró un Ebitdsa de $8,7 billones y su acción se valorizó 48%, alcanzando máximos que no veía desde 2021.

ISA cerró 2025 con ingresos de $16 billones, una utilidad neta de $2,4 billones y un Ebitda (utilidad antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de $8,7 billones, en un año marcado por mayores inversiones y una fuerte valorización bursátil.

La compañía ejecutó inversiones por $6,3 billones, un crecimiento de 31% frente a 2024, y ganó nuevos proyectos por cerca de US$283 millones. Además, puso en operación iniciativas con un capex de US$664 millones.

En el mercado accionario, el papel de ISA se valorizó 48% durante el año y alcanzó un precio máximo de $26.300 por acción, niveles no vistos desde 2021. Sumados los dividendos pagados ($1.265 por acción), el retorno total para los accionistas llegó a 55%.

No obstante, la utilidad neta cayó 14% frente al año anterior debido a impactos extraordinarios. En 2025, el resultado se vio afectado en $344.566 millones por ajustes regulatorios en Brasil relacionados con la Red Básica del Sistema Existente (RBSE) y por mayores provisiones asociadas a Air-e en Colombia. Sin estos efectos, la utilidad habría crecido 5%.

En el plano operativo, ISA avanzó en proyectos estratégicos. En Colombia energizó la interconexión Cuestecitas–Copey–Fundación, clave para transportar energía renovable desde La Guajira. En Brasil entregó Riacho Grande, la línea subterránea de transmisión más extensa del país, y en el negocio vial logró el cierre financiero de la Ruta Panamericana Este por US$281 millones.

Para los próximos cinco años, ISA proyecta inversiones por $25,5 billones, en línea con su estrategia de expansión en transmisión de energía, vías y telecomunicaciones en América Latina.

“Los resultados de 2025 reflejan la confianza del mercado en nuestra estrategia y capacidad de ejecución”, señaló Gabriel Melguizo., presidente (e) de la compañía.